La publicidad anuncia esta novela como una historia al estilo de las películas de Tarantino o Guy Ritchie, pero con «sabor» ibérico. Habréis visto los que seguís el blog que últimamente no llevo una racha muy buena con las lecturas, así que me decidí a probar con ésta, que prometía no ser una lectura sesuda. Y el resultado es que no está mal, pero le falta un hervor. Sí, es verdad que recuerda esas películas; más a las de Guy Ritchie, aunque sólo sea porque como aquéllas, la historia está llena de «pringaos» y perdedores, y porque ingleses y españoles compartimos un gusto parecido por lo cutre. Pero le falta la chispa, el humor negro, los diálogos surrealistas que son la esencia de esas películas (por no hablar del hábil manejo del tiempo, del punto de vista y del ritmo narrativo de que hacen gala Pulp Fiction o Snatch, por nombrar los referentes más claros). Sin esto, no serían más que historias vulgares de gángsteres cutres. Posiblemente si Berlanga y Azcona hubieran decidido hacer una película de este género, habrían dado con el punto justo de gangsterismo ibérico y su historia podría compararse con aquéllas. Pero esta novela, a mi juicio, no llega.
