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sábado, 1 de octubre de 2011

Crack. Instrucciones de uso, por Ricardo Chávez et al.

No, aunque lo parezca por el título, este no es el manual del perfecto yonki. El crack es un movimiento literario que se dio a conocer en 1994 en Ciudad de México y que aglutina a un puñado de novelistas mexicanos nacidos en los sesenta (cinco entonces, siete a fecha de publicación de este libro), entre los que está Jorge Volpi, del que se ha hablado a menudo en este blog. Aglutinan a estos autores dos elementos: la amistad y un impulso renovador de la novela. En el Manifiesto del crack, que aparece en el primer apéndice del libro, cinco de sus autores: Ricardo Chávez Castañeda, Eloy Urroz, Ignacio Padilla, Pedro Ángel Palou y Jorge Volpi, defienden una nueva novelística basada en asumir riesgos estilísticos, en romper con la tradición a la par que honrarla, en escribir novelas profundas, en separarse, en fin, de la corriente actual de la novela de consumo, el best-seller, la novelucha barata pensada, escrita y publicada sin más propósito que hacer dinero. Su idea es que un escritor debe aspirar a escribir novelas del calado de Cien años de soledad, Rayuela, Terra Nostra, Ulyses, En busca del tiempo perdido... incluso si fracasa en el intento. Y para ello hay que crear universos autocontenidos, personajes complejos, un lenguaje innovador. Hay que asumir que el lector es inteligente (al menos que lo son aquéllos a quienes se dirigen) y que apartarse de estos supuestos es insultar su inteligencia. Hasta el nombre del movimiento: crack, trata de aglutinar en un monosílabo (onomatopéyico para mas inri) todos estos principios. Crack es una onomatopeya como boom (la palabra que define al conjunto de autores latinoamericanos que renovaron la literatura en lengua española entre los 50 y los 60), pero a la vez es fonéticamente opuesta a boom y sugiere ruptura.

El libro que traigo aquí es un ensayo atípico que reflexiona sobre muchos de los aspectos del movimiento del crack. Contiene tres partes diferenciadas. La primera es el conjunto de relatos o novela a varias manos titulada Variaciones sobre un tema de Faulkner. El prólogo cuenta cómo se fraguó. Cuando cuatro de estos autores se conocieron siendo estudiantes a finales de los 80 les unían varias cosas, entre ellas su profunda admiración por Rulfo y el haber escrito "cuentos rurales". Cuentos ambientados en algún pueblo perdido de México, cuyos habitantes llevan vidas extremas y extrañas, y que son narrados a la manera tangencial, sugerida, a veces sólo intuida, de los textos de Rulfo. Eran cuentos homenaje. Cuando en alguna tarde etílica los dieron a conocer entre ellos alguien propuso reescribirlos y añadirle más relatos y un hilo conductor, de manera que formasen una única narración, una especie de Pedro Páramo pero escrito a varias manos. El resultado fue Variaciones sobre un tema de Faulkner, un relato que durmió el sueño de los justos en algún cajón perdido para reaparecer años más tarde, coincidiendo con la presentación de En busca de Klingsor, la más famosa novela de Volpi, como un entrañable pero algo embarazoso recuerdo del pasado. Superada la nostalgia uno de ellos (no recuerdo cuál) decidió presentarlo, contra la opinión de los demás, a un concurso de cuentos. Recibió el primer premio.

La segunda parte del libro, la propiamente titulada Instrucciones de uso, contiene ensayos de todos menos uno de los autores de este libro (la contribución de este uno es una bibliografía comentada que aparece también como apéndice). En ellos los autores reflexionan sobre la génesis, historia, validez, contenido, etc., del controvertido movimiento que lanzaron bajo la denominación de crack. Los propios ensayos son muestra de la riqueza estilística del grupo. Hay formatos de todo tipo, desde la propuesta de Volpi, en forma de texto legislativo, hasta la de Vicente Herrasti, titulada "Que del Crack sólo hablen las obras", y que consecuentemente está en blanco.

La tercera parte son los apéndices.

Desde luego no es esta la lectura que me llevaría a una isla desierta, pero (y pese a que termina siendo algo cansina por lo reiterativa) resulta una lectura interesante. Las Variaciones, el texto fundacional paradójicamente inmerso en la misma tradición de la que proponen desligarse, contiene cuentos bastante notables, y la reflexión que proponen los ensayos acerca de la literatura, de las aspiraciones de la novelística y de su propuesta, son un soplo de aire fresco en el panorama novelístico actual. Me gusten o no los resultados, apoyo cualquier iniciativa que se proponga grandes retos. En el fondo es una forma de altruismo porque seguramente autores de la calidad de estos podrían forrarse a base de producir best-sellers.

sábado, 20 de agosto de 2011

El insomnio de Bolívar, de Jorge Volpi

Me compré este libro por dos razones: porque me gusta Volpi y porque me gustó el título. Hay que reconocer que es "sexy", porque juega con la palabra insomnio en oposición a sueño y sugiere problemas que te impiden dormir. A nadie se le escapa que el sueño de Bolívar era construir una única nación americana y que no sólo murió abrumado por su fracaso, sino que podría decirse que América, en particular América Latina, está más lejos que nunca de ese sueño. Creo recordar que García Márquez, en El general en su laberinto, habla incluso de que, a las puertas de la muerte, unas fiebres impedían dormir a Bolívar. El título es muy sugerente, vaya.

Pero el libro, como ensayo-reflexión sobre América Latina, es bastante decepcionante. Dejando a un lado que Volpi domina la prosa y se hace ameno en cualquier cosa que escriba, el libro está lleno de obviedades y muy falto de reflexiones de calado. Nos habla de que América Latina ya no existe, que no es (no fue) más que un concepto inventado que se ha basado en ciertos elementos compartidos por los países latinoamericanos, a saber, los dictadores, las guerrillas revolucionarias, la obsesión yanqui por la región, la literatura, el exotismo, etc., pero que prácticamente todos ellos han pasado a mejor vida. Ya no quedan dictadores; todos los regímenes autoritarios (exceptuando el de Castro) han sido reemplazados por democracias, si bien en ellas han proliferado los "caudillos democráticos" como Chávez, Morales, Uribe... o los partidos oligarcas, como el PRI de México (curiosamente, de nuevo esto parece ser un nexo de unión, una característica común que comparten los países latinoamericanos, en contra de la tesis de Volpi). Y con los dictadores se han ido las gerrillas revolucionarias (de nuevo con  la excepción de las FARC). El "realismo mágico", la militancia revolucionaria o el género "dictadores bananeros", que han sido las señas de identidad de la literatura latinoamericana, han desaparecido, para desasosiego de editores y liberación de nuevos autores que, pese a admirarla, reniegan de sus imposiciones (me parece que este es el verdadero motivo del ensayo de Volpi: explicar cómo la literatura de los autores nacidos después de 1960 se ha desmarcado de la literatura latinoamericana para incorporarse a las diversas corrientes y géneros que imperan en el resto del mundo). Y por último, desde que China se ha erigido en pujante potencia económica y sobre todo a partir de los atentados del 11 de septiembre, Estados Unidos ha desviado la mirada con la que vigilaba su revelto "patio trasero" para ponerla en Oriente, el nuevo foco geopolítico del mundo. De hecho, tanto es así que la izquierda tiene un nuevo empuje en la mayoría de los países de América Latina, aunque ciertamente ya no tiene los tintes revolucionarios radicales del pasado siglo. Y con el desinterés estadounidense hacia Latinoamérica el resto del mundo se ha olvidado de ella.

Este es básicamente el argumento del libro. Pero como veis, excepción hecha de la reflexión sobre la literatura latinoamericana (por razones a las que me referiré luego), no nos descubre nada nuevo. Y no hay tampoco análisis; todo se queda en una enumeración de hechos, por otra parte bien conocidos de todos por la prensa y la televisión. No hace falta que nos expliquen que Chávez monta circos mediáticos, que tiene salidas como aquéllo del "huele a asufre", que es uña y mugre con Fidel y que no pierde ocasión de acusar a los yanquis hasta de la muerte de Manolete, así como tampoco de venderles puntualmente cuanto petróleo necesiten (razón por la que los Estados Unidos no están realmente preocupados por los desplantes de Hugo). Tampoco hace falta que nos cuenten la historia de Evo Morales, al menos la conocida por todos, que es la que refleja el libro. Ni que nos hablen de la cara pública Bachelet, harto difundida por los medios. Para ese viaje no hacen falta alforjas.

Si algún mérito tiene el ensayo, para mí es la constatación de que ya no hay literatura latinoamericana. En primer lugar nos avisa de que dejemos de buscar ese algo de diferente que esperamos cuando elegimos la obra de un autor colombiano, peruano, mexicano o argentino, algo que nos recuerde a García Márquez, Cortázar, Vargas Llosa, Fuentes... Los autores nacidos después de los sesenta ya no quieren parecerse a sus mayores (a quienes, como no puede ser de otro modo, admiran). No quieren militar, ni hacer denuncia, ni usar la escritura como revulsivo social. Quieren, básicamente, lo que todo autor occidental: ganar dinero. Y por eso ahora esciben de todo, incluso novela policiaca o ciencia ficción. Y rara vez ambientan sus novelas en sus países de origen, y cuando lo hacen, lo hacen con la indiferencia de quien usa esa ambientación porque es la que le resulta familiar. Tal vez resulten exóticos por ello, pero no lo andan buscando. La consecuencia de esto es que los grandes grupos editoriales, sobre todo los españoles (Alfaguara, Seix Barral, Siruela...), que son los que se han apropiado de la edición literaria en toda América Latina, ya no encuentran en estos autores los resabios del Boom, que es lo que, según ellos, vende bien entre el público español. Y así pasan de dar a esta nueva literatura una difusión que no sea puramente local. Volpi enumera 79 autores (80 si lo incluimos a él) de los cuales apenas conozco a tres. Y al menos por la descripción (breve) que hace de ellos, parece que hay muchos que suenan interesantes. Pero no los conocemos porque estas grandes editoriales han decidido que en España nada de esto nos interesa. Y así, una vez más, se constata la necesidad que tenemos de los editores para que nos impidan leer las cosas que no nos convienen. ¿Difusión de la cultura? Gilipolleces: esto es un negocio. No veo el día en que vayan todos al paro... Resumiendo, Volpi cuenta que hay mucha novedad en la literatura latioamericana, aunque deja muy claro que ya no hay una literatura latioamericana. Como en el resto del mundo, vaya.

Y hay otra cosa que me ha resultado curiosa, aunque Volpi no ha sabido (o no se ha atrevido a) explotarla, y es la constatación de que España es también un país latinoamericano. Con una peculiaridad: es el único que tiene rey. Hay un capítulo dedicado a lo que Volpi llama la "democracia imaginaria", que ya os podéis imaginar lo que es. Exactamente, lo mismo que tenemos aquí. Una democracia sobre el papel, pero en realidad una oligarquía controlada por políticos corruptos a quienes los ciudadanos interesan muy poco y cuyas acciones, además de a ellos mismos, favorecen a los plutócratas, los grandes empresarios en cuyas empresas terminarán sus días una vez concluyan sus fulgurantes carreras políticas. Una democracia que agranda las (ya de por sí enormes) diferencias económicas de sus ciudadanos. Una democracia en la que la igualdad ante la ley es papel mojado, y su justa aplicación depende del dinero de los litigantes. Unas democracias, en fin, una parte de cuyas soberanías están en manos de narcotraficantes y otras mafias. ¿Alguien no se siente reflejado en esta descripción? ¿Que no todos los políticos son corruptos? Je, je... Vale, sólo los que llegan a cargos. ¿Que no hay tanta desigualdad económica? Cierto, pero es que hemos vivido en una Jauja ficticia sobre una enorme burbuja inmobiliaria que, os recuerdo, ha explotado. Y ahora que estamos en crisis, estas diferencias se están disparando. ¿Que nuestra justicia funciona? ¿Conocéis algún Gurtell encarcelado? ¿Os acordáis de Garzón? Y de las mafias, para qué vamos a hablar: se creó una fiscalía anticorrupción en la Costa del Sol, entre otras cosas, porque es el centro operativo de las mafias del este. En fin.

El libro termina en un anticlímax, con un patético capítulo de futurología política que causa bastante vergüenza ajena. Nada menos que pronostica la unión federal de todo el continente americano para 2050, en dos pasos: una primera unión Canadá-USA-México por un lado y Sudamérica en torno a Brasil por otro, y una unificación final total. Wishful thinking, en el mejor de los casos. El nacionalimo es una fuerza retrógrada poderosa y muy fácil de invocar por políticos desaprensivos (perdón por la redundancia). Y por otro lado, a tenor de como ha discurrido el ensayo, no parece una conclusión que se desprenda de los hechos a fecha de hoy.

Total, no os recomiendo que salgáis corriendo a la librería a comprar este libro. Si cae en vuestras manos podéis leerlo, es corto y os durará dos sentadas, y seguramente (como yo) alguna cosa sacaréis, pero no pasa de ser un "Informe Semanal" un poco extenso y con un final prescindible. Flojo.

lunes, 6 de diciembre de 2010

El juego del apocalipsis. Un viaje a Patmos, de Jorge Volpi

Si para tomar la medida de un escritor es preciso leer su mejor y su peor trabajos, esta novela da la cota inferior de Volpi. Y si no, se acerca mucho. ¡Menudo coñazo! Más que novela es un cuento largo, y parte del problema es ese: en un cuento tienes que renunciar a muchos de los recursos novelísticos, no tienes tiempo de profundizar en los personajes, ni de transmitir una atmósfera... Tienes que ir al grano del relato. De un cuento se espera que te deje una sensación intensa de algún tipo. ¡Pero no de aburrimiento! La historia es floja y previsible, y el relato se hace tan coñazo como el viaje que describe. Para colmo, el tema: la relación de pareja con una tía complicada, está en mi "hit parade" de argumentos a evitar. En fin, lo pongo aquí, desde luego no para recomendarlo, sino para evitar que alguien más caiga en la tentación de decir: «¡Coño!, mira que título tan curiso. A ver de qué va...».

sábado, 13 de noviembre de 2010

No será la Tierra, de Jorge Volpi

Mi primer encuentro con Jorge Volpi fue parecido al que narra Jose en la entrada Mentiras contagiosas, de Jorge Volpi .

Un amigo físico de Granada me llamo y me dijo "¿Qué estás leyendo?" y enseguida me contó que el estaba enfrascado en la novela En busca de Klingsor de un tal Jorge Volpi y que iba de la historia de la mecánica cuántica. Así que lo compré y lo lei. Me encantó, por lo que cuando apareció El fin de la locura, su segunda novela donde ahora retrata la historia de la izquierda en América Latina, sin pensarlo la compré y la lei también. Luego me olvidé de Volpi (a saber por qué) y justo leyendo la entrada del blog me enteré que había una tercera novela (basta mirar la wikipedia para descubrir que tiene muchas más). Fue así como di con No será la Tierra.

En su contraportada se define muy bien la trama:

"En el vértigo de la historia, tres mujeres entrecruzan sus destinos. La bióloga soviética Irina Gránina contempla el derrumbe del comunismo y, con él, la rebeldía de su hija Oksana, primera víctima del triunfo del capitalismo. En el otro extremo del mundo, Jennifer Moore, funcionaria del Fondo Monetario Internacional, lucha con su ambicioso marido y con su hermana Allison, su exacto reverso, activista contra la globalización. Por último, Éva Halász, genio de la informática, se empeña en descubrir los secretos de la inteligencia, siempre torturada por sus cambios de ánimo y sus múltiples y cada vez más celosos amantes.

No será la Tierra narra las grandes transformaciones de nuestro tiempo: la caída del Muro de Berlín, el golpe de Estado contra Gorbachov y el ascenso de Yeltsin, la guerra bacteriológica y el Proyecto Genoma Humano. Relato científico, fábula detectivesca, suma de géneros, esta novela de Jorge Volpi es una fascinante exploración de la avaricia que mueve al ser humano a la vez que un despiadado examen de la pasión y el egoísmo que dominan a nuestra especie."


La historia "la escribe" Yuri Mijailovich Chernishevski, el último amante de Eva, desde una cárcel estadounidense por... el asesinato de Eva (tranquilos que nos os estoy destripando nada, eso lo explica el narrador al principio de la novela). El preludio de la novela comienza contando, con pelos y señales, el accidente de Chernóbil (como dato curioso me han contado que hace poco se dieron cuenta que no quedaba en la ciudad ni un solo coche, todos habían sido robados y seguramente vendidos...). A continuación introduce a nuestras tres mujeres. Irina está delante del cadáver de su hija Oksana, Jennifer se pregunta como contarle a su sobrino que su madre ha muerto y finalmente, Yuri nos cuenta como ha muerto Eva y a él le han condenado por su asesinato.

A partir de aquí la novela va recorriendo la historia de estos tres personajes y sus familias a lo largo del siglo 20, comenzando en 1929 y culminando en el 2000. A lo largo del libro la vida de los personajes se entremezclan y con sus peripecias el autor nos cuenta parte de la historia del siglo XX. En particular, la historia de la Unión Soviética, y su derrumbe, está retratada a través de la vida de Irina y su marido, primero investigador en proyectos de armas bacteriológicas, luego disidente y finalmente magnate y asesor de Yeltsin. A ese respecto tengo que decir que el autor se documentó muy bien al menos hasta lo sucedido en 1992 (incluyendo el golpe de estado a Gorbachov y la subida al poder de Yelsin), lo que me consta pues justo esos años los pasé estudiando en Moscú. Explica muy bien también como aparecieron los grandes magnates rusos y como se llevó a cabo la privatización en Rusia, la corrupción, etc. También cuenta como funciona el FMI a través de las aventuras de Jennifer, las utopías antiglobalización, ONGs. La vida de Eva nos lleva a descubrir el Proyecto Genoma Humano. Lo mejor para mí es como consigue mezclar todas estas subhistorias en una única historia que narra el desdichado Yuri Mijailovich.

La novela se lee de un tirón (y son 516 páginas) y a mi personalmente me encantó (aunque quizá mi propia experiencia personal en la URSS y Rusia no me haga el mejor de los críticos). Volpi usa un lenguaje irónico que a mi me resulta divertido. En fin una novela que os recomiendo a todos.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Mentiras contagiosas, de Jorge Volpi

Andaba un día en la FNAC con Juanma Parrondo buscando algún libro que comprarme. "¿Has leído En busca de Klingsor?" me preguntó. "No". "Pues es una lectura obligada para un físico". Le eché un vistazo y parecía una novela policiaca. Como me pareció lectura ligera, apropiada para la época en que estás enfrascado haciendo papers, me lo pillé. Así descubrí a Jorge Volpi. No voy a hablar de En busca de Klingsor, así que no contaré que trata de la investigación de un detective americano a quien encomiendan la misión de descubrir a "Klingsor", nombre en clave del físico que estaba a cargo del la versión nazi del proyecto Manhattan. Lo que sí diré de ese libro es que me sorprendió descubrir en él a un autor con una calidad literaria muy por encima de lo que uno espera en una novela de género (aunque ésta trate de la vida de los padres de la física cuántica), impresión que confirmé tras leer El fin de la locura, segunda parte de la trilogía que ha escrito sobre la historia del siglo XX (la tercera está en mi estantería y espero hablar de ella en este blog).

Un día, curioseando por el blog de Volpi me topé con este título y con un extracto titulado DE PARÁSITOS, MUTACIONES Y PLAGAS. Destaco este fragmento del mismo:
La novela es una de las mutaciones de la ficción. En términos evolutivos, es un conjunto de ideas –de memes– que se transmiten de una mente a otra por medio de la lectura. Una novela no es un libro, ni los caracteres escritos sobre el papel, ni tampoco el significado de esos signos: una novela sólo se completa cuando sus ideas infectan a un lector. En otro sentido, las novelas son algoritmos, procesos que llevan ciegamente de un origen a un resultado, máquinas ciegas que, gracias a la lectura, se tornan capaces de hacer cosas por sí mismas. Las novelas se asemejan a los parásitos: igual que estos, se introducen en el mayor número de mentes posible, con el fin de multiplicarse gracias a los pensamientos, las palabras, las opiniones o los escritos de sus víctimas. La relación entre un lector y una novela se parece a la que surge entre dos simbiontes, esos organismos que extraen beneficios al explotarse mutuamente. No sería difícil medir la eficacia evolutiva de una novela: mientras algunas invaden las mentes de incontables lectores, otras se comportan como parásitos inocuos que mueren a las pocas horas de haber infectado a sus anfitriones, como esas novelas que sólo entretienen y se olvidan.
Ya podéis imaginar por qué, acabada la lectura de este capítulo, me lancé a la busca y captura de este libro, que no fue fácil, porque se trata de una colección de ensayos sobre literatura (sobre ficción en general, pero principalmente sobre novelística) y no es este un género que suela encontrarse con frecuencia en las estanterías de best-sellers. El libro me ha gustado mucho, pero no todos los capítulos son como este. Como en toda colección de ensayos, relatos, cuentos, etc., la calidad de los capítulos es desigual. Por ejemplo, la última parte del libro está dedicada a varios novelistas latinoamericanos. Las opiniones de Volpi (como las de cualquiera) son muy personales, como lo es el gusto literario, así que hay en esos capítulos apreciaciones que no comparto y otras que, simplemente, me parecen aburridas. Pero también tienen pasajes interesantes. Por citar alguno, me hizo gracia el dedicado a García Márquez, titulado El profeta de América Latina. O el de Juan Rulfo, escrito a imitación de Pedro Páramo. Y luego hay en el libro auténticas perlas, como un capítulo titulado Conjetura sobre Cide Hamete, que recoge una charla que le pidieron acerca de las andanzas de El Quijote en América Latina. ¡Es ingeniosamente autorreferente!

La verdad es que el libro es muy original. Se nota que Volpi es físico ;-).