sábado, 24 de diciembre de 2011

Quirkology: How we discover the big truths in small things, de Richard Wiseman

Richard Wiseman es un psicólogo y mago inglés, del cual tuve noticia a través de este vídeo. Tiene una página web en la que uno puede pasar un rato entretenido. Por eso me pillé el libro (hay versión en castellano: Rarología, pero recomiendo la versión original porque hay partes que me parecen intraducibles). Es una colección de experimentos psicológicos y sociales, algunos del autor, pero la mayoría recogidos de la abundante literatura al respecto, que exploran los aspectos más curiosos (raros) de nuestro comportamiento. Están clasificados por capítulos temáticos, e investigan cosas como las supersticiones (sobre todo sus fundamentos y lo difícil que es extirparlas), la capacidad de mentir y de detectar mentiras, nuestra capacidad de autoengañarnos, la manera en que tomamos decisiones, por qué y de qué nos reímos, el altruismo, la honestidad, la bondad... Todo a base de experimentos, algunos muy originales e ingeniosos. Por supuesto, Milgram aparece como una figura central de la "rarología", no sólo por su investigación sobre los seis grados de conectividad de la red social, sino por otro famoso experimento: el de la obediencia ciega, y una metodología que ahora es común en estudios de psicología: diseminar cartas con dirección y sin sello por la calle para estudiar el grado de altruismo de la gente (hace poco hice de revisor de un artículo en el que usaban este método para medir el grado de altruismo de dos ciudades y correlacionarlo con el nivel de ingresos).

Como a menudo ocurre en psicología, los experimentos tienen distinto grado de credibilidad. Algunos están muy bien hechos y en mi opinión los resultados son fiables (además, se han replicado con resultados similares); otros, en cambio, tienen unos sesgos muy claros o la interpretación que hacen de los resultados no es la única posible, y hay otros que son una simple chapuza. Pero las cuestiones que se plantea el libro son muy interesantes. En muchas de ellas solapa (al menos en las hipótesis) con el planteamiento de Predictably irrational, de Dan Ariely, es decir, explora los aspectos más irracionales, pero reproducibles, de nuestra naturaleza. Tanto en este libro como en el de Ariely, me gusta la imagen que venden del ser humano como un ser bastante alejado de la racionalidad, consecuencia de nuestro pasado evolutivo, y la idea de que nuestro comportamiento encaja bien con los problemas a los que nuestros tatara-tatara-tatarabuelos tuvieron que enfrentarse en el Pleistoceno.

El libro es muy entretenido de leer. Tal vez, como suele pasar con este tipo de obras, al final se hace un poco pesado, pero tampoco es excesivamente largo, así que es una lectura recomendable, y en bastantes ocasiones incluso divertida.