martes, 4 de abril de 2017

El sueño de Galileo, de Kim Stanley Robinson

Hace unos meses andaba embarcado en la preparación de una conferencia para niños de 14-17 años (bueno no sé si llamarlos niños, que ya sabemos como se enfadan) sobre las matemáticas como lenguaje para describir el Universo. La idea era comenzar con los griegos hasta llegar a Newton y, obviamente, por el camino nos toparíamos con Galileo Galilei, una figura clave en la historia de la Ciencia.  El considerado para muchos fundador de la ciencia moderna es seguramente más conocido por su condena en 1633 por el Tribunal de la Inquisición en Roma (por defender la Teoría Heliocéntrica de Copérnico) y su famosa frase al final del juicio después de retractarse «eppur si muove» («y sin embargo se mueve») —que casi con seguridad nunca dijo— que por sus contribuciones a la ciencia moderna.

Bueno, pues este libro nos cuenta la vida de Galileo desde que cayó en sus manos el telescopio hasta sus últimos años. El anzuelo para el lector es una historia de ciencia ficción donde Galileo es abordado por un un extraño personaje que resulta ser un humano que viene del futuro lejano donde la humanidad ha colonizado el sistema solar y donde distintas colonias de humanos viven en las cuatro lunas de Júpiter, precisamente las lunas que Galileo descubrió con su telescopio. Con el pretexto de que Galileo es el científico más venerado en el lejano futuro, Ganímedes, que así se llama el extraño, lo transporta a las lunas de Júpiter para que interceda en una disputa científica que tiene posibilidad de culminar en una guerra entre las distintas facciones. Cada vez que Galileo viaja a Júpiter su cuerpo queda dormido en la Tierra y él cree que lo que tiene son sueños, de ahí en título del libro.

Los capítulos que transcurren en las lunas de Júpiter son, por decirlo de alguna forma, peculiares. Cuando el autor intenta dar una explicación de los viajes, etc., se mete en camisas de once varas, como se suele decir. No obstante, el resto de los capítulos son una biografía novelada de la vida de Galileo, y hay que reconocer que está muy bien escrita y documentada. Particularmente me ha parecido muy interesante la relación entre Galileo y su hija major Virginia, que al entrar en el convento de San Mateo (en Venecia) por el de María Celeste, muestra una parte más humana de lo habitual de Galileo. También tiene muchas referencias a una de sus obras menos conocidas El Saggiatore, así como una muy buena descripción del proceso de la Inquisición.

No me queda nada más que decir del libro excepto que vale la pena leerlo y que a mí me ha gustado mucho.