miércoles, 29 de mayo de 2013

Serie “El legado”, de Christopher Paolini


Eragon, Eldest, Brisingr, El legado

Dentro de la literatura fantástica hay de todo: grandes obras maestras como El señor de los anillos (que te guste o no es otra historia) y otras menos buenas (como la trilogía de Aquasilva). Esta serie está en el medio. Como serie juvenil es muy buena. Los personajes están bien, la historia es, en parte, novedosa (si es que se puede hablar de novedad cuando hay elfos, dragones, enanos...) y en parte estándar. Su autor era un chico autodidacta (estudió en casa) que le encantaban los libros de fantasía (claro, si no iba al cole le sobraba el tiempo) y decidió escribir una novela donde el personaje principal fuese la magia. Empezó a los 15 años. Claro que iba a ser una trilogía pero, como suele ocurrir, se enrolló como una persiana y le salieron 4 tochos impresionantes. A diferencia de otros libros de fantasía que he leído hay que reconocer que Paolini (o su negro, o ambos) son bastante buenos. La historia es como sigue (este fragmento está tomado de la versión electrónica de los cuatro libros):
El Legado trata sobre un granjero llamado Eragon, de 15 años, que encuentra un huevo de dragón, del que nace la dragona Saphira. Juntos, están llamados a acabar con la tiranía del despótico rey Galbatorix, que gobierna la tierra de Alagaësia. Este lugar antes estaba dirigido por una Orden de guerreros magos y sus majestuosos dragones, los Jinetes de Dragón. El rey fue una vez uno de ellos, pero les traicionó y encaró, hasta exterminarlos. Para esto, contó con la ayuda de los Apóstatas, un grupo de 13 Jinetes que se puso de su lado. Tras este enfrentamiento, conservó sólo tres huevos de dragón, para que la próxima generación de Jinetes estuviera a sus órdenes. Su dominio ha sido absoluto durante 100 años, pero no todos están de acuerdo con la situación: elfos y enanos se refugiaron en sus respectivos territorios, ocultos al resto del mundo, junto a un grupo numeroso de humanos, los Vardenos, que desde entonces han luchado en contra del despótico gobierno de Galbatorix. En una de sus numerosas acciones consiguieron sustraer al rey uno de los huevos de dragón, y año tras año el huevo viajaba del territorio de los vardenos al de los elfos y viceversa con la esperanza de que el dragón (o dragona) saliese del huevo y poder tener así un Jinete con el que contar. Viéndose en un apuro mientras viajaba con el huevo, Arya la elfa se vio obligada a enviarlo a gran distancia mediante magia, para evitar que el rey lo recuperara, pero accidentalmente el huevo cayó en manos de un joven llamado Eragon, ante el cual se abriría el huevo. Pero eso no es del todo bueno, al abrirlo, atrae a unas criaturas llamadas ra-zac que asesinan a su tío. Esto desencadena una serie de acontecimientos que llevarán a Eragon y a su dragona Saphira a ser entrenados y preparados para luchar.
Así que durante 3 libros Eragon se va forjando como mago y caballero (luchador), participando en batallas, preparándose para ese último encuentro decisivo y crucial con el Rey Galbatorix. Por el camino nos enteramos de los líos propios de los enanos, los elfos, los hombres, etc. Los personales están bien, llenos de contradicciones, buenos a medias, malos a medias… Algunas partes son algo rollo, pero en general engancha bastante bien. Más mérito tiene si tenemos en cuenta que va dirigido a un público juvenil. Lo que sí me llamó la atención es el personaje de Galbatorix. A lo largo de los primeros tres libros a Galbatorix sólo se le menciona, se nos cuenta su historia, pero nunca aparece. Hay que esperar al cuarto libro. La sorpresa es que aparece casi al principio del susodicho. Uno se imagina que va a quedar relegado a un final épico, y no. El tipo aparece y su personaje es arrojador. Al uno leer descubre que Eragon no tiene nada que hacer contra él. Galbatorix no está loco ni de lejos. Su problema es que es racional hasta extremos insospechados, y ya que estamos, es arrogante y un cabrón con mayúsculas. Así que a lo largo de cuarto y último libro vamos descubriendo que los buenos están perdidos. Lo curioso es que ellos mismos están convencido de ello. Siempre nos recuerdan que si Galbatorix saliese a luchar todos estarían perdidos. Así que, ¿por qué el susodicho pasa de todo y no sale con su dragón que es descomunalmente grande? Eso nos lo va contando Paolini a lo largo de las muchas páginas del cuarto libro. Nos va preparando el autor poco a poco para ese encuentro final. Eragon descubre algunas cosas que pueden otorgarle ventajas y (ojo: puede que sea mejor que no leas a partir de ahora) aunque no está muy seguro de que pueda vencer al Rey, empieza a vislumbrar cierta esperanza, que se trunca cuando finalmente se encuentra con el Rey dentro del palacio del mismo. Aquí me ahorro los detalles. Lo que pasa es obvio (en eso no hay sorpresas), ganan los buenos claro. La pregunta es ¿cómo? Creo que Paolini concibió muy buen final. No es 100% original, pues hay mucho de Tolkien, pero el encuentro de los dos oponentes y su resolución no está del todo mal.

Si eres un aficionado a este tipo de literatura este libro te gustará; si no, puedes pasar un buen rato, pero se te puede hacer muy largo (yo diría que le sobra un libro). A mí me gustó. Es un cóctel bien mezclado de muchos de los clásicos de la literatura fantástica, y en muchos casos mejor.