martes, 13 de mayo de 2014

El hombre que quiso matarme, de Shuichi Yoshida

Hace unos años descubrí la literatura japonesa y me leí algunos libros que ya reseñé en este post (de Murakami, por ejemplo, que aunque me gustaron hay que confesar que son raros). Hubo un libro en especial, La devoción del sospechoso X, de Keigo, una novela policíaca que me gustó mucho (he comprado y regalado varios ejemplares a algunos amigos), así que pasado un tiempo elegí otra novela policíaca japonesa. Como siempre copio la contraportada no iba a hacer una excepeción… Pero ojo que tiene spoliers pues te dice quién es el asesino. Y no sólo, te lo repiten otra vez en la primera página (saber quién es el asesino es tan irrelevante en la historia, que habiendo leído la contraportada y la primera página me olvidé del nombre del sospechoso hasta que este confesó su crimen en cierto momento posterior). En eso se parece al libro de Higashino: desde el inicio sabes quien es el asesino.

Dicho esto, la descripción de qué va el libro está descrita en la susodicha contraportada (aunque debo decir que hay algunas imprecisiones en la misma, como que el sospechoso vive obsesionado […] por la empleada de un centro de masajes eróticos que frecuenta; no sé quién escribe las contraportadas, pero desde luego esta afirmación no es cierta).

Contraportada:
El puerto de Mitsuse, en el sur de Japón, había estado siempre envuelto en historias de fantasmas. En 2002, una mañana de invierno, aparece estrangulada Yoshino Ishibashi. La policía de Nagasaki detiene enseguida a Yuichi Shimizu por asesinato en primer grado. El caso parece resuelto, pero el avance de la investigación sacará a la luz una perturbadora red de personajes en la que no es fácil distinguir entre víctimas y culpables. El sospechoso, un trabajador de la construcción al cuidado de los abuelos que lo criaron, vive obsesionado por los coches y por la empleada de un centro de masajes eróticos que frecuenta. La víctima, una joven agente comercial, mantiene una doble vida a través de páginas de contactos por internet. Y Mitsuyo, una mujer desesperada, prefiere cerrar los ojos ante la certeza de que el amor de su vida puede convertirse en su propio asesino. Con el trasfondo de un espectral Japón de nuestros días, Yoshida construye una novela negra de altura que agarra por el cuello al lector y le hace asomarse a algunas de las zonas más oscuras de la sociedad contemporánea.
Y es cierto, Yoshida lo que quiere contar es cómo viven en Japón, pero no en una urbe como Tokio, sino en ciudades y pueblos más pequeños. Su historia la conforman varios personajes principales: la chica asesinada (su familia y sus amigas), su asesino (y su familia) y algunos de sus otros «ligues», la «novia» del asesino (y su familia) y algunos otros personajes secundarios. Yoshida nos va contando, a mediada que van sucediendo los hechos, las vidas de esos personajes, saltando atrás y adelante en el tiempo, describiendo paisajes, escenas y pensamientos. Hay minihistorias para todos los gustos contadas por los personajes a lo largo de la novela, historias que de alguna forma intentan reflejar parte de la sociedad japonesa de nuestros días (o eso quiero pensar), donde se unen las tradiciones propias con las importadas de occidente. Esa es la idea del libro, de eso va y no de la investigación policial (la cual, por cierto, apenas si es mencionada a lo largo de la historia). Me es difícil decir si es una gran novela o es un rollo, sólo puedo decir que me gustó. Quizá haya sido por la sorpresa de la forma en que está hilada la historia, o quizá es que me esperaba algo del tipo detective Chen Cao (varias de cuyas novelas también he reseñado aquí) y me encontré algo muy distinto. Tampoco se parece en nada a la novela de Higashino. No sé por qué, pero me gustó la novela, la forma de contarla, las historias paralelas, la soledad de los personajes. No creo que sea una gran novela (de hecho en algunas partes parece como si le faltara algo a la historia, lo cual podría ser culpa de la traducción), pero me ha dejado un buen sabor de boca, el suficiente para animaros a leerla.