Eifelheim
es el nombre de un pueblo perdido en la Selva Negra alemana donde en
el verano de 1348 una nave extraterrestre tiene un aterrizaje
forzoso. Este es el resumen de esta curiosa novela de Flynn, un muy
reconocido autor de ciencia ficción. Cayó en mis manos por
casualidad pues estaba buscando otra que me habían recomendado del
mismo autor (que por cierto ya no recuerdo cúal es, seguramente En
el país de los ciegos). La historia es peculiar, pues transcurre a
la par en un tiempo “actual”, donde una física de altas
energías (Sharon) y su pareja, un
historiador (Tom) que usa técnicas matemáticas, un
cliólogo como lo bautiza el autor que, por cierto, es un reconocido
estadístico, viven y trabajan, y la otra en medio de la epidemia de
Peste Negra que asoló Europa en el siglo XIV. Tom, usando las
técnicas matemáticas ha descubierto que en cierto lugar,
perfectamente determinado según la ciencia de la Cliología (nombre
derivado de Clio, la musa de la Historia e inventado por Flynn)
ha desaparecido un pueblo relativamente importante y se pone a buscar
las causas. Lo mejor de la novela es la parte de la historia (que por
cierto ocupa más de la mitad de la novela) que
transcurre entre agosto de 1348 y julio de 1349 en dicho pueblo,
donde efectivamente ha aterrizado una nave extraterrestre.
Mostrando entradas con la etiqueta extraterrestres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta extraterrestres. Mostrar todas las entradas
domingo, 31 de mayo de 2015
viernes, 19 de abril de 2013
Matadero cinco, de Kurt Vonnegut
Publicado por
Susanna
Estaba el otro día felizmente reclinada en mi sofá, viendo La prueba, cuando Layla (Bridget
Moynahan) le pregunta a James Clayton (Colin Farrell) qué libro está leyendo. Él lo levanta brevemente y yo leo en la portada “Slaughterhouse Five”. Me suena... Matadero cinco está en el número 18 de la lista de las mejores obras del siglo XX, perdió el Hugo y el Nebula en 1970 frente a The Left Hand of Darkness, hicieron una peli que ganó un premio en Cannes... En fin, que la curiosidad mató al bicho. Ahí que voy.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
