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miércoles, 5 de abril de 2017

El cero y el infinito, de Arthur Koestler

Como comenté en una reseña anterior, estaba leyendo cosas relacionadas con la historia de la ciencia y en particular con la vida Galileo. A raíz de mi reseña del libro  El enigma de Copérnico, de Jean-Pierre Luminet, un colega, Javier Galeano (autor esporádico en este blog), me recomendó el libro Los sonámbulos, de Arthur Koestler, así que me puse a buscarlo. He de decir que lo encontré y me leí varios capítulos relacionados con Galieo y Kepler que me encantaron, así que investigué un poco sobre el autor y descubrí a un tipo extraordinario. Vale la pena leer el pequeño resumen de su biografía que tiene la wikipedia en español (en inglés es mucho más completo) para darse cuenta de la dimensión del autor. El caso es que me llamó la antención este libro, cuya contraportada dice:

miércoles, 28 de septiembre de 2016

El ruido del tiempo, de Julian Barnes

En cuanto acabé de leer esta novela le envié un email a Renato: «Tío, léete El ruido del tiempo». Así, en imperativo inapelable. Hoy me ha escrito el email que yo esperaba desde entonces: «Jose me he leído la novela. ¡Es muy buena!» Ya lo creo que lo es, pero además yo sabía que le iba a sonar muy bien a alguien que reconociera en primera persona experiencias como las que describe.

Voy a empezar diciendo lo que la novela no es: una biografía de Shostakovich. Julian Barnes nunca ha escrito una biografía (El loro de Flaubert tampoco lo es). No va con su estilo. Barnes escribe novelas para contar una idea. Y nunca de forma directa: la pillas o no, tú mismo. Aclaro esto porque circulan críticas de esta novela en afamados periódicos que yerran completamente el tiro: le afean las inexactitudes biográficas y expresan escepticismo hacia la interpretación de la vida del músico en la que se basa esta novela. Shostakovich, dicen, fue un colaboracionista con el régimen, en modo alguno merecedor de compasión —compasión que sí merecen los mártires que se enfrentaron a él.

viernes, 23 de septiembre de 2016

El enigma de Copérnico, de Jean-Pierre Luminet

El enigma de Copérnico es la primera novela de la serie Los constructores del Cielo que ya mencioné en mi reseña anterior de la novela El incendio de Alejandría. La idea del autor era escribir una serie de novelas para, como él mismo explica
«[...] divertir, pero también para instruir. Instruir divirtiendo era ya el proyecto de Alejandro Dumas cuando narró la historia de Francia en sus novelas inimitables.»
Así por ejemplo, en la segunda novela, El Tesoro de Kepler, que como ya mencioné en mi reseña de El incendio de Alejandría, fue  donde descubrí a Luminet, se cuenta la historia de los astrónomos y matemáticos Tycho Brahe y Johannes Kepler. En particular, la novela narraba las peripecias de Kepler y el descubrimiento de sus famosas tres leyes que sin duda cambiaron la forma de entender el mundo. Si Copérnico echó a la Tierra del centro del Universo, Kepler le arrebató su órbita circular perfecta y la cambió por una elipse, algo más imperfecta.

El incendio de Alejandría, de Jean-Pierre Luminet

Hace años leí una novela peculiar, se llamaba El tesoro de Kepler y su autor, Jean-Pierre Luminet, aparte de ser un reconocido astrofísico, es novelista y divulgador científico. La novela me gustó mucho y aunque no recuerdo muchos detalles de la misma, pues la habré leído hace unos 6 o 7 años atrás, lo que si recuerdo es haberla disfrutado. Así pues, me puse a buscar otras del autor y para sorpresa descubrí que había al menos dos más disponibles (de hecho hay cuatro). Una era El enigma de Copérnico, la primera novela de la serie titulada Los constructores del Cielo y dedicada a los grandes protagonistas de la Revolución Científica: Nicolás Copérnico, Tycho Brahe, Johann Kepler, Galileo, Isaac Newton, sin duda gigantes de la ciencia. La otra novela, escrita unos años antes, es de la que nos ocupamos en esta entrada y es sin ninguna duda la precursora de la serie antes mencionada.

domingo, 11 de septiembre de 2016

El guerrero a la sombra del cerezo, de David B. Gil

Por fin parece que la autoedición empieza a dar resultados serios. Esta novela histórica, la primera del gaditano David B. Gil, sólo disponible en formato electrónico —al módico precio de 2,99€ en amazon (y ha estado más barata)—, es un pedazo de novela que demuestra que se puede prescindir de intermediarios que lo único que hacen es encarecer los libros y forrarse a cuenta de los autores. Fue además finalista del Premio Internacional Fernando Lara en 2012 y ganó el Hislibris de Novela Histórica al mejor autor revelación en 2015. Y todo eso sin pasar por el papel. No es mal currículum para una novela autoeditada...

martes, 5 de julio de 2016

Todo lo que soy, por Anna Funder

Hace un tiempo leí y reseñé en este blogg la primera novela de Anna Funder: Stasiland. La novela me gustó mucho así que cuando descubrí esta la puse el cola. Hace unas semanas la terminé y fiel a mi promesa de hacer al menos una breve reseña he decidido no dejar pasar más el tiempo. Cuando empecé a leer la novela no tenía ni la más remota idea de qué iba, así que me llevé una sorpresa al descubrir que era sobre la Alemania nazi… Sí amigo lector, de esas he reseñado muchas por aquí, pero os aseguro que fue casualidad esta vez (y eso que tengo alguna más en tareas pendientes). Su contraportada, que ni siquiera leí en su momento y de la que solo incluyo el principio, es reveladora:

domingo, 5 de junio de 2016

Ursúa, de William Ospina

Como conté al comentar la Breve historia de Francisco Pizarro, una de las impresiones que transmite la biografía es la fascinación por la conquista del Nuevo Mundo. Eso me dejó un gusanillo que me incitó a seguir leyendo sobre el tema. Tenía la Trilogía de la Amazonía, de William Ospina, así que decidí leer al menos su primera novela: Ursúa. Su título no deja dudas acerca del protagonismo de Pedro de Ursúa —conocido por ser víctima de la conspiración de Lope de Aguirre durante la expedición en busca de Eldorado—, aunque la novela es, sobre todo, el relato de parte de la conquista del Virreinato de Nueva Granada —que comprendía los actuales Ecuador, Colombia, Venezuela y parte de Perú, la Guayana y Brasil—, de la que el navarro es uno de sus personajes principales.

miércoles, 27 de abril de 2016

Ladrones de tinta, de Alfonso Mateo-Sagasta

Continuando con el homenaje a Cervantes que (involuntariamente) empecé hace dos entradas con el Tristram Shandy de Sterne, hoy traigo al blog una novela histórica ambientada en el Madrid de comienzos del XVII y con una intriga en torno al «falso» Quijote de Avellaneda. Como ya sabéis, mientras Cervantes remoloneaba —para desconsuelo de su editor— sin decidirse a abordar en serio una continuación de la aventuras de su famoso hidalgo, un tal Alonso Fernández de Avellaneda se le adelantó publicando en una imprenta de Tarragona la dicha continuación. Este «falso Quijote», como se le suele llamar hoy día, tuvo en cambio buena acogida entre el público. Y por si esto fuera poco para el desolado Cervantes, en su prólogo el tal Avellaneda se despacha a gusto con él, en represalia, dice, por haber ofendido en su obra a alguien en cuya descripción encaja muy bien Lope de Vega.

viernes, 25 de marzo de 2016

La legión perdida, de Santiago Posteguillo

Posteguillo termina (en alto) con Trajano y su trilogía en esta novela que narra simultáneamente la campaña contra Partia y la historia (mezclada de leyenda) de la legión perdida de Craso.

Tras la exitosa campaña contra la Dacia, Trajano vuelve la vista a oriente persiguiendo un plan que procede directamente del Divino Julio César y que pretende convertir Roma en el mayor imperio jamás soñado; un imperio que se hable de tú a tú con el de Xeres (que es como los romanos llamaba a China). Y el primer paso de este plan es conquistar Partia. Aparte de la ambición, hay poderosas razones económicas que justifican el proyecto: Partia se interpone en la Ruta de la Seda encareciendo las mercancías procedentes de China. Pero hay un problema: el desastre del intento previo de Craso de conquistar Partia en el 53 a. de C. Aparte de la tremenda derrota que sufrió Roma, se perdió el rastro de una legión entera que fue hecha prisionera por los partos. Y la leyenda de esa legión planea como un fantasma durante toda la campaña de Trajano.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Los relámpagos de agosto, de Jorge Ibargüengoitia

Estoy leyendo a Ibargüengoitia al revés, y he llegado a ésta, su primera novela. Escrita en 1964, se trata de toda una declaración de principios. En aquellos años la narrativa mexicana estaba dominada por la «literatura de la Revolución», una novelística épica desarrollada por autores arropados por el régimen. El movimiento del crack, al que me he referido en este blog en varias ocasiones, fue una reacción en contra de esa forma estancada de la novela mexicana. Pero, como muestra esta novela, el fenómeno ya hastiaba en los 60. Porque (guardando las distancias) Los relámpagos de agosto son a la literatura de la Revolución lo que el Quijote a las novelas de caballería.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Shogun, de James Clavell


Uno de los períodos álgidos de la historia japonesa, fascinante donde las haya, es la aparición del Shogunato de Tokugawa, en torno al 1600. Japón había sido un estado dominado por señores feudales durante siglos, con continuas guerras civiles y luchas por el poder, hasta que Tokugawa Ieyasu decidió que ya estaba bien de aquello, y que él iba a poner orden en las islas. Y vaya si lo hizo: el shogunato duró hasta 1868, cuando la influencia extranjera, entre otros muchos factores, fomentó una revolución que acabaría, no solo con el shogunato, sino con todo el sistema social japonés (adiós a los samurais, a las katanas, etc.). A día de hoy, el shogunato de Tokugawa sigue siendo el mayor período de estabilidad en TODA la historia de Japón (que se dice pronto).

miércoles, 26 de agosto de 2015

Circo Máximo, de Santiago Posteguillo

Qué decepción. Tenía puestas muchas expectativas en esta segunda entrega de la Trilogía de Trajano, después del alto nivel de la primera, y decidí aprovechar el verano para afrontar sus más de mil páginas. Y ha resultado una lectura mala y aburrida.

Esta novela tiene un problema: los únicos hechos históricos relevantes que tienen lugar en el periodo que abarca y que se narran en ella tienen que ver con la conquista de la Dacia (Rumanía). Un enfrentamiento continuo en la frontera del Danubio con el rey Decébalo lleva a Trajano a cortar por lo sano y organizar, no una expedición de castigo, sino una conquista en toda regla y la anexión de una nueva provincia al imperio. Y todo lo relativo a la conquista (a destacar la construcción de un puente sobre el Danubio en Drobeta) está muy bien. Como en las novelas anteriores, Posteguillo confirma en ésta que la épica y la narrativa bélica la tiene muy, pero que muy bien pillada.

lunes, 29 de junio de 2015

La campaña afgana, de Steven Pressfield

He aquí uno de esos libros que estás a punto de dejar porque no satisfacen tus espectativas pero que, contra todo pronóstico, remonta en un momento dado para mostrarte al final que desde el principio era un buen libro, si tus prejuicios sobre él no te hubieran impedido apreciarlo. Pero era difícil, porque ¿qué cabía esperar de «[u]na novela sobre la campaña de Alejandro Magno en Afganistán» sino un despliegue de épica a cascoporro? Pues para mi sorpresa, el libro ha resultado ser un alegato antibelicista del calibre de La chaqueta metálica o Senderos de Gloria.

miércoles, 10 de junio de 2015

Lisario o el placer infinito de las mujeres, de Antonella Cilento

Esto es lo que vende la contraportada:
Nápoles, siglo XVII. Lisario Morales es una joven súbdita de noble cuna del Virreinato español que lee a escondidas a Cervantes y escribe cartas a la Virgen para aliviar su soledad. Cuando, siendo aún casi una niña, sus padres deciden casarla con un anciano, finge dormirse y no despertar. Tras meses de oraciones, la familia Morales busca la ayuda del médico catalán Avicente Iguelmano, quien gracias a una terapia tan ilícita como secreta, cura a Lisario. En agradecimiento, los padres se la entregan como esposa, pero una vez despertado el deseo de Lisario posee una incontrolable energía liberadora, y el amor del joven médico deriva en una perturbadora obsesión por el misterio del voluptuoso placer femenino. Una gran novela histórica y erótica, finalista del prestigioso Premio Strega.

domingo, 7 de junio de 2015

Santa Evita, de Tomás Eloy Martínez

Ya es un tópico decir aquello de que la realidad supera la ficción, pero el tópico adquiere una dimensión especial cuando la realidad se localiza en un país que ha creado una religión en torno a un futbolista... vivo. Santa Evita es una gran novela que explora, de manera metafórica pero no por ello menos profunda, las consecuencias de la irrupción en la historia argentina del personaje que le da título. Porque en Argentina hubo, y sigue habiendo, un antes y un después de Evita y, si me apuráis, me atrevería a sugerir que una buena parte de sus males (males políticos) se deben al «efecto Evita». A veces, en la historia de un país, o incluso del mundo, aparece un personaje que, como el Mulo de Fundación e Imperio, tiene la capacidad de distosionar su discurrir natural. Evita es «el Mulo» de Argentina.

sábado, 11 de abril de 2015

Los asesinos del emperador, de Santiago Posteguillo

Después de haber leído su trilogía de Escipión el Africano y ahora este primer volumen de su nueva trilogía sobre el emperador Trajano, me declaro fan de este hombre. Es muy posible que nunca se le estudie entre los autores de la Literatura Española; es también cierto que a menudo echa mano de muchos recursos del best-seller, y que detrás de sus novelas hay una clara vocación cinematográfica; pero lo que nadie me va a poder negar es que Posteguillo se ha ganado un puesto entre los mejores autores de novela histórica a nivel mundial. Su maestría para desarrollar tramas y su rigor histórico son sus mejores armas. Tal vez no sea un genio literario, y su estilo, probablemente forjado en talleres de escritura, sea un poco «de libro», pero como los buenos artesanos, Posteguillo mejora con cada novela que escribe. Cada vez se atreve con personajes más complejos, con tramas más difíciles y con recursos narrativos más arriesgados. Así que, alejándose del tópico de que segundas partes nunca fueron buenas, el comienzo de esta segunda trilogía supera, desde el punto de vista narrativo, la de Escipión.

jueves, 24 de julio de 2014

Noticias del Imperio, de Fernando del Paso

El chauvinismo histórico que padecemos (no sólo en España, sino en todas partes) nos hace tener una visión egocéntrica de la Historia que nos convierte en unos perfectos ignorantes a la que nos alejamos 1000 km de nuestro país. La Historia de España se estudia con exhaustividad —no en vano «España es una gran nación con 3.000 años de historia» (sí, a veces la ignorancia empieza en el km 0)—, pero la del resto del mundo, sólo en la medida en que nos afecta. Por eso sabemos cosas de la historia de Francia, Inglaterra, Italia o Alemania, pero lo ignoramos todo de los Balcanes o del Imperio Otomano (casi cinco siglos de historia despachados bajo el alias de «los turcos»). Y, paradojas del chauvinismo, aunque eso debiera significar que Latinoamérica tendría ser una extensión de nuestros libros de Historia, pues resulta que no, que sabemos mucho de las hazañas de Colón, Cortés o Pizarro, pero a la que los respectivos países se fueron independizando fueron cayendo en el más olímpico olvido («¿Cómo? ¿No queréis tener nada con nosotros? Pues que os den...»).

martes, 25 de marzo de 2014

Herejes, de Leonardo Padura

HEREJE. «(Del prov. eretge). 1. com. Persona que niega alguno de los dogmas establecidos por una religión. | 2. Persona que disiente o se aparta de la línea oficial de opinión seguida por una institución, una organización, una academia, etc. […]. | coloq. Cuba. Dicho de una situación: [Estar hereje] Estar muy difícil, especialmente en el aspecto político o económico.

jueves, 2 de enero de 2014

La traición de Roma, de Santiago Posteguillo

Hace más de dos años reseñé en este blog las dos primeras novelas de la Trilogía de Escipión el Africano, de Santiago Posteguillo. Contaba allí que, pese a no estar entre lo mejor del género, narraban una historia que merecía ser leída, y lo hacían muy bien, de manera que el disfrute estaba garantizado. Pero más de 1.600 páginas más tarde me enfrentaba a la lectura de la tercera parte, la que hoy traigo al blog, y entre que ya estaba cansado de peplum y que la segunda terminaba con la batalla de Zama, donde Escipión derrota a Aníbal y acaba la Segunda Guerra Púnica, me pareció que ya no merecía la pena engullir otras 900 páginas sobre «el resto de la vida de Escipión», que además prometían «bajona» dado el título. Así que lo dejé allí, satisfecho de haber leído una de las mejores narraciones de una de las más grandes epopeyas históricas. No sabía entonces lo equivocado que estaba.

lunes, 19 de agosto de 2013

La locura de Dios, de Juan Miguel Aguilera

De “novela fusión”, se podría calificar esta aspirante a best seller que hoy traigo al blog, porque en ella se mezclan varios géneros: la ciencia ficción, la fantasía, la novela histórica, la novela de aventuras... Se trata de la novela que ganó el Premio Ignotus 1999, un premio de nombre muy bien elegido —al menos en lo que a mí respecta— a juzgar por mi desconocimiento del mismo y de las novelas que históricamente lo han ganado. Al parecer, es un premio que otorga anualmente, desde 1991, la Asociación Española de Ciencia Ficción, Fantasía y Terror, y que tiene varias categorías, además del premio a la mejor novela (entre los premios a la mejor novela extranjera hay más de un libro conocido).