domingo, 31 de mayo de 2015

El contable hindú, de David Leavitt

Esta novela es la historia, novelada, del genial matemático indio Srinivasa Ramanujan. La historia de Ramanujan es muy peculiar. Miembro de una casta alta en la India, era sin embargo tremendamente pobre. Tuvo una educación escolar mínima en particular en gran parte debida a que no era capaz de prestar atención a los rollos que le contaban en la escuela ya que su mente surcaba los mares de los números y sus propiedades desde su más tierna edad y eso, en una educación reglada y conservadora de su época (finales del siglo XIX y principios del XX) era inconcebible. Fue así como terminó de contable en el puerto de Madrás. Como era una mente incansable, pilló uno de los libros de texto de matemáticas más populares de la época A synopsis of elementary results in pure mathematics: containing propositions, formulæ, and methods of analysis, with abridged demonstrations, de G.S. Carr,  y se puso a estudiar por su cuenta las matemáticas ajeno a lo que se cocía en las grandes universidades europeas (en aquellos tiempos todavía los USA no pintaban mucho en ciencia). No debía de estar tan al margen del mundo pues escribió, que se sepa, al menos a tres grandes matemáticos de la época enviándoles sus hallazgos y pidiéndoles ayuda para poder dedicarse a las Matemáticas.

Es justo aquí cuando empieza la novela que traigo a “la cuesta” esta vez. Hardy, uno de los matemáticos más conocidos (el quinto mejor matemático de su época según sus propias palabras) recibe la carta de Ramanujan y alucina en colores (Hardy fue el tercer matemático al que Ramanujan escribe, los otros dos pasaron de él por completo). A priori le parece una tomadura de pelo pues muchos de los resultados son más que conocidos aunque, en algunos casos, la forma en que están escritos es tremendamente original. Otros resultados son incompresibles ¿de dónde salían las fórmulas y las identidades que involucraban a series numéricas tan raras y de las que no había ni un indicio de cómo las había obtenido? Hardy está a punto de tirar todo a la basura (como los otros dos matemáticos antes que él) pero algo le dice que no lo haga. ¿Intuición?, ¿casualidad? Así que decide mostrarle la carta a su amigo y colaborador Littlewood (¿qué matemático o aficionado a las matemáticas que se precie no ha oído o estudiado los resultados de Hardy-Littlewood?) y entre ambos deciden que están ante un genio de las Matemáticas. Ante el hombre que va a demostrar a hipótesis de Riemman sobre los números primos. Hay que traerlo a Inglaterra como sea.

Así, pues, arranca la historia de cómo consigue llegar Ramanujan a Inglaterra, de sus rarezas entre la que destaca su explicación de que muchas de sus fórmulas y series las ha visto en los sueños proporcionados por la diosa Namagiri, protectora de su familia y de él en especial, de sus desdichas y de su relación con su valedor y protector Hardy.

Pero la novela no sólo va de esas “aburridas matemáticas”. El autor nos relata la vida provinciana de Londres y sus alrededores de aquella época, las maquinaciones de muchos profesores en la universidad (en este caso el Trinity College) y en particular se explaya escribiendo sobre la homosexualidad en los ámbitos académicos. En esta parte se pasa un poco en sus especulaciones contando las aventuras homosexuales de Hardy (las cuales, cómo él mismo explica en el ápendice son totalmente inventadas, no así su condición de homosexual) y que ha llevado a más de un colega mío a “criticar” la obra en ese sentido. También en la novela cuenta con cierto detalle cómo se vivió la I Guerra Mundial en Londres y en especial en los círculos intelectuales (en particular las broncas de Bertrand Russell, que le costaron su expulsión del Trinity College por pacifista). Si bien los protagonistas del libro son esencialmente Ramanuja, Hardy y Littlewood, también hay suculentas historias de muchos de sus colegas: Bertrand Russel, John Maynard Keynes, G. E. Moore, Eric Neville, A. N. Whitehead, entre otros.

Concluyendo, el libro está muy bien escrito y,  si bien está basado en la vida de Ramanujan en Inglaterra durante los años (1914-1919), está aderezado de muchísimas historias inventadas, aunque descriptivas, de la vida londinense, la visión de la homosexualidad, la I Guerra Mundial, etc., que le dan un mejor sabor. Afortunadamente el autor nos aclara en un apéndice cuáles de dichas historias son inventadas o noveladas parcial o completamente. En conclusión es un magnífico libro para leer y disfrutar un rato e imprescindible si, de algún modo, las Matemáticas te son cercanas.