jueves, 23 de febrero de 2012

El Tercer Reich, de Roberto Bolaño

El Tercer Reich es una novela inédita de Roberto Bolaño escrita en 1989 y publicada en 2010, siete años después de su muerte. Esta obra levantó sospechas, naturalmente, ante la posibilidad de que sus herederos hubieran rescatado cuatro notas o unos relatos inacabados y armado con eso esta novela. Por lo que he leído no ha sido así. Sin embargo, a mí no me ha gustado tanto como otras obras de Bolaño, como El gaucho insufrible, o Llamadas telefónicas. No he leído Los detectives salvajes, que también fue reseñada en este blog. Me quedan ganas de seguir leyendo a este autor, y en algún momento tendré que atreverme con 2666, que me mira desde la estantería... Por otra parte, debo decir que compré El Tercer Reich en Valencia el viernes pasado (sí, otra vez en papel) y lo acabé el domingo por la tarde. Así que algo tendrá.

Udo e Ingeborg forman una joven pareja de alemanes que pasan sus vacaciones en la Costa Brava. En sus primeros días de estancia traban amistad con otra pareja de alemanes (hasta aquí parecería un relato estándar, ya sabemos que dios los cría...) y también conocen a algunos personajes curiosos del pueblo. Pero, siendo Bolaño, ninguno de los perfiles que aparecen es trivial: cada cual tiene su lado oscuro, su parte triste, su aceptación de una vida anodina en la frontera de la desgracia, su rechazo a llamar amigos a esos individuos que circunstancialmente han aterrizado en sus vacaciones. La historia está revestida en ocasiones de una aparente inocencia que flirtea con la maldad, todo se mueve en un gris oscuro que a medida que el relato avanza atrapa a los personajes. Como decía la Reina Roja: "hay que correr para permanecer en el mismo sitio". Los protagonistas de esta novela no se mueven, y poco a poco se hunden.

El buen tiempo, el sol, el baile y la playa tienen su contrapunto en la pasión de Udo: los juegos de guerra. De ahí viene el nombre de la novela. El Tercer Reich es un juego que articula las relaciones entre los personajes y ofrece un mejor escenario que el tiempo de vacaciones, que a uno se le antojaría que es un decorado de cartón piedra, mientras que la realidad se dirime en el tablero de juego, a base de estrategia y metáfora.

Creo que este es un libro que ofrece múltiples lecturas. El Quemado, el Cordero y el Lobo no son solo los nombres de los personajes. La descripción de batallas pasadas con la enumeración de sus generales no es un ejercicio de memoria o un alarde de sapiencia histórica. La tensión entre Udo y Frau Else, un icono de sus vacaciones de infancia, no representa la añoranza de un pasado pueril y feliz. Nada es lo que parece, pero es potestad de cada lector rebuscar entre sus imágenes para reescribir, en palabras propias, lo que esta novela sugiere.