sábado, 18 de enero de 2014

El juego de Ender, de Orson Scott Card

Cuando vi la parada de autobús anunciando la película me vino a la cabeza el buen recuerdo que tenía de esta novela. Admito que no recordaba NADA de la misma, sólo que me había gustado y que la había devorado en su día. Así que, en uno de esos momentos en los que no sabes qué leer, decidí desempolvarlo.

El juego de Ender cuenta la historia de un mundo en una post-guerra con una civilización de insectos inteligentes (la evolución de hormiga similar a la nuestra de primates).

El mundo se ha reorganizado y una Federación Internacional ha creado un mundo para-militar para defenderse de otro posible ataque (hasta aquí, yo diría que podían haberle denunciado por plagiar Tropas del Espacio, pero en fin...)

En ese mundo post-apocalíptico, el ejército de la FI busca un niño lo suficientemente dotado como para dirigir un ataque preventivo (y definitivo) contra esa civilización de hormigas. Ese niño podría ser Ender. El tercero (tercero por permiso de la FI, porque está prohibido tener más de dos hijos) de una saga de hermanos que mostraron su potencial pero que, definitivamente, no dieron la talla.

A partir de ese momento, Ender es separado de su familia y conducido a un centro de adiestramiento militar para niños. En ese centro, todo forma parte de una competición despiadada, desde los juegos en la «consola» hasta las peleas con pistolas paralizadoras.

No puedo contar más, salvo que a pesar de que tiene ese sabor de la ciencia ficción «clásica» (gobiernos planetarios, situaciones todo-o-nada...) la novela sigue siendo igual de devorable que la primera vez. Es muy entretenida y tiene el encanto de la literatura de ciencia ficción cuando el autor no pensaba en vender los derechos al cine. No tiene grandes acontecimientos, todo lo interesante pasa en la mente de Ender. La brutalidad (que recuerda El señor de las moscas) infantil y la influencia de la psicología conductista pre años 80, son las marcas de identidad de la novela. Dicho esto, recomiendo su lectura, esencialmente porque seguro que nos tragaremos la película en algún momento y así podremos criticarla diciendo que no es tan buena como el libro :-)