Es difícil clasificar este libro. A primera vista es una colección de relatos, pero aunque son historias distintas, comparten demasiadas cosas como para considerar Sefarad un libro de relatos. La edición de bolsillo subtitula el libro Una novela de novelas, un tópico que se ha usado hasta la náusea para referirse a este libro, aunque como todo tópico, algo tiene de cierto. La cohesión de los relatos es tan grande que podría, en efecto, hablarse de una novela (de hecho, esa es más bien la sensación que te queda al acabarlo); lo de que cada relato dé para una novela o constituya por sí solo el esbozo de una novela lo dejo a la elaboración de aquellos que se han inventado o se han adscrito al subtítulo. Por otro lado, la construcción tampoco es completamente original, porque ya se ha utilizado en otras novelas, como Vida y destino, de Vasili Grossman —con la que, de hecho, comparte mucho más. Si acaso, en Sefarad la estructura de mosaico es mucho más importante que en la novela de Grossman.
