jueves, 23 de mayo de 2013

Serie “La Cuarta Realidad”, de John Twelve Hawks


Hace un par de años (o más) me regalaron los de Círculo de Lectores el primer libro de esta serie: El viajero. La contraportada decía
Es la historia de la joven Maya, entrenada desde pequeña para ser arlequín. Los arlequines son los guerreros que protegen a los viajeros. Maya es un arlequín que nunca ha querido aceptar su misión y se ha empeñado en llevar una vida normal. Pero su destino dará un vuelco: después de la muerte de su padre, a manos de los tabulas—los seres que pretenden controlar los movimientos de todo el mundo, Maya acepta la misión de proteger a dos hermanos, en California, posiblemente los únicos viajeros que hasta ahora han sobrevivido. Gabriel y Michael corren peligro; uno de ellos ha sido secuestrado y el otro ha conseguido huir.
Todo ello lo adornaban con que el autor, que escribe con seudónimo, no quiere revelar su identidad pues la trama del libro es real: unos poderes fácticos nos están controlando. Vamos, una novela para pasar el rato. En efecto. La novela es el típico thriller, narrada a un ritmo trepidante y usando muchos de los adelantos tecnológicos actuales, así como de la situación post 11 de septiembre. La idea es que los viajeros son capaces de viajar a otras dimensiones (aunque su cuerpo se queda aquí dormitando en la nuestra) donde descubren otras formas de hacer las cosas, otros universos, etc. Si te matan en ese otro universo paralelo la palmas en este. Vamos, una especie de Matrix en versión mística. Los viajeros más famosos son casi exclusivamente mesías que cambian la vida de las generaciones. Ya podéis adivinar que Jesús fue uno de esos viajeros. Los arlequines, nadie sabe por qué, se autoproclaman defensores de los viajeros (vamos, guardaespaldas). En cada época van armados con todo lo que puedan pero siempre usan una espada (por aquello de romanticismo, no es igual pegarle un tiro a uno que luchar como el amigo Neo, ¿no?). De hecho, ¿a que no adivináis quién es el primer arlequín documentado?: Pedro, por supuesto, y como traicionó a su viajero, una especie de maldición desde entonces obliga a los arlequines a proteger a los viajeros (al garete el libre albedrío). La trama es sencilla. Quedan 4 arlequines a saber. Los de la tabula están a punto de pillarlos y acabar con ellos para siempre y hacerse con el poder absoluto. Su tecnología viene de otro de los universos paralelos. Aquí hay una cagada del “guión de la peli” pues está claro que la tecnología de esos tipos es mucho más avanzada que la nuestra, pero por desgracia ellos no tienen viajeros y quieren que los de aquí les ayuden a viajar a nuestra dimensión. Es obvio lo que harán cuando lleguen a nuestra dimensión ¿no? (o yo soy un poco paranoico).

El primer libro, El viajero, nos pone en antecedentes de esa eterna lucha entre el bien y el mal y nos muestra la conversión de Maya en una arlequín (su padre es asesinado así que vuelve a haber al menos cuatro arlequines) que tiene que buscar a los hermanos Corrigan. También nos cuenta la vida de los hermanos, siempre escondiéndose (me recuerda Terminator III), y nos presenta a los principales personajes que va a aparecer. A medida que avanzamos en la lectura está claro que los arlequines no pueden ganar (son pocos, aunque no cobardes, contra una organización global) así que inevitablemente la tabula logra pillar a uno de los hermanos, al tiempo que el otro logra escapar con Maya. Aquí la historia se bifurca. Por un lado Gabriel viaja con Maya a una Comuna de “iluminados” que vive fuera de la “Gran Máquina” (aunque son lo suficientemente sensatos para usar la tecnología, eso sí, con prudencia) que protegen a una Rastreadora (que es una especie de chamán que ayuda a los viajeros a encontrar el camino a otras dimensiones). Precisamente en la Comuna Gabriel se entera que su padre, que era un Viajero, está vivo (ellos lo creían muerto en un ataque a la tabula). Por otro lado, la tabula con ayuda de científicos, drogas y su tecnología consiguen que Michael, el otro Corrigan, viaje. A Gabriel le cuesta lo suyo, pero ambos lo consiguen. Como anécdota curiosa tengo que decir que si bien a los viajeros los ayudan la primera vez (ya sea con drogas o lo que sea), para volver tienen que ingeniárselas ellos solos. Además cuando salen de su cuerpo y entran en una de las otras dimensiones están expuestos a todos los peligros de ese nuevo mundo. El primer libro termina cuando Gabriel, Maya y dos amigos de Maya intentan rescatar del centro de operaciones de la tabula a Michael, y donde además descubren que éste ha decidido pasarse al “lado oscuro”.

El segundo libro, El río oscuro, retoma la historia por donde se quedó el primero. Esta es su contraportada:
En una sociedad futurista sometida a la dictadura de la tecnología, dos hermanos se enfrentarán a la muerte. Gabriel y Michael Corrigan acaban de saber que su padre, a quien creían muerto desde hacía años, está vivo. Ambos hermanos pueden viajar a través del tiempo y el espacio, y los dos buscan a su padre, pero se encuentran en bandos opuestos: Gabriel pretende conocer la verdad de su vida y protegerle de sus enemigos, está del lado de las fuerzas del bien; Michael se ha unido a los «tabulas», servidores de una tecnología todopoderosa que somete en secreto a los ciudadanos, y la razón de su búsqueda es que ve a su padre como una amenaza para su propio poder. La carrera entre estos dos hermanos por encontrarlo será intensa y muy peligrosa. Viajarán desde los subsuelos de Nueva York y Londres y las ruinas que hay bajo las ciudades de Roma y Berlín hasta una región remota de África, donde se rumorea que se encuentra uno de los más grandes tesoros de toda la historia.
Gabriel está empeñado en encontrar a su padre y viaja a Europa y al final lo encuentra, pero está de “viaje” desde hace meses. Lo cuida la arlequín más temible, “Madre Bendita”. El caso es que Gabriel decide “viajar” a ver si puede ver a su padre. Dado que hay seis mundos paralelos y uno nunca sabe donde termina su viaje tiene 1/5 de probabilidades de caer en el mundo donde está su padre, pero ya se sabe, por intentarlo que no quede. Pero antes de eso, e incumpliendo una regla de oro de la hermandad de los arlequines, Maya se lía con Gabriel (algo que se venía venir desde el primer libro, así que no es ni spoiler ni una sorpresa). Eso le sienta fatal a Madre Bendita que la separa de Gabriel. Éste regresa a Londres para intentar comenzar una nueva revolución y Madre Bendita, junto con Hollis, un experto luchador de artes marciales que ya se había unido a Maya en el primer libro, hacen de guardaespaldas. El problema es que la tabula tiene ojos y oídos en todos sitios así que descubre que en la isla donde estaban escondidos está pasando algo y mandan a sus hombre fuerte a ver qué pasa. Antes de que llegen los malos Maya, que ha decidido ir a buscar a Gabriel, se ha ido a Londres y ha dejado a la novia de Hollis cuidando al padre de Gabriel con las monjas de la isla. Gabriel decide viajar a por su padre en su escondite de Londres y Madre Bendita y Hollis se van a Berlín a sabotear el centro informático de la tabula. Pasan mil historias que no vale la pena contar, algunas razonables y otras inverosímiles, al fin y al cabo es un libro de “ciencia ficción”. El caso es que Gabriel está atrapado en uno de los mundos más peligrosos y Maya decide ir a buscarlo pues resulta que hay un atajo. Se puede ir a otros dominios usando la puerta adecudado que en este caso es…. el Arca de la Alianza (ahora me suena la tonadilla de Indiana Jones), que está justo en Etiopía. Maya claro que cruza (¡ah, el amor!), rescata a Gabriel pero sólo puede regresar por donde mismo vino. Y eso es todo amigos. Se acaba el segundo libro. ¿Logrará Maya regresar? Eso lo sabremos en la próxima entrega.

Para terminar he de decir que el primer libro lo leí hace unos años y cuando me cayó en las manos el segundo lo releí, pues no me acordaba de los detalles. Ambos libros se leen bien, enganchan y están bien para pasar un rato entretenido, pero no aportan nada nuevo al género. No hay sorpresas. Eso sí, he de decir que los buenos no son infalibles y los malos tampoco son exageradamente malos. En conclusión para pasar un rato en lo que esperamos el autobus no están mal, pero sin muchas más aspiraciones. Ahora, cuando salga el tercero lo pillaré y me lo leeré, a ver como termina la historia.