Ettore Majorana fue uno de los físicos más brillantes de la era cuántica. Nacido en Sicilia en 1906, formó parte del famoso «grupo de Roma», liderado por Enrico Fermi. Pese a sus escasísimas publicaciones, el impacto de sus contribuciones perdura aún. La más famosa de ellas es el denominado fermión de Majorana. Se trata de una partícula de spin 1/2 (un fermión) que es su propia antipartícula. Se especula que los neutrinos podrían ser fermiones de Majorana, pero más importante que eso es el hecho de que un estado ligado de un par electrón-hueco en un superconductor forma una quasipartícula que cumple la ecuación de Majorana, y este tipo de estados ligados (cuya existencia se confirmó experimentalmente el año pasado) resultan particularmente útiles en el diseño de computadores cuánticos. No está mal, para una contribución hecha en los años '30.
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viernes, 6 de diciembre de 2013
viernes, 29 de marzo de 2013
Copenhague, de Michael Frayn
Publicado por
jgaleano
Jose me había pedido un par de veces que comentase este libro y yo me había comprometido otro par, pero nunca conseguía vencer mi procastinación. Hace unas semanas propusimos una lectura dramatizada de un fragmento de esta obra en nuestra clase de la #unienlacalle, y de nuevo me comprometí a hacer la entrada, así que aquí está.
La primera vez que leí esta obra fue cuando comencé a preparar una asignatura que se llamaba “Ciencia y Conciencia”. La asignatura comenzaba históricamente en la conferencia Solvay de 1927 y llegaba hasta que los americanos lanzaban las dos bombas atómicas. Intentaba que los alumnos opinaran sobre las reacciones de los científicos que trabajaron en el Proyecto Manhattan y de los alemanes que fueron encerrados en Farm Hall. La obra de teatro —que según creo es la primera obra de teatro que se comenta en el blog— nos servía perfectamente como documentación de la asignatura.
viernes, 14 de septiembre de 2012
Evolución y complejidad, de Jordi Bascompte y Bartolo Luque
Publicado por
José Cuesta
Por segunda vez viene a este blog un libro de divulgación escrito por amigos, y por segunda vez su tema es la evolución. Es otro ensayo de la colección Sin fronteras que edita la Cátedra de Divulgació de la Ciencia de la Universitat de València. ¡Bien por esta editorial! En un país que vota políticos que creen que recortar en inversión científica es un ahorro, toda divulgación es poca, así que cualquier iniciativa en esa dirección debe ser aplaudida.
viernes, 13 de abril de 2012
Entropy demystified, de Arieh Ben-Naim
Publicado por
José Cuesta
"The second law reduced to plain common sense", reza el subtítulo de este libro (que, por cierto, desde hace poco tiene versión en castellano). Creo que el subtítulo describe perfectamente su target: si no sabes que la segunda ley es puro sentido común, entonces este es tu libro. Hace tiempo supe de él por Raúl Toral. En aquél momento no lo leí porque me dijo que los que hemos dado mecánica estadística no tenemos nada que aprender de ese libro. Así que lo dejé de lado y si lo he leído hace poco es porque me han pedido que cuente lo que es la entropía en un post "al alcance de los navarros", y para eso este libro resulta muy útil.
Si entiendes la conexión entre microestados y macroestados este libro no te va a revelar nada que no sepas, y puedes ahorrártelo. Si, por el contrario, eres de los que creen que la irreversibilidad de muchas leyes de la física es todavía un misterio, entonces no puedes dejar de leerlo, porque tienes una seria laguna. Ese asunto lo zanjó Boltzmann hace más de un siglo (y resulta de lo más chocante que aún se escriban artículos tratando de dilucidar el origen microscópico de la irreversibilidad). Por lo demás, como el libro pretende ser muy pedagógico y transmitir los conceptos al alcance del vulgo, resulta sumamente plasta, así que si la entropía no tiene secretos para ti y aun así te da curiosidad el libro, te recomiendo una lectura diagonal para sobrellevarlo mejor. No quiero ser tampoco excesivamente negativo: hay algunas discusiones interesante sobre aspectos más sutiles. Hay una encendida defensa de la identidad entre la entropía física y la de teoría de la información de Shannon que nunca había visto escrita de forma tan explícita y que suscribo totalmente. Así que, en suma y con todo, no es un mal libro, y desde luego es una lectura obligada para buena cantidad de gente, estudiantes de física incluidos (a mí mismo me habría venido de perlas este libro en aquél momento; habría contrapesado tanta "misconcepción" académica como me transmitieron).
miércoles, 18 de enero de 2012
La termodinámica de la vida, de Dorion Sagan y Eric Schneider
Publicado por
Mario Castro
Uf. Me ha costado pero por fin lo he terminado. Tenía muchas ganas de leer este libro (del hijo del gran Carl Sagan, por cierto) y me ha decepcionado bastante.
La idea del libro es la siguiente: la naturaleza aborrece los gradientes.
El libro trata de llevar las ideas de la termodinámica de no equilibrio a todos los ámbitos de la vida.
El libro decepciona por tres aspectos:
1) No tiene ecuaciones. Estoy hasta el moño de libros de divulgación sin ecuaciones porque se supone que eso espanta a los lectores. Pues que les den a los lectores que no entienden las ecuaciones, porque por culpa de eso llegamos al segundo problema
2) Es repetitivo hasta la saciedad. Venga a darle vueltas a la idea, de una manera de otra, pero a fin de cuentas, palabras con poca sustancia
3) No aporta nada. Es decir, si fuese una teoría científica, podría tratar de hacer algo más que vestir de "explicaciones" que encajan en su idea. Claro que la naturaleza aborrece los gradientes y eso crea flujos, ¿y? ¿No sabemos eso de toda la vida (desde Fick u Onsager como poco)?
En fin, una idea atractiva, pero nada nuevo, nada bien escrito, nada estimulante.
Una patata de libro, vamos.
domingo, 15 de mayo de 2011
Entrelazamiento, de Amir D. Aczel
Publicado por
Susanna
Inicié la lectura de este libro con el objetivo de ponerme un poquito al día sobre algunas de las últimas observaciones en física cuántica y sus posibles usos. Y, bueno, no estoy segura de haber avanzado en la comprensión de un fenómeno tan misterioso como es el entrelazamiento cuántico, pero he disfrutado con la lectura de este ensayo. Por otra parte me ha quedado bien clarito que no hay muchas personas que de verdad comprendan la no localidad que tal fenómeno requiere, por mucho que sean capaces de hacer cálculos y diseñar sofisticados experimentos que demuestran su existencia.
El desarrollo del libro es histórico, como cabría esperar. El autor hace un esfuerzo notable por acercar la fenomenología cuántica al lector sin pasar por las ecuaciones, y en buena parte de los casos es capaz de comunicar al menos el estupor que el mundo cuántico ha causado durante un siglo a científicos inmensos y tan familiarizados como sea posible estarlo con el extraño comportamiento de lo pequeño. Otro mérito de este libro es el relato de anécdotas sobre la vida de los protagonistas y sus relaciones que no son las que he oído mil veces. Quizá para alguien más informado sobre la historia de la teoría cuántica no haya tantas sorpresas, pero a mí me ha resultado una amena e interesante lectura.
Tras una introducción a los orígenes de la teoría, se entra en la controversia entre Bohr y Einstein sobre la naturaleza misma de la materia. La parte más novedosa para mí ha sido la exposición, más adelante y hasta el final del libro, de los experimentos, cada vez más sofisticados, que han demostrado la presencia del entrelazamiento en fotones y en otras partículas, a distancias tan grandes que sin duda alguna no se ha podido transmitir información (tal y como la mayoría de nosotros visualizamos el espacio-tiempo) entre los dos eventos medidos.
El comportamiento del mundo cuántico me sigue pareciendo antinatural y, tras reflexionar sobre lo antiintuitivo del mismo (apreciación que también es la de la mayoría de expertos en el campo), me pregunto si nuestro cerebro es capaz de aprehender esa extraña realidad. Cuando nacemos poseemos un cerebro tremendamente plástico que se configura en función de las experiencias a las que se ve expuesto. Así, aprendemos nuestra lengua madre con total solvencia y, a los pocos meses, somos capaces de deducir las distancias a la que se encuentran los objetos y calcular dónde se hallarán cuando, tras moverse a una cierta velocidad, quedan ocultos, por ejemplo. Hay muchísimos experimentos que muestran cómo los bebés van desarrollando esa "intuición del mundo" -- del mundo clásico, por supuesto --, y así pueden captar la sorpresa en la magia y el humor de lo inesperado. A los pocos años gran parte de la plasticidad cerebral se pierde y, como bien sabemos y sufrimos, nunca volveremos a ser capaces de dominar una lengua como la(s) propia(s). Hay algunos humanos excepcionales en su capacidad de aprendizaje, pero no son muchos.
La comprensión básica de la mecánica cuántica, el desarrollo de una intuición educada para prever lo que sucederá en un mundo de entidades cuya mejor descripción parece ser la dualidad onda-corpúsculo, se encuentra con dificultades adicionales al aprendizaje de una nueva lengua: no hay nadie que haya estado expuesto en su tierna infancia al mundo cuántico y haya crecido con un cerebro capaz de intuir lo pequeño. El sincero asombro de Einstein, quien creía que toda teoría debía de incluir todos los "elementos de realidad" revela cuán condicionados estamos por lo que creemos percibir del mundo, por lo que es "real". ¿No lo es el entrelazamiento?
El libro abre con una cita de J. B. S. Haldane (1892-1964): "Mi propia sospecha es que el universo no sólo es más raro de lo que suponemos, sino más raro de lo que podemos suponer" y cierra con otra de Abner Shimony (n. 1928) y John Clauser (n. 1942): "Las conclusiones del teorema de Bell son filosóficamente sorprendentes; o se abandona completamente la filosofía realista de la mayoría de los científicos en activo o se revisa drásticamente nuestro concepto de espacio-tiempo.".
Ahí seguimos: los elementos de realidad se llaman ahora filosofía realista. ¿Acaso damos vueltas alrededor de lo inaprensible?
martes, 8 de febrero de 2011
Incertidumbre, de David Lindley
Publicado por
Renato
Suelo tener por costumbre cambiar el tipo de libros que leo para no cansarme demasiado. Fue así como fui a dar con este libro que describe con pelos y señales el nacimiento de la mecánica cuántica. Está escrito de forma muy amena (se puede leer casi como una novela, aunque para eso me quedo con En busca de Klingsor de Jorge Volpi) y te engancha muy bien. Cuenta muchas historias personales y está muy bien documentado. Leyéndolo descubrí que existe un proyecto conjunto desde los 60 de la American Philosophical Society and the American Physical Society denominado Archive for the History of Quantum Physics donde hay una gran cantidad de material: cartas, entrevistas, etc de los fundadores de la Mecánica Cuántica.
Comienza el libro con el movimiento browniano y va hilando, capítulo tras capítulo, las principales ideas de la teoría cuántica "vieja" y la gestación y nacimiento de la mecánica cuántica. Al final quizá el autor desvaría un poco pero se le puede perdonar pues la lectura no se hace pesada en ningún momento. El libro que ha gustado bastante y os lo recomiendo sin dudarlo.
Hay muchas reseñas más detalladas en la web (basta googlear un poco), no obstante os dejo el texto de la contraportada que retrata muy bien el libro.
En 1927, el joven físico alemán Werner Heisenberg introducía "el principio de incertidumbre", desafiando el paradigma científico imperante desde hacía siglos. A partir de sus propios descubrimientos sobre la teoría cuántica, demostró que, en muchas mediciones físicas, tan sólo se obtenía una porción de información al precio de perder otra. El principio de Heisenberg implicaba que los conceptos científicos no son absolutos, sino que su significado depende de los experimentos realizados para su obtención. De esta manera, se minaba la creencia de que la ciencia podía revelar el mundo físico con una precisión y detalle sin límites, y se ponía en cuestión la postura del reverenciado Albert Einstein.
Incertidumbre es la crónica del nacimiento y la evolución de uno de los descubrimientos más significativos en la historia de la ciencia moderna y retrata la pugna desatada entre ideas y personalidades contrapuestas. Heisenberg representaba a la nueva generación de físicos que buscaba derrotar las viejas concepciones, gracias a la teoría quántica. Niels Bohr, mentor de Heisenberg, comprendió que su alumno tenía razón, pero que la nueva teoría sólo podría imponerse con la convencida ayuda de su amigo Einstein.
Este libro relata la extraordinaria historia de una asombrosa idea científica que provocó una batalla entre las mayores mentes del siglo XX, y que influyó no sólo en la física, sino en el mundo de la indagación intelectual en general, de la crítica literaria a la antropología, pasando por el periodismo.
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