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lunes, 8 de septiembre de 2014

Los arácnidos, de Félix J. Palma

Por fin he conseguido leer este volumen de relatos de Félix J. Palma, el cuarto en orden cronológico, y el que precede a su última entrega, El menor espectáculo del mundo, con la que yo descubrí la faceta cuentística de este autor. Se publicó en 2003 y fue premiado en el Certamen Iberoamericano de relatos Cortes de Cádiz de ese año. Pese a ello, está decatalogado y es imposible encontrarlo en ninguna librería —de ahí el «por fin»—, aunque  algunos de los relatos contenidos en este libro se pueden encontrar por la web (el caso de Los desprendidos, Morir en tu bañera y otras lamentables casualidades o del que da título al libro), otro par de ellos han aparecido por separado en formato electrónico y otros forman parte de recopilaciones temáticas de relatos de varios autores. Pero el poder de internet es grande y ahora el libro ha salido para siempre del ostracismo al que había quedado condenado.

viernes, 23 de agosto de 2013

El mapa del cielo, de Félix J. Palma

No siempre es verdad el dicho «segundas partes nunca fueron buenas» (ahí está El Padrino II para demostrarlo), pero me temo que esta novela no es una de las excepciones. Y me ha supuesto una decepción, porque la primera parte de esta “trilogía victoriana”, El mapa del tiempo, me gustó mucho, y este autor, como ya he mencionado en múltiples ocasiones en este mismo blog, me parece en general muy bueno.

domingo, 7 de abril de 2013

El vigilante de la salamandra, de Félix J. Palma

Este es un autor del que he hablado en varias ocasiones en este blog. De hecho, con una novela suya (El mapa del tiempo) echó a andar hace casi tres años. De cómo escribe ya he dicho cuanto había que decir en todas esas entradas. De que me gusta no cabe duda a estas alturas, dado que este es el quinto libro suyo que comento en este blog. Sólo recordaré aquí que es, fundamentalmente, un autor de cuentos. Tiene mucha imaginación y una gran habilidad para mezclar realidad y fantasía, elementos ambos que van de coña para escribirlos. Es más: sus novelas, o bien parecen cuentos largos, o bien (como El mapa del tiempo) son varios relatos entrelazados, pero en realidad independientes. A mi juicio, uno de sus libros más logrados (aparte de la mencionada novela, que lo lanzó como autor de éxito) es, precisamente, un libro de relatos: El menor espectáculo del mundo. Tiene en él cuentos memorables. El libro que traigo hoy es, también, un libro de cuentos.

viernes, 2 de diciembre de 2011

La hormiga que quiso ser astronauta, de Félix J. Palma

Esta es la primera novela del autor de El mapa del tiempo. Dicen de ella que es una novela de juventud, no sé si por el tema (trata, en efecto, y a grandes rasgos, del paso de la niñez a la "madurez") o porque es su primera obra de envergadura. Sea como fuere, es una novela en toda regla, y una novela curiosa. De su estilo no puedo añadir mucho más a lo que ya he comentado en otras entradas de este autor, si acaso que en esta es Palma elevado al cubo, tal vez porque al ser la primera quería deslumbrar usando todos los recursos de que era capaz. Así que la prosa es barroca, irónica y exagerada, más que en ninguna otra de sus novelas. Pero además el relato está muy bien trazado. De entrada la novela empieza con algo que parece la firma del autor (como la aparición de Hitchcock en sus películas): una ruptura de pareja y un suicidio que no llega a término. Sus tres novelas empiezan igual y no creo que sea casualidad. Incluso me parece recordar que algunos de sus cuentos también. Pero el tono es bastante humorístico, lo que choca con ese comienzo tan deprimente. El relato discurre a la par que el protagonista salta de una mujer a otra, protagonizando historias de amor un tanto peculiares. Y enseguida hacen su aparición elementos fantásticos (que a la postre no lo son, como en casi todas sus historias), otra de sus señas de identidad. En principio el libro parece un conjunto de relatos independientes más o menos hilvanados, pero a medida que la historia avanza se van acumulando los elementos que chirrían, al tiempo que el tono es cada vez menos cómico, más patético, y cerca del final una pieza, una escena con su última chica, encaja todas las demás y la imagen del puzzle se revela. En un giro inesperado todo lo que has leído adquiere una dimensión nueva y la novela queda elegantemente rematada.

Otra de los recursos de esta novela son las referencias literarias. Yo he reconocido a Proust (sin haberlo leído, aunque no tiene gran mérito), a Nabokov, a Kafka, a Cortázar, a García Márquez... y al prestigioso autor cuya historia tiene un cierto paralelismo con esta y que se revela al final de la novela. Eso sí, las referencias tienen su giro "especial"; por ejemplo, la escena de la magdalena de Proust aparece aquí en versión cutre. La novela concluye con un epílogo autorreferente.

Ah, ¿que dónde está la hormiga que quiere ser astronauta? Al final del libro, claro.

jueves, 22 de septiembre de 2011

El menor espectáculo del mundo, de Félix J. Palma

Cada vez me gusta más este autor. Camina sobre la delagada línea que separa la literatura del puro entretenimiento, sin llegar a decantarse definitivamente de uno u otro lado. Sus historias parecen intrascendentes, enfocadas en lo cotidiano o el detalle menor. Según progresan todo se enreda y la existencia de los personajes aparece atrapada y depender crucialmente de esa futilidad. Cuando acabas, siempre te queda la sensación de que lo que has leído en realidad tiene más fondo del que parece. Sus historias son hipnóticas, te envuelven y te atrapan con su prosa barroca e hiperbólica, a ratos trágica, a ratos cómica, a menudo irónica o sarcástica. Disfrutas cada línea del relato. Envidio a sus hijos, si los tiene, porque deben de pasárselo cañón cuando les cuente cuentos por las noches.

El libro que nos ocupa es una colección de 9 relatos. En todos ellos la vida de un hombre queda determinada por su relación con una mujer. Se podría decir que son historias de amor, mirada cada una desde un ángulo distinto, aunque esta forma de describirlas no las define bien. Pero en realidad no quiero decir más, porque leerlas merece mucho la pena. Así que termino con una descripción borgística del libro.

Una historia –seguramente apócrifa– de Kafka da pie a un réplica en dos planos en El país de las muñecas. En dos de los relatos, un punto cómico el uno (Margabarismos) algo romántico el otro (Maullidos), juega el autor con el ultramundo. Lo absurda que se puede revelar la existencia es el hilo conductor del bárbaro cuento Una palabra tuya. Por su parte, Un ascenso a los infiernos, El síndrome de Karenina y Bibelot, muestran tres caras trágicas del amor. En El valiente anestesista, una madre narra a su hija la infidelidad de su padre entreverada con El sastrecillo valiente. Finalmente, el volumen incluye un cuento cuántico —un “cuéntico” quizás—, con un final a mi juicio consistente con la interpretación de Copenhague.

domingo, 10 de julio de 2011

Las corrientes oceánicas, de Félix J. Palma

Abrí este blog hace ya un año con una entrada dedicada al último libro (primero que yo leía) de este autor: El mapa del tiempo. Releído ahora, veo que le hice poca justicia. Destaqué un solo aspecto de aquella novela, la gracia de escribir sobre viajes en el tiempo sin salirse del realismo, pero no mencioné para nada el enorme talento narrativo de su autor. La novela que aquí traigo lo avala. Si me apuráis, tal vez su estilo en ella sea algo menos "maduro", o más bien es que El mapa del tiempo es una novela más conceptual, más redonda.

Vayamos por partes. En el haber de Félix J. Palma hay tan solo tres novelas y cinco libros de cuentos. La Wikipedia dice del primero de ellos que destaca "su habilidad para insertar el elemento fantástico en lo cotidiano, uno de los principales rasgos de su narrativa". No puedo estar más de acuerdo. Sus narraciones mezclan realidad y ficción de tal modo que a menudo la ficción parece real y la realidad parece ficción. Es el elemento clave de El mapa del tiempo (el único que yo destaqué). También en esta novela ocurre lo mismo: a veces se desdibuja la frontera entre realidad y ficción. Pero no es el único elemento que define el estilo de este autor. Su talento narrativo es prodigioso. En pocas palabras, te vende la moto. Tiene esa forma de relatar envolvente, seductora, a menudo barroca, casi propia de la novela decimonónica, característica de los buenos contadores de historias. Y lo que caracteriza a un buen contador de historias es que, te cuente lo que te cuente, no puedes dejar de escucharlo. No importa el contenido, importa su voz. Solo que además, en Félix J. Palma contenido no falta, más bien desborda. Como buen cuentista (en el mejor sentido de la palabra) sus novelas abundan en pequeñas historias, cada una con su propio estilo, que se van entrelazando en la trama principal.

La novela que aquí os traigo empieza en clave de tragedia. Y la forma de contarla es soberbia. La empatía hacia el protagonista es tal que uno desciende con él angustiado a los infiernos. Y cuando la cosa parece que va de eso, en un giro que nos deja con el pie cambiado la novela se transforma en otra cosa, se encamina a una búsqueda sin propósito y se nos convierte, sin que nos demos cuenta, en una novela de intriga que, llegando al final adquiere un tono intimista más propio de una novela romántica. ¿Qué es, de todas esas cosa, la novela? Pues un gran relato que te atrapa y te tiene enganchado durante tres días.

Definitivamente, estamos ante un autor que ha de darnos muchos ratos de placer. He leído por ahí que El mapa del tiempo (traducido ya a no sé cuántos idiomas) es el primero de una trilogía victoriana, cuyo segundo volumen se llamará El mapa del cielo. Ahí estaremos para leerlo cuando se publique este otoño...

sábado, 31 de julio de 2010

El mapa del tiempo, de Félix J. Palma


Compré este libro en la última feria del libro, buscando alguna novela sin mayores pretensiones, para pasar el rato, sobre viajes en el tiempo. Me llamó la atención que fuera un autor español (la ciencia ficción es, esencialmente, anglosajona) y que fuera una novela premiada. La contraportada no era muy explícita, más allá de situar la novela en el Londres victoriano.

Si la pongo aquí es porque la novela me sorprendió muy gratamente. Su lectura es amena; su prosa es más elaborada de lo que uno suele encontrar en la literatura de ciencia ficción, y su argumento engancha. Pero lo que más me gustó del planteamiento de la novela es el objetivo que parece que se propuso el autor de escribir un relato sobre viajes en el tiempo que no involucrase ciencia ficción. La novela está formada por tres relatos relacionados entre sí, y he de decir que en los dos primeros, en especial en el segundo, el autor consigue su objetivo con nota. El tercero es algo más tramposo (lo que no implica que no sea interesante). 

No puedo decir más sin revelar demasiado del argumento. Lo que sí puedo añadir es que, al menos para mí, este es un autor que voy a investigar un poco más.