Ya he contado en varias ocasiones lo mucho que me gusta este escritor. Esta es su última novela (y espero que sólo en un sentido). Llevaba años detrás del Booker, el premio más prestigioso de habla inglesa, y por fin lo ha conseguido con esta ella.
Y se lo ha ganado.
De un tiempo a esta parte sus novelas parecen orbitar en torno a la complejidad de las relaciones humanas, en especial las relaciones de pareja. Esta novela también va de eso. Y en un sentido, como ocurría con Hablando del asunto o Amor, etcétera, trata de un triángulo, sólo que esta vez no es un triángulo al uso.
