No tiene sentido que vuelva a insitir en que Stanisław Lem era un genio, porque ya lo he dicho en varias ocasiones, pero sí puedo añadir que, por lo que voy leyendo, la serie de libros que se ha agrupado bajo el título conjunto de Biblioteca del Siglo XXI recoge, no sé si lo mejor de Lem, pero sí la esencia de su visión del mundo, de su filosofía. Ya conté que Vacío perfecto era para mí un libro «fetiche», uno de esos que se llevan a la isla desierta —que a estas alturas debe de reunir más libros que una biblioteca—, y también comenté lo mucho que me gustó Magnitud imaginaria. Bueno, pues con Golem XIV se ha salido.
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martes, 24 de mayo de 2016
miércoles, 30 de septiembre de 2015
Magnitud imaginaria, de Stanisław Lem
Publicado por
José Cuesta
Como prometí en la reseña de Vacío perfecto, aquí está el segundo volumen de la Biblioteca del Siglo XXI, una saga que Lem proyectó y que recoge colecciones de sus prólogos y reseñas de libros imaginarios. Se conoce que al acabar Vacío perfecto Lem quedó tan satisfecho con el invento que decidió seguir explorando sus posibilidades, para gran satisfacción de sus incondicionales —entre los que me cuento. Este volumen recopila cuatro prólogos a obras inexistentes, y si tuviera que calificar la obra de forma global, diría que no es tan brillante como Vacío perfecto, donde la variedad de temas, la sutileza de las reflexiones y la cantidad de registros distintos es mayor, pero aun así Magnitud imaginaria tiene pasajes realmente memorables.
viernes, 27 de marzo de 2015
Vacío perfecto, de Stanisław Lem
Publicado por
José Cuesta
La inmensa mayoría de los libros son malos (muy malos incluso); algunos libros son buenos y leerlos resulta muy placentero; muy de vez en cuando alguno es genial, y cuando topas con uno de ellos se nota porque terminarlos deja un vacío, cuesta empezar otro libro y tu mente vuelve a ellos una y otra vez. Y después están esos libros, aquellos que salvarías de una quema salvaje, que te llevarías a una isla desierta, que cuando los recomiendas te pones incluso plasta, que mitificas de tal manera que, en tu recuerdo, elevas su lectura a la categoría de epifanía. No diré que te cambian la vida, porque queda muy cursi, pero sí que hay un antes y un después de leerlos. Vacío perfecto, para mí, es uno de esos libros. Lo leí hace mucho tiempo, pero lo he releído (¡lo cual conlleva el serio riesgo de descubrir que entre el mito y la realidad hay toda una vida!) y lo he disfrutado aún más que la primera vez.
domingo, 1 de agosto de 2010
Fiasco, de Stanisław Lem
Publicado por
José Cuesta
Si digo que Stanisław Lem es uno de los autores de ciencia ficción más profundos y originales que han existido nunca seguramente no estaré revelando nada a ningún seguidor del género. Cualquiera que haya leído esa pequeña obra maestra llamada Ciberiada, o Diarios de las estrellas, o Memorias encontradas en una bañera, o Solaris, o la genial Vacío perfecto, convendrá conmigo en que no exagero si digo que Lem es a la ciencia ficción lo que Borges es a la literarura. Y tal vez sea una definición demasiado restrictiva de lo que representa su obra. Lem tiene una amplia producción de relatos cortos y novelas, y cualquiera de las que he mencionado haría una buena entrada en este blog. ¿Por qué de entre todas selecciono aquí precisamente Fiasco? Bueno, por un lado porque es de las últimas novelas de Lem que he leído (no es la última, después leí Edén). Pero la verdadera razón es que esta es la novela de ciencia ficción en la que se describe la versión más creíble que yo he leído jamás del encuentro con una inteligencia alienígena. De lejos. Quiero decir que hasta la última página no serás consciente del abismo que hay entre todo lo que has leído al respecto y la versión de Lem. Y te darás cuenta de que Lem lo clava: no puede ser de otra manera que como lo describe él. Todo lo que hayas leído anteriormente es una caricatura al lado de esto. Por eso me gusta Lem. Por eso me parece un genio. Porque sus relatos alcanzan el nivel de especulación científica en toda ley. "Si alguna vez el hombre se encuentra con otra forma de inteligencia", parece decirnos Lem en esta novela, "lo que cabe esperar es algo como esto".
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