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lunes, 11 de abril de 2016

La vida y las opiniones del caballero Tristram Shandy, de Laurence Sterne (trad. de Javier Marías)

De la compleja relación de amor-odio que a lo largo de la historia han mantenido España e Inglaterra —y uno de cuyos más recientes episodios ha sido el «troleo» de ForoCoches— una de las cosas que tenemos que agradecerles es haber salvado para la posteridad la que unánimemente se considera nuestra mejor novela. Porque por mucho que ahora se la venere como la obra maestra de nuestra literatura, la génesis de la novela moderna, la más grande historia jamás escrita, resulta que el Quijote no tuvo en nuestras letras ninguna repercusión. Por sorprendente que nos resulte, el Quijote NO creó escuela. No en España, al menos. La novela de Cervantes empezó a ser leída con curiosidad e interés a raíz de que los románticos la rescataran, intrigados por los elogios que de ella hacían los ingleses. Pero para entonces la novela ya era otra cosa, y la tradición que recogieron nuestros novelistas venía de Francia en la forma del «realismo». Así pues, la anécdota de Borges sobre el Quijote —del que decía que era «una mala traducción» del inglés, la lengua en que lo leyó en su infancia— no carece de cierta justicia.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Grandes simios, de Will Self

Will Self es uno de los autores británicos de moda. Vende mucho en su país, ha estado recientemente cerca de ganar el Booker y tiene seguidores incondiconales por todo el mundo. Sus novelas son fantásticas, ambientadas en Londres y los temas que trata están muy relacionados con la psiquiatría y el consumo de estupefacientes. Todo esto lo he leído por ahí, pero podría ser una descripción de Grandes simios, la novela que traigo hoy aquí.

Simon Dykes es un pintor famoso muy dado a beber y a consumir drogas de todo tipo en sus parrandas con sus amigotes. Tras una de ellas se despierta en la cama de su novia para descubrir que Londres se ha convertido en «el planeta de los simios», y que tanto él como su novia son ahora chimpancés. Como entra en pánico lo ingresan en el ala de psiquiatría de uno de los cutres hospitales londinenses para estudiar por qué el chimpancé Simon Dykes, famoso artista, está convencido de que antes era humano. Porque una cosa está clara: los humanos nunca han llegado evolutivamente más allá de ser una versión estúpida del chimpancé. Y desde luego, ni se comunican ni tienen una elaborada estructura social, como sí la tienen los chimpancés.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Magnitud imaginaria, de Stanisław Lem

Como prometí en la reseña de Vacío perfecto, aquí está el segundo volumen de la Biblioteca del Siglo XXI, una saga que Lem proyectó y que recoge colecciones de sus prólogos y reseñas de libros imaginarios. Se conoce que al acabar Vacío perfecto Lem quedó tan satisfecho con el invento que decidió seguir explorando sus posibilidades, para gran satisfacción de sus incondicionales —entre los que me cuento. Este volumen recopila  cuatro prólogos a obras inexistentes, y si tuviera que calificar la obra de forma global, diría que no es tan brillante como Vacío perfecto, donde la variedad de temas, la sutileza de las reflexiones y la cantidad de registros distintos es mayor, pero aun así Magnitud imaginaria tiene pasajes realmente memorables.

lunes, 29 de junio de 2015

El alienista, Joaquim Maria Machado de Assis

Ya conté que Machado de Assis es autor de una de las novelas más originales que he leído en los últimos tiempos. Expliqué allí que se le puede considerar el «Cervantes brasileño», no sólo porque es probablemente el mayor novelista de ese país, sino porque, de hecho, es el continuador de la tradición cervantina frente al realismo que imperaba en el XIX, una tradición que, paradójicamente, se mantuvo viva gracias a los ingleses y franceses y que pasó a Latinoamérica precisamente a través del único país de habla no hispana. Así que, animado por lo mucho que me gustaron las Memorias póstumas de Blas Cubas, he buscado otras obras de Machado de Assis. No hay mucho publicado en castellano, pero entre lo poco que he entrado estaba este cuento.

viernes, 27 de marzo de 2015

Vacío perfecto, de Stanisław Lem

La inmensa mayoría de los libros son malos (muy malos incluso); algunos libros son buenos y leerlos resulta muy placentero; muy de vez en cuando alguno es genial, y cuando topas con uno de ellos se nota porque terminarlos deja un vacío, cuesta empezar otro libro y tu mente vuelve a ellos una y otra vez. Y después están esos libros, aquellos que salvarías de una quema salvaje, que te llevarías a una isla desierta, que cuando los recomiendas te pones incluso plasta, que mitificas de tal manera que, en tu recuerdo, elevas su lectura a la categoría de epifanía. No diré que te cambian la vida, porque queda muy cursi, pero sí que hay un antes y un después de leerlos. Vacío perfecto, para mí, es uno de esos libros. Lo leí hace mucho tiempo, pero lo he releído (¡lo cual conlleva el serio riesgo de descubrir que entre el mito y la realidad hay toda una vida!) y lo he disfrutado aún más que la primera vez.

domingo, 15 de febrero de 2015

Rebelión en la Granja, de George Orwell


¿Cómo empezar esta reseña? La verdad es que debería simplemente escribir algo como:

Una obra maestra de la sátira. De lectura obligada. Imprescindible.

O bien 

¿Cómo es que no la has leído? Deja lo que estés haciendo y ponte a leerla. 

Dicho así le ganaría a Jose el premio a la reseña más corta, pero eso me parece poco serio. Más aún si tenemos en cuenta el libro de que hablamos.

sábado, 22 de noviembre de 2014

El libro de los amores ridículos, de Milan Kundera

Habré leído tres o cuatro novelas de Kundera (recuerdo La insoportable levedad del ser y La inmortalidad, pero mi memoria no da para acordarme de las otras) y todas me han gustado mucho (incluso las que no recuerdo). Siempre me ha parecido un escritor original, de esos que gusta leer porque su manera de narrar te embauca, no importa lo que cuente. Por eso me animé con este libro de relatos, y por eso me ha sorprendido lo decepcionante que me ha resultado.

Se trata de una recopilación de relatos, de una extensión media, todos ellos más o menos catalogables como «historias de amor» (amor, amistad, sexo...). Supongo que de algún modo son ridículas, pero no queda claro si éstas, en particular, lo son, o si el mensaje es que, en realidad, toda historia de amor es, en alguna medida, ridícula.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Maten al león, de Jorge Ibargüengoitia

No sólo he leído truños este verano. He aquí una novela que me ha gustado de un autor mexicano del que ya he hablado en el blog —a propósito de otra novela suya, Las muertas, que también me gustó, y mucho. Maten al león es una novela antigua, del 69, y pertenece a ese género tan propio de la literatura del boom: el de los tiranos (aunque en realidad lo inventó Valle Inclán). Pero esta novela tiene dos peculiaridades que la distinguen de cualquier otra «típica» del género. En primer lugar, es una comedia; negra, desde luego, porque el tirano es un malo maloso y un criminal, como todos los de su gremio, pero si Berlanga fue capaz de hacernos reír con El verdugo, era cuestión de tiempo que alguien le viera el lado cómico a una dictadura.

jueves, 10 de abril de 2014

Memorias póstumas de Blas Cubas, de Joaquim Maria Machado de Assis

Machado de Assis nació en Brasil, en 1839, hijo de un pintor (de paredes) mulato descendiente de libertos y de una lavandera de Azores, que tabajaban a jornal en la casa de la viuda de un senador del imperio. De salud frágil, epiléptico y tartamudo, apenas se sabe de su infancia más que no fue a la escuela. A pesar de ello, aprendió francés con el dueño de la pastelería donde empezó a trabajar, y, de manera autodidacta, adquirió rápidamente una sólida formación intelectual que le permitió ascender socialmente, siendo primero cronista de un periódico, después tipógrafo y por último funcionario del Ministerio de Obra Públicas. Quien lo conoció dice de él que era elegante en el vestir, de gesto lento y pocas palabras, y que «[t]odo en él concordaba con la gravedad del hombre distinguido y del alto funcionario, [...] nada en él ofrecía el vigor de los que se hacen a sí mismos, el ímpetu de los victoriosos». En suma «su aspecto era el de un hombre perfectamente bien hallado» (las citas están sacadas de la Introducción de Lucia Miguel Pereira). Nada, pues, en su aspecto o su biografía lo delata como autor de una novela tan rompedora como las Memorias póstumas de Blas Cubas.

lunes, 13 de enero de 2014

El último trayecto de Horacio Dos, de Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza tiene dos facetas: una seria y otra cómica. En aquélla ha demostrado ser un novelista genial, uno de los mejores en nuestra lengua, pero curiosamente, según avanza su edad, parece irse decantando más por está. Incluso los libros que, como Riña de gatos, no deberían, por su temática, ser humorísticos, lo son (y mucho). ¿Será que ha decidido que la realidad es tan absurda y ridícula que sólo tiene sentido acercarse a ella a través del esperpento? No lo sé; ahí lo dejo para los críticos sesudos. En todo caso, esta novela se alinea con las del detective innombrado (el de la cripta embrujada y demás), con Sin noticias de Gurb o con El asombroso viaje de Pomponio Flato. Y quizá sea la más absurda de todas, porque ni pretende ser una crítica (el Gurb lo es, y con muy mala leche) ni hace ninguna concesión al realismo (real o imaginado). Se podría decir que es de «ciencia ficción» si La guía del autoestopista galáctico (a la que recuerda mucho) se considera ciencia ficción; pero puestos a buscar referencias, su planteamiento me recuerda a Los viajes de Gulliver y también le encuentro conexiones con Ciberíada.