martes, 21 de febrero de 2012

Wheat Belly, de William Davis

Al igual que decimos aquello de "tripa cervecera", este libro se podría traducir como "tripa harinera".

La tesis del libro es doble:
Por una parte argumenta que, desde la introducción de la agricultura en la civilización (hace unos 10.000 años), el genoma no ha tenido tiempo de adaptarse y problemas de salud inéditos empezaron a aparecer (como la diabetes o el tiroidismo, de acuerdo con los restos fósiles). La estatura media del Homo sapiens sapiens es ahora aproximadamente la misma que en la última glaciación y llegó a su mínimo en el siglo 17 después de caer sistemáticamente desde la caída del imperio romano (al menos en Europa). Los "granos" (no sólo trigo) proporcionan pocos nutrientes y tiene ciertas proteínas (como el gluten en el caso de la harina de trigo) que son inflamatorios para el intestino.

La segunda tesis es que, desde principios del siglo XX, los agricultores han ido haciendo una selección artificial de las semillas de trigo para mejorar su "fitness" contra las plagas o los cambios bruscos de temperatura y, en consecuencia, el trigo que usamos ahora es distinto al de nuestros antepasados (ahora tiene cuarentaytantos cromosomas y el de hace 3000 años, sólo 18 cromosomas). Al ser más resistentes a las amenazas, son también más dañinos para el organismo.

Después de esta primera parte (que está bien documentada) empieza un poco el delirio del libro. Esencialmente, el trigo es el culpable de todos los males de nuestra civilización. Y no mató a Kennedy porque se lo cargaron antes :-)

En definitiva, una buena primera parte seguida de una más populista demonizando el trigo. Coincido bastante en lo poco beneficioso del trigo (incluso el integral, otra etiqueta de nuestra era que no mejora la función del trigo en el intestino), pero creo que la epidemia de obesidad se debe más al jarabe de fructosa combinado con las grasas parcialmente hidrogenadas y la harina, que sólo a la harina...