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lunes, 25 de abril de 2011

El hombre de los círculos azules, de Fred Vargas

Segunda novela que me leo de Fred Vargas. La anterior (Huye rápido, vete lejos) era la cuarta de la serie del comisario Adamsberg; esta es la primera, y en cierto modo se nota. La historia no es demasiado interesante, pero sirve a la autora para presentar los personajes, sobre todo al comisario, un tipo pequeño, desgarbado, mal vestido y con una actitud indolente que mosquea a todos, pero con una intuición tan fuerte que huele el camino a seguir sin ninguna razón que lo avale. Es el anti-Sherlock Holmes. Esto podría parecer tramposo (en cierto modo lo es), pero bueno, no todo en la novela policiaca es el caso (de hecho, parece que cada vez el caso tienes menos relevancia). Por otro lado, al final siempre hay un razonamiento lógico que encadena las intuiciones del comisario, solo que da la impresión de que es una construcción a posteriori. Y bien mirado, si uno lo piensa, Sherlock Holmes actúa igual: hace cosas que sorprenden a todo el mundo, y sólo las explica a posteriori. Dos personalidades opuestas pero un mismo principio novelístico-policiaco. El punto fuerte de las novelas de Fred Vargas son los personajes tan raros que pululan por ellas. Son franceses, lo que ya los hace raros de por sí, pero es que, además, estos parecen sacados de películas como Amelie o Delicatessen. Son "especialmente" raros, incluso para franceses.

Están bien estas novelas, tienen su punto. No son grandes hallazgos, pero sirven para pasar el rato. Si me decidí a leerla es porque no tenía neuronas suficientes para algo más sesudo, y para eso son cojonudas.

domingo, 22 de agosto de 2010

Huye rápido, vete lejos, de Fred Vargas


(¡Qué verano de lecturas llevo!). Una policiaca. Ya he contado que no soy aficionado al género, pero cuando eché en la maleta el libro que estaba leyendo (muy avanzado) y otro que quería leer (muy corto), me pareció que no me iba a dar para 15 días y pillé uno rápidamente de la estantería;  algo que pareciera una lectura de tumbona. Nada sesudo. Había leído recientemente a alguien (no sé si a Silva o a Volpi) que hablaba bien de Fred Vargas y me dije "¡Venga, va!".

Para los que penséis (como yo pensaba) que Fred Vargas es un autor chicano nacido en el Bronx o en algún barrio marginal de Los Ángeles os sacaré del error: se trata de una escritora francesa, parisina por más señas. Cuando lo descubrí me dije: "escritora de novela negra francesa; ¡Dios mío, qué he hecho!". Y sí, el libro es raro, porque todo lo que hacen los franceses es raro. Pero es raro en el mismo sentido en que lo es Delicatessen, un peliculón. Cuando llevas dos o tres capítulos de la novela te da la impresión de que los personajes encajarían muy bien en la aldea de Asterix. El detective es un friqui. Y la historia un tanto rocambolesca. Pero como en Delicatessen, eso es una buena parte del encanto. La novela se lee sola (así que después de todo me quedé corto y debí haber echado otro libro más a la maleta), la historia es buena y a los personajes les coges cierto cariño. Como a los de Asterix. Así que me he quedado con ganas de leer más historias del detective Jean-Baptiste Adamsberg (¡manda güevos!).