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miércoles, 5 de abril de 2017

El cero y el infinito, de Arthur Koestler

Como comenté en una reseña anterior, estaba leyendo cosas relacionadas con la historia de la ciencia y en particular con la vida Galileo. A raíz de mi reseña del libro  El enigma de Copérnico, de Jean-Pierre Luminet, un colega, Javier Galeano (autor esporádico en este blog), me recomendó el libro Los sonámbulos, de Arthur Koestler, así que me puse a buscarlo. He de decir que lo encontré y me leí varios capítulos relacionados con Galieo y Kepler que me encantaron, así que investigué un poco sobre el autor y descubrí a un tipo extraordinario. Vale la pena leer el pequeño resumen de su biografía que tiene la wikipedia en español (en inglés es mucho más completo) para darse cuenta de la dimensión del autor. El caso es que me llamó la antención este libro, cuya contraportada dice:

martes, 4 de abril de 2017

El sueño de Galileo, de Kim Stanley Robinson

Hace unos meses andaba embarcado en la preparación de una conferencia para niños de 14-17 años (bueno no sé si llamarlos niños, que ya sabemos como se enfadan) sobre las matemáticas como lenguaje para describir el Universo. La idea era comenzar con los griegos hasta llegar a Newton y, obviamente, por el camino nos toparíamos con Galileo Galilei, una figura clave en la historia de la Ciencia.  El considerado para muchos fundador de la ciencia moderna es seguramente más conocido por su condena en 1633 por el Tribunal de la Inquisición en Roma (por defender la Teoría Heliocéntrica de Copérnico) y su famosa frase al final del juicio después de retractarse «eppur si muove» («y sin embargo se mueve») —que casi con seguridad nunca dijo— que por sus contribuciones a la ciencia moderna.

martes, 14 de marzo de 2017

Los humanos, de Matt Haig

Es curioso eso de las coincidencias. Hace un par de semanas por alguna razón difícil de elucidar me vino a la cabeza la famosa hipótesis de Riemann que establece que «la parte real de todo cero no trivial de la función zeta de Riemann es 1/2» (véase la wikipedia, por ejemplo). En realidad de lo que me había dado cuenta es que en todos los libros y charlas divulgativas que había leido o escuchado siempre hablaban de la importancia que tendría su prueba y las consecuencias para nuestra vida cotidiana pero no daban ningún ejemplo concreto. La verdad es que, si soy sincero, he de decir que no se qué consecuencias puede tener a día de hoy, pero como bien dijo el matemático ruso del siglo XIX Lovachevsky «No hay rama de la matemática, por abstracta que sea, que no pueda aplicarse algún día a los fenómenos del mundo real». Y os preguntaréis ¿a qué viene todo esto de las coincidencias? Bueno pues hace unos días estaba corriendo por los arrozales de Coria del Río con dos amigos matemáticos y justo uno de ellos, Enrique, preguntó si sabíamos algo sobre las posibles aplicaciones «al mundo real» del problema de Riemann. Tanto yo como el tercer corredor, Antonio, dijimos que no. Bueno, Antonio dijo más, nos contó que lo que a él le sonaba de haber leído o escuchado es que la relación entre la hipótesis de Riemman con los números primos podía tener consecuencia en los sistemas criptográficos basados en los números primos, pero en concreto nada. Enrique nos comentó entonces que había leído en un blog que en el libro que nos ocupa hablaban de ello y nos preguntó si lo habíamos leído. La respuesta de ambos fue que no. Como me quedé intrigado busqué la novela y me la leí. Hay una reseña de la misma en este link hecha por otro matemático, Manuel de León.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

El ruido del tiempo, de Julian Barnes

En cuanto acabé de leer esta novela le envié un email a Renato: «Tío, léete El ruido del tiempo». Así, en imperativo inapelable. Hoy me ha escrito el email que yo esperaba desde entonces: «Jose me he leído la novela. ¡Es muy buena!» Ya lo creo que lo es, pero además yo sabía que le iba a sonar muy bien a alguien que reconociera en primera persona experiencias como las que describe.

Voy a empezar diciendo lo que la novela no es: una biografía de Shostakovich. Julian Barnes nunca ha escrito una biografía (El loro de Flaubert tampoco lo es). No va con su estilo. Barnes escribe novelas para contar una idea. Y nunca de forma directa: la pillas o no, tú mismo. Aclaro esto porque circulan críticas de esta novela en afamados periódicos que yerran completamente el tiro: le afean las inexactitudes biográficas y expresan escepticismo hacia la interpretación de la vida del músico en la que se basa esta novela. Shostakovich, dicen, fue un colaboracionista con el régimen, en modo alguno merecedor de compasión —compasión que sí merecen los mártires que se enfrentaron a él.

viernes, 23 de septiembre de 2016

El enigma de Copérnico, de Jean-Pierre Luminet

El enigma de Copérnico es la primera novela de la serie Los constructores del Cielo que ya mencioné en mi reseña anterior de la novela El incendio de Alejandría. La idea del autor era escribir una serie de novelas para, como él mismo explica
«[...] divertir, pero también para instruir. Instruir divirtiendo era ya el proyecto de Alejandro Dumas cuando narró la historia de Francia en sus novelas inimitables.»
Así por ejemplo, en la segunda novela, El Tesoro de Kepler, que como ya mencioné en mi reseña de El incendio de Alejandría, fue  donde descubrí a Luminet, se cuenta la historia de los astrónomos y matemáticos Tycho Brahe y Johannes Kepler. En particular, la novela narraba las peripecias de Kepler y el descubrimiento de sus famosas tres leyes que sin duda cambiaron la forma de entender el mundo. Si Copérnico echó a la Tierra del centro del Universo, Kepler le arrebató su órbita circular perfecta y la cambió por una elipse, algo más imperfecta.

El incendio de Alejandría, de Jean-Pierre Luminet

Hace años leí una novela peculiar, se llamaba El tesoro de Kepler y su autor, Jean-Pierre Luminet, aparte de ser un reconocido astrofísico, es novelista y divulgador científico. La novela me gustó mucho y aunque no recuerdo muchos detalles de la misma, pues la habré leído hace unos 6 o 7 años atrás, lo que si recuerdo es haberla disfrutado. Así pues, me puse a buscar otras del autor y para sorpresa descubrí que había al menos dos más disponibles (de hecho hay cuatro). Una era El enigma de Copérnico, la primera novela de la serie titulada Los constructores del Cielo y dedicada a los grandes protagonistas de la Revolución Científica: Nicolás Copérnico, Tycho Brahe, Johann Kepler, Galileo, Isaac Newton, sin duda gigantes de la ciencia. La otra novela, escrita unos años antes, es de la que nos ocupamos en esta entrada y es sin ninguna duda la precursora de la serie antes mencionada.

domingo, 11 de septiembre de 2016

El guerrero a la sombra del cerezo, de David B. Gil

Por fin parece que la autoedición empieza a dar resultados serios. Esta novela histórica, la primera del gaditano David B. Gil, sólo disponible en formato electrónico —al módico precio de 2,99€ en amazon (y ha estado más barata)—, es un pedazo de novela que demuestra que se puede prescindir de intermediarios que lo único que hacen es encarecer los libros y forrarse a cuenta de los autores. Fue además finalista del Premio Internacional Fernando Lara en 2012 y ganó el Hislibris de Novela Histórica al mejor autor revelación en 2015. Y todo eso sin pasar por el papel. No es mal currículum para una novela autoeditada...

lunes, 5 de septiembre de 2016

Esto no es una historia de amor, de José Antonio Pérez

«Esto no es una historia de amor. 
»Es mejor que lo sepas desde el principio porque no quiero ser el responsable de tu frustración. Bastantes motivos da la vida para frustrarse, sería absurdo buscarte uno más (particularmente uno tan estúpido). Te lo digo porque, si eres una de esas personas que andan buscando miradas intensas bajo el cielo estrellado, gente prometiéndose fidelidad eterna y ese tipo de cosas, debes saber que te has equivocado por completo. ¿Qué puedo decir? Lo siento.»
Con esta autonegación, que amplía el título de la novela, comienza José Antonio Pérez, el autor de Mi mesa cojea, una de las más divertidas comedias románticas que se han escrito/filmado desde Cuando Harry encontró a Sally.

lunes, 15 de agosto de 2016

Newton y el falsificador, por Thomas Levenson

El libro que traigo hoy a este blog es un tanto peculiar. Está a medio camino entre la divulgación científica, la historia de la ciencia, la Historia en general, y la novela detectivesca, aunque quizá de esta última es de lo que menos tiene.

Es imposible que al lector de esta reseña no le suene el nombre de Newton. No es concebible que alguien no haya oído hablar a día de hoy de las tres Leyes de la Mecánica (que las entienda es harina de otro costal), y si me apuran, de la Ley de la Gravitación Universal. Y qué decir del Cálculo diferencial e integral (¿cuántos de ustedes, amigos lectores, no han lidiado con las derivadas o integrales de funciones en los últimos años de estudios preuniversitarios e incluso posteriormente?).

miércoles, 13 de julio de 2016

Limónov, por Emmanuel Carrère

«Limónov no es un personaje de ficción. Existe y yo lo conozco», advierte Emmanuel Carrère. Esta novela biográfica o biografía novelada reconstruye la vida de un personaje real que parece surgido de la ficción. Un personaje desmesurado y estrafalario, con una peripecia vital casi inverosímil, que le permite al autor trazar un contundente retrato de la Rusia de los últimos cincuenta años y al mismo tiempo aventurarse en una indagación deslumbrante sobre las paradojas de la condición humana. Poeta y pendenciero en su juventud, Limónov frecuentó los círculos clandestinos de la disidencia en la Unión Soviética, se vio obligado a exiliarse y aterrizó en Nueva York, donde vivió como un vagabundo, fue mayordomo de un millonario y escribió novelas autobiográficas. Siguió haciéndolo cuando se marchó a París y allí alcanzó notoriedad pública con una escandalosa novela sobre sus andanzas neoyorquinas por el lado salvaje. De allí pasó a los Balcanes, donde apoyó hasta las últimas consecuencias la causa serbia, y regresó después a la Rusia poscomunista para fundar un partido nacional bolchevique que fue prohibido. Él acabó en la cárcel, acusado de tentativa de golpe de Estado, y allí escribió más libros, tuvo una experiencia mística y al salir se convirtió en opositor a Putin.

martes, 5 de julio de 2016

Todo lo que soy, por Anna Funder

Hace un tiempo leí y reseñé en este blogg la primera novela de Anna Funder: Stasiland. La novela me gustó mucho así que cuando descubrí esta la puse el cola. Hace unas semanas la terminé y fiel a mi promesa de hacer al menos una breve reseña he decidido no dejar pasar más el tiempo. Cuando empecé a leer la novela no tenía ni la más remota idea de qué iba, así que me llevé una sorpresa al descubrir que era sobre la Alemania nazi… Sí amigo lector, de esas he reseñado muchas por aquí, pero os aseguro que fue casualidad esta vez (y eso que tengo alguna más en tareas pendientes). Su contraportada, que ni siquiera leí en su momento y de la que solo incluyo el principio, es reveladora:

domingo, 5 de junio de 2016

Ursúa, de William Ospina

Como conté al comentar la Breve historia de Francisco Pizarro, una de las impresiones que transmite la biografía es la fascinación por la conquista del Nuevo Mundo. Eso me dejó un gusanillo que me incitó a seguir leyendo sobre el tema. Tenía la Trilogía de la Amazonía, de William Ospina, así que decidí leer al menos su primera novela: Ursúa. Su título no deja dudas acerca del protagonismo de Pedro de Ursúa —conocido por ser víctima de la conspiración de Lope de Aguirre durante la expedición en busca de Eldorado—, aunque la novela es, sobre todo, el relato de parte de la conquista del Virreinato de Nueva Granada —que comprendía los actuales Ecuador, Colombia, Venezuela y parte de Perú, la Guayana y Brasil—, de la que el navarro es uno de sus personajes principales.

miércoles, 27 de abril de 2016

Ladrones de tinta, de Alfonso Mateo-Sagasta

Continuando con el homenaje a Cervantes que (involuntariamente) empecé hace dos entradas con el Tristram Shandy de Sterne, hoy traigo al blog una novela histórica ambientada en el Madrid de comienzos del XVII y con una intriga en torno al «falso» Quijote de Avellaneda. Como ya sabéis, mientras Cervantes remoloneaba —para desconsuelo de su editor— sin decidirse a abordar en serio una continuación de la aventuras de su famoso hidalgo, un tal Alonso Fernández de Avellaneda se le adelantó publicando en una imprenta de Tarragona la dicha continuación. Este «falso Quijote», como se le suele llamar hoy día, tuvo en cambio buena acogida entre el público. Y por si esto fuera poco para el desolado Cervantes, en su prólogo el tal Avellaneda se despacha a gusto con él, en represalia, dice, por haber ofendido en su obra a alguien en cuya descripción encaja muy bien Lope de Vega.

lunes, 11 de abril de 2016

La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy, de Laurence Sterne (trad. de Javier Marías)

De la compleja relación de amor-odio que a lo largo de la historia han mantenido España e Inglaterra —y uno de cuyos más recientes episodios ha sido el «troleo» de ForoCoches— una de las cosas que tenemos que agradecerles es haber salvado para la posteridad la que unánimemente se considera nuestra mejor novela. Porque por mucho que ahora se la venere como la obra maestra de nuestra literatura, la génesis de la novela moderna, la más grande historia jamás escrita, resulta que el Quijote no tuvo en nuestras letras ninguna repercusión. Por sorprendente que nos resulte, el Quijote NO creó escuela. No en España, al menos. La novela de Cervantes empezó a ser leída con curiosidad e interés a raíz de que los románticos la rescataran, intrigados por los elogios que de ella hacían los ingleses. Pero para entonces la novela ya era otra cosa, y la tradición que recogieron nuestros novelistas venía de Francia en la forma del «realismo». Así pues, la anécdota de Borges sobre el Quijote —del que decía que era «una mala traducción» del inglés, la lengua en que lo leyó en su infancia— no carece de cierta justicia.

sábado, 26 de marzo de 2016

Saga Millennium, de Stieg Larsson


La trilogía Millennium ha sido sin duda uno de los fenómenos editoriales más sonados de los últimos años, con millones de copias vendidas en todo el mundo, adaptaciones al cine, etc. Eso puede ser bueno o malo, pues ya se sabe que Best Seller no es sinónimo de buena literatura (mi ejemplo favorito es Los pilares de la Tierra de Ken Follett, una historia muy buena pero contada pésimamente según mi opinión), pero a veces uno tiene sorpresas (como la Trilogía de Merlín de Mary Steward) . Los libros de Larsson llevaban tiempo en mi lista de espera y no fue hasta que mi mujer se la empezó a leer en el verano y no paró hasta que terminó. Conociéndola me dije que habría que leerla y me puse a ello. El primer libro, Los hombres que no amaban a las mujeres (que tradujeron «mal», pues no gustaba el título original de Los hombres que odiaban a las mujeres por ser políticamente incorrecto) empieza así:

viernes, 25 de marzo de 2016

La legión perdida, de Santiago Posteguillo

Posteguillo termina (en alto) con Trajano y su trilogía en esta novela que narra simultáneamente la campaña contra Partia y la historia (mezclada de leyenda) de la legión perdida de Craso.

Tras la exitosa campaña contra la Dacia, Trajano vuelve la vista a oriente persiguiendo un plan que procede directamente del Divino Julio César y que pretende convertir Roma en el mayor imperio jamás soñado; un imperio que se hable de tú a tú con el de Xeres (que es como los romanos llamaba a China). Y el primer paso de este plan es conquistar Partia. Aparte de la ambición, hay poderosas razones económicas que justifican el proyecto: Partia se interpone en la Ruta de la Seda encareciendo las mercancías procedentes de China. Pero hay un problema: el desastre del intento previo de Craso de conquistar Partia en el 53 a. de C. Aparte de la tremenda derrota que sufrió Roma, se perdió el rastro de una legión entera que fue hecha prisionera por los partos. Y la leyenda de esa legión planea como un fantasma durante toda la campaña de Trajano.

domingo, 20 de marzo de 2016

Enigma, de Robert Harris


Después de leer Los códigos secretos, de Simon Singh (y que ya reseñé aquí) donde mencionan la película Enigma, de Michael Apted, peli que me había gustado mucho, recordé que se basaba en un libro que resultó ser de Robert Harris, autor del que he leído varias novelas (que he reseñado en este blog), y que en general me gusta bastante, así que pillé la novela y me la leí. La historia, por si no la conocéis, es la siguiente:
Casi medio centenar de submarinos alemanes convergen sigilosamente hacia los convoyes aliados en las gélidas aguas del Atlántico Norte. Los expertos británicos en el desciframiento de códigos sólo disponen de tres días para hallar la clave que les permita localizar su posición, y para ello deben enfrentarse a la máquina de cifrar mensajes más sofisticada del mundo: Enigma. Del éxito de su tarea dependen diez mil vidas humanas y un millón de toneladas de equipamiento militar....

domingo, 14 de febrero de 2016

22/11/63, de Stephen King

Nunca había leído nada de Stephen King. No por nada especial, es que no me gusta el género de terror y fenómenos paranormales. Me aburre. (Tampoco he leído a Lovecraft, por el mismo motivo). Admito que lo tenía catalogado entre los escritores de best-sellers como churros (lo que de ningún modo justifica no haberlo leído, porque he leído cosas de otros  «escritores de best-sellers como churros»). De pronto me encuentro con este libro, del King, que no sigue su línea habitual, y que trata nada más y nada menos que de viajes en el tiempo. Indago un poco más y solo encuentro elogios para la novela, e incluso me entero de que van a estrenar una miniserie basada en ella (por cierto, mañana). Demasiado tentador, incluso con mi prevención por el autor.

martes, 9 de febrero de 2016

El secreto de la modelo extraviada, de Eduardo Mendoza

Nueva (ya quinta) entrega del detective loco de Mendoza, y en mi opinión la mejor con diferencia de la que podríamos llamar la «segunda época» de la saga. Las dos primeras entregas, El misterio de la cripta embrujada y El laberinto de las aceitunas, aparecieron a finales de los 70, comienzos de los 80. Con ellas Mendoza se salió, escribiendo dos de las novelas más cómicas que nunca he leído. Los misterios que definen sus argumentos son en realidad sendos macguffins con los que justificar un retrato social en clave de humor de la Barcelona de la época. Las siguientes novelas, La aventura del tocador de señoras y El enredo de la bolsa y la vida, se demoraron veinte y treinta años respectivamente. Otra época, otra ciudad, otra gente, y las novelas habían perdido el fuelle inicial.

viernes, 29 de enero de 2016

El imperio de Yegorov, de Manuel Moyano

Una novela de intriga. Unos antropólogos japoneses se aventuran a unas montañas del interior de Papúa-Nueva Guinea para estudiar una tribu muy primitiva que vive allí. Al cabo de unos días, y tras comer un pescado mal cocinado, la única antropóloga del grupo enferma. La cosa se pone muy chunga, hasta que una mujer de la tribu la ve, se alarma y le prepara rápidamente una infusión de una planta local. Milagrosamente la antropóloga se cura. La misteriosa enfermedad y su sorprendente curación van a cambiar el mundo.

Con esta reseña, el dato de que la novela quedó finalista del Premio Herralde (el que ganó Bolaño en su día con Los detectives salvajes) y la promesa de estar narrada a través de documentos de distinta naturaleza (fragmentos de diarios, noticias, cartas, entrevistas grabadas...) me pareció que podría estar bien. Cómo engañan las apariencias...