Esta es una novela curiosa. Si no sabes nada de ella desconcierta. Si sabes que es de ciencia ficción desconcierta aún más, porque la novela empieza con la historia de un notario californiano del finales del XIX que viaja a Honolulu para entregar una herencia. Y un capítulo después el desconcierto es aún mayor porque abandonamos el relato a mitad de una frase (literal) para empezar una nueva historia sobre un músico de los años 30 que decide viajar a Bélgica, en parte huyendo de acreedores y en parte con la idea de trabajar con un famoso compositor afincado allí. Y así capítulo tras capítulo empezamos y no terminamos seis historias que van cronológicamente hasta un futuro apocalíptico.
