jueves, 24 de marzo de 2011

La evolución del talento, de José María Bermúdez de Castro

José María Bermúdez de Castro es, junto con Juan Luis Arsuaga y Eudald Carbonell, uno de los tres directores del yacimiento de Atapuerca. Todavía no había leído libros de ninguno de ellos, a pesar de lo atractivo de su investigación, y el título de este último de Bermúdez de Castro me llamó mucho la atención. No sabía a qué se refería el autor con lo del "talento", pero me interesó saber cómo, fuera lo que fuera, pensaba que había evolucionado. He acabado el libro y, lamentablemente, no lo he descubierto. En este libro, Bermúdez de Castro muestra una limitada habilidad narrativa y falla en el intento de captar la atención del lector y hacerle recordar la esencia del mensaje. Unas dos terceras partes del texto repasan con nombres linneanos, cifras y lugares, las distintas especies de homininos (los homínidos menos el grupo de los orangutanes), sus tiempos de aparición, los yacimientos donde se han hallado y, con prolijo detalle, cómo ha variado su capacidad craneal. Parece que con estos últimos datos quiera demostrar que somos más talentosos que nuestros predecesores. Echo de menos descripciones del día a día de nuestros antepasados, algo que ayude a fijar las ideas y a distinguir unas especies de otras. No soy capaz de recordar nombres y fechas sin más, y creo que ese es uno de los problemas que me ha impedido haber disfrutado algo más de este libro. Aunque se supone que es un texto divulgativo, resulta árido y se haría necesario leerlo con un esquema al lado que nos recordara quién estaba dónde en los últimos seis millones de años (cuando vivió el antepasado común de Homo sapiens y Pan paniscus).

El último tercio del libro me ha gustado todavía menos. Bermúdez se interna en un jardín del que difícilmente se puede salir airoso. Inicia con alguna discusión curiosa sobre territorialidad y jerarquía que extrapola de forma un tanto libre a nuestros comportamientos actuales. Lo mismo sucede con el comportamiento sexual: a pesar de lo variado en las distintas especies de homininos, según él mismo describe, hay un empeño por usar a chimpancés y gorilas para explicar algunas de las actitudes del hombre actual. Y acaba con tres capítulos breves sobre el liderazgo, la gestión del talento y el estrés. He tenido la sensación de presenciar un relato de sus vivencias y, de forma velada pero obvia, de la gestión de los grupos de trabajo por su parte y por parte de otros colegas cercanos con los que uno diría que no ha sabido gestionar la colaboración. No creo que me anime fácilmente a leer otro de sus libros. Quizá pruebe con Arsuaga o Carbonell, a ver qué se cuentan... y cómo lo cuentan.

Me he quedado con un dato curioso: hace entre 35.000 y 40.000 años el hombre de Cro-Magnon tallaba instrumentos en marfil de mamut.