Mostrando entradas con la etiqueta fábula. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fábula. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de noviembre de 2015

Grandes simios, de Will Self

Will Self es uno de los autores británicos de moda. Vende mucho en su país, ha estado recientemente cerca de ganar el Booker y tiene seguidores incondiconales por todo el mundo. Sus novelas son fantásticas, ambientadas en Londres y los temas que trata están muy relacionados con la psiquiatría y el consumo de estupefacientes. Todo esto lo he leído por ahí, pero podría ser una descripción de Grandes simios, la novela que traigo hoy aquí.

Simon Dykes es un pintor famoso muy dado a beber y a consumir drogas de todo tipo en sus parrandas con sus amigotes. Tras una de ellas se despierta en la cama de su novia para descubrir que Londres se ha convertido en «el planeta de los simios», y que tanto él como su novia son ahora chimpancés. Como entra en pánico lo ingresan en el ala de psiquiatría de uno de los cutres hospitales londinenses para estudiar por qué el chimpancé Simon Dykes, famoso artista, está convencido de que antes era humano. Porque una cosa está clara: los humanos nunca han llegado evolutivamente más allá de ser una versión estúpida del chimpancé. Y desde luego, ni se comunican ni tienen una elaborada estructura social, como sí la tienen los chimpancés.

viernes, 18 de septiembre de 2015

De repente en lo profundo del bosque, de Amos Oz

Amos Oz es un autor israelí de gran predicamento mundial (periodista, premio de literatura en Israel, premio Príncipe de Asturias, recurrente candiato al Nobel...). Como no había leído nada de él me animé con esta novela, que tiene sobre otras la ventaja de ser corta. Se trata de una fábula. En un pueblo imaginario no hay animales. Ninguno. Ni cucarachas. Los niños jamás han visto un animal, y si saben de ellos es por lo que les cuenta la maestra. Algo ocurrió en el pasado que hizo que los animales desaparecieran de la noche a la mañana; algo que lo adultos saben pero de lo que no quieren hablar, porque les avergüenza. Adentrarse de noche en el bosque es peligroso. A quien lo hace le ocurren cosas extrañas y la gente le da la espalda. Y es que en este pueblo ser distinto es muy chungo: todo el mundo se burla de quien no se ajusta a la norma. Como es de esperar, hay alguien —un par de niños en este caso— que decide averiguar qué pasa internándose en el bosque. Y acaban resolviendo el misterio.

domingo, 15 de febrero de 2015

Rebelión en la Granja, de George Orwell


¿Cómo empezar esta reseña? La verdad es que debería simplemente escribir algo como:

Una obra maestra de la sátira. De lectura obligada. Imprescindible.

O bien 

¿Cómo es que no la has leído? Deja lo que estés haciendo y ponte a leerla. 

Dicho así le ganaría a Jose el premio a la reseña más corta, pero eso me parece poco serio. Más aún si tenemos en cuenta el libro de que hablamos.

viernes, 24 de octubre de 2014

La Oveja Negra y demás fábulas, de Augusto Monterroso

Había una vez un Búho que quería ser escritor, y para aprender decidió leer todo lo que caía en sus manos. Un día, leyendo un libro aburrido, empezó a dar cabezadas pero, para su sorpresa, eso no le impidió enterarse del contenido. Así descubrió que a todos los libros les sobraban muchas palabras. Entonces decidió que él no las desperdiciaría y escribió un libro de fábulas sobre los demás animales. A los otros Búhos les gustaron tanto y alabaron tanto su libro que se hizo muy famoso y recibió un montón de premios. Y al final de su vida comprobó que, aunque había escrito de todo, su obra cabía en un bolsillo.

Y cuando murió, el Dinosaurio seguía estando allí.

domingo, 26 de agosto de 2012

El conquistador, de Federico Andahazi

De Federico Andahazi ya he comentado en este blog El anatomista, un libro que me gustó bastante; así que cuando cayó en mis manos esta otra novela suya, bastante más reciente, me animé a leerla. El argumento no pinta mal: es el descubrimiento de América al revés. Entra dentro de un nuevo género literario que se está fraguando (al menos últimamente he visto más novelas que tienen similares planteamientos) y que podríamos llamar “Historia-ficción”, o sea, ¿cómo habría sido la Historia si...?

domingo, 10 de julio de 2011

La tienda de los suicidas, de Jean Teulé

No recuerdo cómo llegó a mi kindle esta novela (vamos, la puse yo, claro, pero no recuerdo por qué). No recuerdo si hace referencia a ella Pennac en Como una novela o si leí alguna reseña en algún blog. El caso es que andaba buscando algo corto para leer y este libro cumplía el requisito.

Parece que la narrativa francesa moderna está dominada por una iconografía común, algo que podríamos denominar el universo Delicatessen, por la película de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro. Las novelas de Fred Vargas (algunas de las cuales he comentado en este blog), La felicidad de los ogros, de Pennac, esta novela... Todas comparten algunas características comunes. Aunque no todas son de género fantástico, como la película o esta novela, en todas encontramos personajes raros, comportamientos friquis, algo de humor negro... Características, todas ellas, que (yo creo) fueron el éxito de la película.

La novela es una fábula que ocurre en un futuro donde los peores augurios se han cumplido (casi no hay capa de ozono, la tierra se ha calentado de más, los políticos no paran de cometer desaguisados...) y el panorama que enfrenta la gente es deprimente. Tanto es así que la actitud pesimista se ha vuelto respetable y el suicidio está socialmente bien considerado. En este mundo una familia, un matrimonio con tres hijos, regenta una tienda en la que venden todo tipo de métodos de suicidio. La tienda es lo mejor de la novela, porque algunos de los métodos, que el autor va desgranando capítulo a capítulo, son delirantes. La familia, como toda la gente bien, es depresiva, pero hete aquí que el hijo pequeño, fruto de una prueba con un condón pinchado, ha salido un optimista empedernido, para desesperación de sus padres y martirio de sus hermanos. Este es el esquema argumental de la fabulita.

No sé qué decir de este libro. Durante los dos primeros capítulos me pareció muy ingenuo, un poco tontorrón. Luego me enganché (la tienda tiene su gracia) y, como es corta, me la leí del tirón. En mi opinión, es una historia que se disfrutaría más con treinta años menos (sí, soy bastante viejuno), pero puedo reconocerle sus méritos. Internet no duda en calificarla de hilarante humor negro; negro sí es, no cabe duda, ahora hilarante... Yo no me he desternillado, pero confieso que se lee con la comisura izquierda levantada.

En fin, aquí la dejo. Si estáis buscando algo que leer y os da flojera arrancaros con algún tocho, le podéis dar una leída. No os llevará más de uno o dos días (depende del tiempo que tengáis para leer). A lo mejor os hace gracia.