Mostrando entradas con la etiqueta crimen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crimen. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de agosto de 2015

Plata quemada, de Ricardo Piglia

Si lo que un argentino entiende por una canción de amor es un tango, imaginaos lo que sería en sus manos un guión tarantiniano. Pues eso es Plata quemada. Quítale a Tarantino el humor negro, la narración desenfadada, los diálogos surrealistas y la violencia glamurosa y cámbialos por ese sentido trágico de la existencia tan argentino. Añade, además, un poco de sordidez y tendrás una versión moderna de una tragedia griega con acento porteño. Así es esta novela.

sábado, 15 de agosto de 2015

Entregas III, IV, V y VI de la saga del inspector Chen Cao, de Xiaolong Qiu

Tras un tiempo sin aparecer por el blog vuelvo para hablaros de la saga del detective de Shangai Chem Cao. Con anterioridad en este blog he reseñado los dos primeros libros de la saga: los volúmenes I (Muerte de una heroína roja) y II (Visado para Shanghai). En esta entrada reseñaré los cuatro siguientes volúmenes de la saga: el III, Cuando el rojo es negro, el IV, El caso de las dos ciudades, el V, Seda roja y el VI, El caso Mao.

lunes, 8 de junio de 2015

El asesino de la regañá, de Julio Muñoz Gijón

Parece que la moda de abundar en los tópicos está en alza. Empezó con aquello de por qué las chicas no saben leer mapas y los chicos no escuchan (que ha dado para muchos monólogos de El club de la comedia) y últimamente andamos por los 8 apellidos vascos y contando (por cierto, mentiría si dijera que no me reí con la película). Recrearse en los tópicos para hacer unas risas es un clásico. Hay en ello la doble moral de, por un lado, reírte de la tontería, y por otro concederle cierta credibilidad (si no no tendría gracia...). Recuerdo que cuando estuve viviendo en Amsterdan a finales de los 80 circulaba por allí un libro titulado The undutchables, en el que un inglés que había vivido años en Holanda se burlaba, con la saña del extranjero que los tiene que padecer, de todos los tics, manías y costumbres absurdas (para los de fuera) de los holandeses. Era un best-seller allí y ellos se partían el ojete comentándolo.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Abril rojo, de Santiago Roncagliolo

El marxismo-leninismo abrirá el sendero luminoso hacia la revolución.
— José Carlos Mariátegui
De esta máxima del fundador del Partido Comunista de Perú extrajo su nombre la tristemente famosa organización terrorista PCP-SL, más conocida como «Sendero Luminoso». Los que tengáis mi edad recordaréis las frecuentes noticias procedentes de Perú sobre las masacres que sus seguidores infligían o que el ejército peruano protagonizaba con la excusa de la lucha antiterrorista. Fue una época terrible para las poblaciones serranas en torno a Ayacucho, donde operaba la banda. Durante la década larga que duró la guerra contra el terrorismo murieron, a manos de uno u otro bando, casi 70.000 personas (de las que sólo hay identificadas en torno a 20.000).

domingo, 23 de febrero de 2014

La virgen de los sicarios, de Fernando Vallejo

Esta es una novela de difícil catalogación. Novela es, porque narra hechos ficticios, pero también ensayo, porque da una visión (muy personal) del Medellín posterior a la muerte de Pablo Escobar, cuando era (si aún no lo es) una ciudad llena de sicarios en paro. Y formalmente está cerca de la poesía, por el lenguaje. Narra, en primera persona, las impresiones de un colombiano que regresa a Medellín tras años de exilio en Europa, y recorre la ciudad acompañado por su joven novio, uno de esos sicarios desempleados. Pero la novela no descansa en la narración, que no es más que un leve hilo conductor; la novela se fundamenta en el oxímoron, la paradoja y la contradicción. El propio título ya lo deja claro: La virgen de los sicarios, la patrona de los asesinos, la virgen a la que rezan rogándole que guíe sus balas (sus «balas rezadas») para que no fallen el blanco.

viernes, 7 de junio de 2013

Visado para Shanghai, de Qiu Xiaolong

Este es el segundo libro que leo de Qiu Xiaolong y es la continuación de su opera prima Muerte de una heroína roja. Sus personales principales vuelven a ser el inspector jefe Chao y su ayudante el inspector Yen. Esta vez se trata de un caso internacional relacionado con el tráfico de personas. No pondré, como suelo hacer, su contraportada pues no es correcta. De hecho está escrito allí que “En esta ocasión, Chen ha de investigar la misteriosa desaparición de la bailarina Wen Liping durante su regreso a China desde Estados Unidos” cuando en realidad es todo lo contrario. Wen Liping, que no es ninguna bailarina, sino una pobre obrera que vive en un pueblo perdido cerca de Shanghai, desaparece después de una llamada telefónica de su marido, que está en Estados Unidos. De hecho su marido Feng Dexiang, un antiguo dirigente del partido en dicho pueblo, es un delincuente relacionado con el tráfico de personas a los Estados Unidos. Allí es pillado y hace un trato con las autoridades estadounidenses para declarar contra el todopoderoso jefe de una tríada china encargada del tráfico de chinos a los EE.UU. Aparte de impunidad etc. el marido pide que traigan a su esposa embarazada de 3 meses. Es decir que la chica desaparece antes de ir a EE.UU.

lunes, 6 de mayo de 2013

La pista de hielo, de Roberto Bolaño

Cada vez es más frecuente que los grandes novelistas tonteen con la novela de crímenes. Pese a ser un género “menor” (ya el ser un género resulta menor en la literatura), su gran éxito es una tentación para cualquiera. Claro que cuando se atreven lo hacen a su manera, y es frecuente que escriban grandes novelas, en las que los personajes y sus conflictos son el verdadero argumento, y la trama criminal resulta, a lo sumo, un marco pintoresco (tal es el caso, por ejemplo, de Blanco nocturno o de Me llamo rojo, ambas comentadas en este blog). La pista de hielo es la versión de Bolaño de este experimento.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Las muertas, de Jorge Ibargüengoitia

Encontrar a este novelista mexicano (que no vasco) ha sido todo un hallazgo. Ibargüengoitia nació en Guanajuato en 1928 y murió en Mejorada del Campo, en el famoso accidente  aéreo de Avianca en 1983. Por desgracia su obra cayó en el olvido a este lado del Atlántico hasta que, con motivo de su octagésimo cumpleaños, varias editoriales reeditaron algunos de sus libros. Gracias a eso y al incansable esfuerzo difusor de la cultura de incontables internautas anónimos, ha llegado a mis manos la novela que hoy traigo al blog.

lunes, 23 de julio de 2012

Asesinato imperial, de Paul Doherty


Para cambiar de aires decidí leerme una novela histórica ambientada en la Roma de Constantino. Por la sinopsis parecía prometedor:

“Roma está gobernada por el Emperador Constantino y su madre Helena. El Emperador intentará sacar provecho de la cada vez más influyente Iglesia Cristiana. Pero su poder se tambalea cuando tres prostitutas de La casa de Afrodita, prostíbulo que él frecuenta, aparecen asesinadas. Los tres cadáveres presentan cruces grabadas en la frente y en cada mejilla. Con el propósito de proteger el futuro de su hijo, Helena contrata los servicios de una espía, Claudia. Claudia es la sobrina del dueño de una taberna y comienza a trabajar como sirvienta en la casa del Emperador. Claudia intentará descubrir quién es el asesino, y al mismo tiempo encontrar al hombre que le cambió la vida a ella y a su hermano.”

domingo, 22 de julio de 2012

Flavia de los extraños talentos, de Alan Bradley

Corre el año de 1950. En una mansión de algún lugar de Inglaterra vive la joven Flavia con sus dos hermanas y su padre, además de un mayordomo y una ama de llaves. El retrato familiar se asemeja más a la familia Addams que a cualquier otra cosa, donde la pequeña Flavia sería la sustituta de Morticia. Eso sí, los miembros de la familia Addams se tenían mucho más afecto entre ellos. Cada uno de los personajes que aparece en la novela de Bradley tiene un perfil propio y singular, con un solapamiento de escaso a nulo con el resto de individuos. La empatía brilla por su ausencia, cada cual (sobre)vive gracias a sus aficiones (que en algunos casos son más bien obsesiones o manías) y la relación entre los familiares se limita a cruzarse por los pasillos de la mansión, cosa que unos y otros tienden a evitar.