sábado, 22 de junio de 2013

El atlas de las nubes, de David Mitchell

Esta es una novela curiosa. Si no sabes nada de ella desconcierta. Si sabes que es de ciencia ficción desconcierta aún más, porque la novela empieza con la historia de un notario californiano del finales del XIX que viaja a Honolulu para entregar una herencia. Y un capítulo después el desconcierto es aún mayor porque abandonamos el relato a mitad de una frase (literal) para empezar una nueva historia sobre un músico de los años 30 que decide viajar a Bélgica, en parte huyendo de acreedores y en parte con la idea de trabajar con un famoso compositor afincado allí. Y así capítulo tras capítulo empezamos y no terminamos seis historias que van cronológicamente hasta un futuro apocalíptico.

Las historias no son del todo independientes: en cada relato hay alguna mención a la historia anterior. Pero el vínculo es muy débil. El tono de las historias es variado: la primera es un relato de aventuras; la segunda tiene un estilo que recuerda a Oscar Wilde; la tercera es un thriller; la cuarta está escrita en clave de humor; la quinta es genuinamente un relato de ciencia ficción; la última no sé cómo clasificarla.

Pero sin duda lo más original de la novela es su estructura. Cuando termina el sexto capítulo las historias se van retomando donde se habían quedado (algunas en un auténtico cliff-hanger) y entonces el vínculo entre ellas se hace más evidente. Como también se hace evidente la unidad temática que tienen las historias. Todas tratan de la lucha entre depredadores y presas en el género humano, en las diversas facetas en que tal relación suele darse. Alguna de las historias tiene incluso referencias orwellianas.

El libro resulta una lectura que engancha. En especial los relatos del futuro me han parecido realmente buenos. Sin duda recomendable. He visto que hay una película basada en el libro. No había (ni he) oído nada de ella, así que no puedo decir nada al respecto. El libro se me hace largo para una película, así que no sé hasta qué punto le será fiel.