lunes, 6 de diciembre de 2010

Sé lo que estás pensando, de John Verdon

Un tipo, un alcohólico de vida disoluta que vio la luz tras la muerte de su esposa y decidió dejar la bebida y dedicarse a ayudar a ricos con problemas (un negocio que le resulta de lo más lucrativo), acude a pedir ayuda a un antiguo compañero de instituto: un detective famoso por haber cazado a varios asesinos en serie, ahora ya retirado. Le enseña unos inquietantes mensajes que ha recibido. En el primero de ellos el remitente le pide que piense un número del 1 al 1000 y que luego abra el sobre cerrado adjunto. En él aparece el número que ha pensando: el 658. Revelándose como un profundo conocedor de su pasado y su persona, hasta el punto de conocer sus más profundos pensamientos, el tono de las notas se va haciendo más y más amenazador.

Así empieza este "best seller", primera novela de un autor canadiense, que está haciendo furor en las librerías y centros comerciales. Yo no soy aficionado a la novela negra, menos aún a las de asesinos en serie. Me resultan muy cansinos. No me creo que sean tan listísimos como los pintan, y en general sus historias se reducen a eso: a probar una y otra vez cómo se adelantan siempre a sus perseguidores. Y al final los casos se suelen resolver de la forma más tonta. Esta no se aparta mucho de este esquema, pese a lo cual he de reconocer que su lectura engancha, por un lado porque es lectura fácil y te pica la curiosidad de ver los enigmas resueltos, por otro porque hay que reconocer que algunos personajes de esta novela están aceptablemente trabajados y resultan creíbles. Eso sí, a mi la novela me ha decepcionado en al menos dos cosas: primera, que el detective se nos describe como un tipo muy listísimo que, sin embargo, tarda 40 capítulos en resolver el enigma inicial cuya solución (obvia por otra parte) me pareció clara desde su planteamiento en el capítulo 2 ó 3, y segunda, que la identidad del asesino se ve venir desde bastante temprano, pese a que, inexplicablemente, a nadie se le ocurre. Y esto no es, como suele suceder, porque uno piensa siempre que en estas novelas el asesino es quien menos te esperas. Nada más lejos. Es que, a mi modo de ver, hay cosas del "manual del buen detective", bastante obvias por otro lado, que el "superdetective" que protagoniza el relato se salta a la torera y no parece reparar en ellas. Después de ver capítulos del CSI a cascoporro, uno ve los errores policiales a la legua.

Así que una novela negra que basa su argumento en un enigma "impactante" de fácil resolución y que prolonga el relato más allá de lo que debería por negligencia policial, no me parece la mejor contribución al género. Aun así, como he dicho antes, la novela es entretenida y pasas un buen rato leyéndola. Al fin y al cabo, no es muy distinta de muchas series de crímenes a las que estamos enganchados. Y de eso se trataba cuando me la agencié...