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jueves, 10 de septiembre de 2015

Shogun, de James Clavell


Uno de los períodos álgidos de la historia japonesa, fascinante donde las haya, es la aparición del Shogunato de Tokugawa, en torno al 1600. Japón había sido un estado dominado por señores feudales durante siglos, con continuas guerras civiles y luchas por el poder, hasta que Tokugawa Ieyasu decidió que ya estaba bien de aquello, y que él iba a poner orden en las islas. Y vaya si lo hizo: el shogunato duró hasta 1868, cuando la influencia extranjera, entre otros muchos factores, fomentó una revolución que acabaría, no solo con el shogunato, sino con todo el sistema social japonés (adiós a los samurais, a las katanas, etc.). A día de hoy, el shogunato de Tokugawa sigue siendo el mayor período de estabilidad en TODA la historia de Japón (que se dice pronto).

miércoles, 21 de enero de 2015

El marciano, de Andy Weir

He aquí una novela de ciencia ficción a la antigua usanza: científicamente rigurosa, clara en las premisas, sin trucos ni artificios —no hay extraterrestres, ni capacidades mentales extraordinarias, ni viajes temporales...— y, sobre todo, plausible. Una historia que no ha ocurrido, que es muy improbable que ocurriera (¿qué son los grandes relatos sino historias muy improbables?), pero que podría ocurrir.

Una expedición a Marte (no la primera) pone seis astronautas sobre el planeta. Está previsto que permanezcan allí veinte días. Durante los cinco primeros todo transcurre como está previsto, pero el sexto un huracán marciano azota el campamento y tienen que abortar la misión. En la apresurada evacuación Mark Watney, el botánico del grupo, sufre un accidente, sus compañeros lo dan por muerto y lo abandonan en Marte. Pero Mark no ha muerto, y cuando se repone se encuentra solo, abandonado en un planeta hostil e incomunicado. No tiene recursos para sobrevivir más allá de un periodo limitado; sus compañeros de misión ignoran que sigue vivo (de todos modos no podrían volver para rescatarlo), y aunque pudiera establecer contacto con Houston, ninguna misión de rescate llegaría a tiempo de salvarlo.

jueves, 29 de mayo de 2014

Dioses, tumbas y sabios, de C. W. Ceram

Aunque ahora está de moda la «fusión» de géneros, como ocurre con las novelas poéticas o las novelas ensayo, la idea no es nueva. Este libro de 1949 ya explica en su título (Götter, Gräber und Gelehrte. Roman der Archäologie) que se trata de uno de tales géneros híbridos: «novela de arqueología». En su prólogo el autor defiende que la ciencia tiene potencial de sobra para escribir libros en los que se mezclen la intriga y la emoción de la novela de aventuras o el relato detectivesco con el rigor del ensayo científico. Se trata de limar todas las arideces, tecnicismos y erudiciones y destacar el aspecto humano, la búsqueda y el hallazgo, los éxitos y los fracasos. Y no se postula como creador de este nuevo género, sino que apela a una incipiente tradición citando un famoso precursor: Cazadores de microbios, de Paul de Kruif, y otro libro publicado casi simultáneamente con éste, también sobre arqueología: Lost Worlds, de Anne Terry White.

martes, 11 de marzo de 2014

Prisioneros en el paraíso, de Arto Paasilinna

Poned Arto Paasilinna en la web y encontraréis algo como esto:
«Nacido en Kittila (Finlandia) en 1942, ex guardabosque, ex periodista, ex poeta, es un autor de extraordinario éxito en Finlandia, donde cada una de sus novelas vende más de cien mil ejemplares, y muy apreciado también en sus numerosas traducciones por su humor original y su capacidad de contar de la manera más cómica las historias más desconcertantes. [...] Es un prolífico autor de novelas, ambientadas en la vida finlandesa, con un estilo sencillo, rápido y humorístico, ofreciendo en ocasiones una sátira de la vida moderna.»

jueves, 2 de enero de 2014

La traición de Roma, de Santiago Posteguillo

Hace más de dos años reseñé en este blog las dos primeras novelas de la Trilogía de Escipión el Africano, de Santiago Posteguillo. Contaba allí que, pese a no estar entre lo mejor del género, narraban una historia que merecía ser leída, y lo hacían muy bien, de manera que el disfrute estaba garantizado. Pero más de 1.600 páginas más tarde me enfrentaba a la lectura de la tercera parte, la que hoy traigo al blog, y entre que ya estaba cansado de peplum y que la segunda terminaba con la batalla de Zama, donde Escipión derrota a Aníbal y acaba la Segunda Guerra Púnica, me pareció que ya no merecía la pena engullir otras 900 páginas sobre «el resto de la vida de Escipión», que además prometían «bajona» dado el título. Así que lo dejé allí, satisfecho de haber leído una de las mejores narraciones de una de las más grandes epopeyas históricas. No sabía entonces lo equivocado que estaba.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Serie “El legado”, de Christopher Paolini


Eragon, Eldest, Brisingr, El legado

Dentro de la literatura fantástica hay de todo: grandes obras maestras como El señor de los anillos (que te guste o no es otra historia) y otras menos buenas (como la trilogía de Aquasilva). Esta serie está en el medio. Como serie juvenil es muy buena. Los personajes están bien, la historia es, en parte, novedosa (si es que se puede hablar de novedad cuando hay elfos, dragones, enanos...) y en parte estándar. Su autor era un chico autodidacta (estudió en casa) que le encantaban los libros de fantasía (claro, si no iba al cole le sobraba el tiempo) y decidió escribir una novela donde el personaje principal fuese la magia. Empezó a los 15 años. Claro que iba a ser una trilogía pero, como suele ocurrir, se enrolló como una persiana y le salieron 4 tochos impresionantes. A diferencia de otros libros de fantasía que he leído hay que reconocer que Paolini (o su negro, o ambos) son bastante buenos. La historia es como sigue (este fragmento está tomado de la versión electrónica de los cuatro libros):

jueves, 14 de marzo de 2013

El amigo de Galileo, de Isaia Iannaccone


Hará unos cinco años me hice socio de la FNAC recién abierta en Sevilla. En aquellos tiempos (hoy día no lo sé) te daban como oferta de bienvenida un 3x4 en libros, discos y pelis. Yo me puse las botas y llegué a la caja con 16 cds, 16 dvds y 16 libros. Me dijo la chica que me cobró que era la primera vez que se usaba así el pack de bienvenida (el máximo era de 16 cosas, por eso no me llevé más). De más está decir que aproveché esa oferta para comprar unos pocos de libros que quería desde hacía años (clásicos indiscutibles como Crimen y Castigo, Farenheit 451, etc). Pero 16 libros son muchos, así que de mi larga lista fallaron unos pocos que hube de completar como pude. Justo fue en ese momento que cayó en mis manos (por suerte, he de decir) este libro que reseño en esta entrada del blog (en esa época me dio por comprar libros de divulgación, algunos resultaron buenos, como este, y otros una gran bazofia). Lo tenía en tareas pendientes desde hace año, pues mi mujer, Niurka, lo leyó y le encantó (de hecho se lo contaba a nuestro hijo pequeño que por entonces tendría unos 4 años).

Baile de bestias, de George R. R. Martin

«¿¿Cómorrr?? ¿¿Una novela del Martin que no conozco?? ¡¡Quietorrr!! ¿¿Cuándo ha salido, que no me he enterado...?? Voy corriendo a la librería. ¡¡Al ataquerrr!!» Un momento, un momento... Que no cunda el pánico. No corráis ni empecéis a bucear por internet hasta que os explique.

No se trata de una nueva entrega de La canción de hielo y fuego. La nueva entrega se va a titular algo así como Vientos de invierno (cuidado, el enlace contiene spoilers) y ni está ni se la espera al menos hasta 2014, según su autor (je, je, je...).

«¿Y entonces... para qué esta entrada? ¿No comentó ya Sara lo que va de saga hasta el momento?» Y en una magnífica entrada, por cierto, en la que fue capaz de contar sin contar. Así es. Pero no me he podido resistir a comentar esta masterpiece del friquismo.

viernes, 4 de enero de 2013

Vida de Pi, de Yann Martel

Algunas grandes películas pasan desapercibidas porque el marketing las enfoca muy mal. Pasó con La princesa prometida. La primera vez que intentamos verla rehusamos entrar por la mala pinta que tenía (fijaos en el cartel y en la descripción del argumento). Cuando finalmente la vimos salimos boquiabiertos (“¡Hemos estado a punto de perdérnosla!”). Mucha gente no fue a verla y resultó un fracaso de taquilla. Ahora es una película de culto. Hay muchos más ejemplos: Blade Runner, El club de la lucha, La noche del cazador... En muchos casos, además (en todos los que he citado), la película venía avalada por un éxito editorial, lo que hace aún más incomprensible el fracaso (o hace recaer más culpa sobre el departamento de promoción).

sábado, 17 de noviembre de 2012

Hacia los confines del mundo, de Harry Thompson

Hacia los confines del mundo es el insulso título con que algún preclaro editor ha decidido rebautizar en castellano esta única novela de Harry Thompson titulada This thing of darkness. Es un retítulo en la línea de Aterriza como puedas (Airplane!), La semilla del diablo (Rosemary's baby) o Dos tontos muy tontos (Dumb & Dumber), que manifiestan la sensibilidad artística de un coleccionista de discos de gasolinera. Más adelante explicaré lo que a mí me sugiere el verdadero título, una metáfora desafortunadamente lost in translation.

Todo el mundo conoce el Beagle, ese barco planero que partió de Barnet Pool, Devenport, el 27 de diciembre de 1831, en una misión de dos años cuyo cometido era cartografiar las costas de las Malvinas, Tierra de Fuego y Chile, y que regresó a Inglaterra cinco años más tarde tras haber dado la vuelta al mundo. Y la razón por la que todo el mundo lo conoce no es por los magníficos mapas que proporcionó al Almirantazgo inglés (mapas que se han estado usando hasta la llegada de la fotografía por satélite), sino porque a bordo de ese barco viajaba como naturalista un joven aspirante a clérigo llamado Charles Darwin, que a su regreso, y como consecuencia de ese viaje, se había transformado en el artífice intelectual de la teoría más revolucionaria que ha producido la ciencia.

domingo, 22 de julio de 2012

Flavia de los extraños talentos, de Alan Bradley

Corre el año de 1950. En una mansión de algún lugar de Inglaterra vive la joven Flavia con sus dos hermanas y su padre, además de un mayordomo y una ama de llaves. El retrato familiar se asemeja más a la familia Addams que a cualquier otra cosa, donde la pequeña Flavia sería la sustituta de Morticia. Eso sí, los miembros de la familia Addams se tenían mucho más afecto entre ellos. Cada uno de los personajes que aparece en la novela de Bradley tiene un perfil propio y singular, con un solapamiento de escaso a nulo con el resto de individuos. La empatía brilla por su ausencia, cada cual (sobre)vive gracias a sus aficiones (que en algunos casos son más bien obsesiones o manías) y la relación entre los familiares se limita a cruzarse por los pasillos de la mansión, cosa que unos y otros tienden a evitar.

viernes, 5 de agosto de 2011

Africanus: el hijo del cónsul y Las legiones malditas, de Santiago Posteguillo



Soy un aficionado a la novela histórica. Admito que hay mucha morralla, pero ¿en qué género no la hay? La novela histórica tiene, por un lado, el encanto de la épica, y por otro suele proporcionar personajes psicológicamente complejos que dan mucho juego para la narración. Tiene, por otro lado, la restricción de respetar los hechos, pero eso me parece más un aliciente que una limitación. Hay verdaderas joyas en este género (Yo Claudio sin duda lo es). Pero yo no pondría ninguna de estas dos en esa categoría.

Aclaro antes de seguir: no están nada mal; pese a ser dos tochacos, se leen del tirón. Y es que están construidas como un genuino best-seller, y en ese aspecto no les falta de nada: acción, sexo, buenos, malos... Ahora, como en todo best-seller, el estilo resulta un tanto impersonal, como si la forma de escribir estuviese basante estandarizada, y los recursos narrativos son muy "de libro": la constante enumeración, la reiteración de pensamientos en distintas formas, la descripción prolija de espectativas que a todas luces se ve que van a ser truncadas... Los personajes buenos son buenos sin tacha: siempre honrados, justos, leales, altruistas... Ellos y toda su familia. Los malos tampoco tienen tacha: son taimados, ruines, hijos de puta, canallas, traidores... Y se rodean de gente como ellos. No te confundes nunca, vaya.

Bueno, y entonces, ¿qué tienen las novelas que merezca la pena leerlas? Pues sobre todo la historia. La epopeya combinada de Aníbal y Escipión el Africano es una de esas historias con mayúscula. La cuentes como la cuentes, funciona. Pocas hay comparables. La de Aníbal es archiconocida; la de Escipión no tanto, y ése es el filón que explota este par de libros. Africanus: el hijo del cónsul es fundamentalmente la historia de Aníbal y su enfrentamiento con Roma en la segunda guerra púnica, mientras Escipión es un niño que crece en medio de la guerra y que sufre en sus carnes sus consecuencias. La novela acaba con un Escipión en la veintena al mando de unas legiones que consiguen conquistar Cartago Nova (Cartagena, vaya). En Las legiones malditas (título que no voy a explicar para no destripar el argumento) Aníbal pasa a ser un personaje secundario y el foco de la historia se centra en Escipión, en sus avatares para llegar a África con dos legiones y enfrentarse al ejército cartaginés al mando de Aníbal en la famosa batalla de Zama.

Las novelas, pese a su sesgo comercial, tienen buenos puntos. Hay varios personajes secundarios que tienen una relevancia importante en la trama. El malo de la historia es uno de esos malos carismáticos que llega a resultarte hasta simpático. Es muy inteligente y un muy hábil estratega, digno del senado romano que en la práctica lidera. En ocasiones llega a recordar al tío Scar, de El rey león, cuando decía aquéllo de "estoy rodeado de idiotas". Y por último, las batallas resultan muy emocionantes. A veces se pasa un poco con los guiños hollywoodianos (como por ejemplo, hacer que Aníbal y Escipión luchen cuerpo a cuerpo, algo que es sumamente improbable que ocurriera), pero haciendo un poco la vista gorda el resultado es muy bueno. De hecho, leyendo estos libros me he percatado de lo muy poco que ha evolucionado la épica desde la Iliada. Y en esto no estoy emulando a Borges, cuando decía que todos los argumentos ya estaban en la Odisea: no, lo que digo es literal. Cuando leí la Iliada recuerdo que (obviando el estilo recargado que tienen las traducciones tratando de reflejar con fidelidad que se trata de un poema) me pareció extraordinariamente moderna. De hecho, la película Troya, pese a las libertades del guión, resulta muy fiel al espíritu de la narración (por eso a mí no me disgusta la película, pese a las críticas que recibió de muchos puristas). Ahora me doy cuenta de que entendí todo al revés: no es que la Iliada sea moderna, es que definió de una vez por todas la forma de narrar epopeyas. Así al menos lo entendió Hollywood y así lo entiende Posteguillo. Y funciona, ¡vaya si funciona!

En resumen: no las pondría entre las mejores novelas históricas que he leído, pero son lecturas recomendables, en especial para el verano porque hay tiempo de sobra (entre ambas suman casi dos mil páginas). Una última aclaración: si alguien ha visto las novelas por los estantes de la FNAC o La Casa del Libro (o del Carrefour, porque están en todas partes), sabrá que hay una tercera novela: La traición de Roma. Parece que es una recreación de las (lamentablemente) perdidas memorias de Escipión el Africano, o sea que la historia continúa. Pero yo ya necesitaba un cambio de tercio: estaba un poco "ahíto de tanto parchear y tanto pito".