miércoles, 14 de agosto de 2013

Saga de Geralt de Rivia, de Andrzej Sapkowski


La reseña que nos ocupa en esta entrada es sobre una de las sagas más recientes en la literatura fantástica: la saga de Geralt de Rivia. La constituyen 7 libros, aunque en realidad son 5 pues los dos primeros (El último deseo y La espada del destino) están constituidos por cuentos cortos en general independientes entre sí. Su personaje principal es Geral de Rivia, un brujo caza-monstruos. Una magnífica descripción de este personaje la tenemos en la contraportada del primero libro de cuentos: El último deseo.
Geralt de Rivia, brujo y mutante sobrehumano, se gana la vida como cazador de monstruos en una tierra de magia y maravilla: con sus dos espadas al hombro —la de acero para hombres, y la de plata para bestias— da cuenta de estriges, mantícoras, grifos, vampiros, quimeras y lobisomes, pero sólo cuando amenazan la paz. Irónico, cínico, descreído y siempre errante, sus pasos le llevan de pueblo en pueblo ofreciendo sus servicios, hallando las más de las veces que los auténticos monstruos se esconden bajo rostros humanos. En su camino sorteará intrigas, elegirá el mal menor, debatirá cuestiones de precio, hollará el confín del mundo y realizará su último deseo: así comienzan las aventuras del brujo Geralt de Rivia.
Los dos primeros libro están compuestos por varios cuentos, algunos entrelazados como ya he dicho, donde se cuentan las aventuras del brujo. El primero de ellos es una presentación de Geralt, y en los sucesivos irán apareciendo los personajes principales: el trovador Kaskier, la hechicera Yennefer, la princesa Cirilla (Ciri), etc. Muchos de los personajes (enanos, elfos, vampiros, etc.) de los cuentos están tomados de los cuentos populares y mitológicos. Probablemente el autor comenzó a escribir sus cuentos y se encariñó con sus personajes. Hay que decir que para ser una saga de “Fantasy”, sus personajes son bastante alejados de los típicos personajes que vemos en esa clase de literatura (aquí no puedo comparar con la otra popular saga Juego de Tronos, pues no la he leído todavía pero podéis ver su reseña aquí y aquí y aquí). Geralt no es simplemente un asesino (de monstruos) a sueldo. Eso lo deja claro el autor en los cuentos Cuestión de precio y en El mal menor del primer libro de cuentos.

La saga comienza en el libro III y está constituida por 5 libros (aunque el último el autor lo dividió en dos):

1. La sangre de los elfos
2. Tiempo de odio
3. Bautismo de fuego
4. La torre de la golondrina
5. La dama del lago

Sapkowski cuenta en el prólogo que escribió para el cuento Algo termina, algo comienza, publicado en una revista de ciencia ficción polaca en 1993 y que encontramos como colofón a la edición española de su último libro La Dama del Lago, cómo escribió la saga. No abundaré en los detalles de los libros pues hay muchísima información en la web. El lector curioso puede visitar, por ejemplo, la wikipedia, así que me restringiré a dar unas pocas pinceladas.

La historia trata sobre la vida de Ciri, una “Niña del Destino” que fue anunciada en el cuento Cuestión de precio y que aparece por primera vez en el cuento La espada del destino. Parece que a Sapkowski le gustó el personaje de Ciri y su papel como niña predestinada por el Destino a Geralt, y escribió un último cuento, Algo más (esto es una suposición personal totalmente subjetiva), que es la precuela definitiva de la serie. La historia de este último cuento es como sigue. En el mundo de Geralt estalla la guerra. El imperio de Nilfgaard ha atacado a los reinos del norte y ha arrasado Cintra, el país de Ciri, matando a su abuela y todos los nobles. Tras unas negociaciones de paz Cintra pasa a ser una provincia del imperio y Ciri, que ha desaparecido y ha sido dada por muerta, aparece en un pueblo perdido viviendo con una familia de mercaderes, cuyo cabeza de familia se encuentra por puro azar con Geralt, a quien termina llevándo a su casa, donde éste, sin poder creérselo, se reencuentra con Ciri y promete no dejarla sola otra vez. Y a partir de este punto empieza la serie como tal.

En los cinco libros de los que está compuesta la saga no cuenta como Ciri se hace aprendiz de brujo (que aquí las brujas no son las que van en escobas, eso lo hacen las hechiceras) y se va con Geralt al castillo de los brujos. Allí empieza Ciri a tener sueños proféticos que obligan a Geralt a contactar con el Clan de los Hechiceros y es donde se descubren las dotes hechiceriles de la joven bruja. Así que termina yendo a aprender magia con dos hechiceras (una de ellas Yennefer, que la adopta como una hija). En medio de todo aquello restalla la guerra y resulta que Ciri se convierte en una pieza clave. La quiere todo dios: el emperador de Nilfgaard, los reyes del norte, las hechiceras (que tras una cruenta batalla entre los bandos de hechiceros leales al emperador y los reyes del norte han decidido crear una logia secreta)… En un intento desesperado por salvar a Ciri, Geralt es casi muerto por el hechicero más poderoso del Clan (vendido al imperio) y Yennefer desaparece inexplicablemente. Ciri logra escapar y desaparecen en medio de la nada. Perdida y desesperada se junta a una banda de salteadores llamados los ratas y se convierte en una despiadada asesina, en parte como una salida a su ira, por creerse traicionada por Geralt y Yennefer. Eso es lo que pasa groso modo en los libros 1 y 2 de la saga. Los libros 3 y 4 son la búsqueda desesperada de Geralt por encontrar a Ciri y cómo reaparece Yennefer… El último es el desenlace.

Visto así parece otro predecible libro de “fantasy” (aventuras fantásticas) tipo El Señor de Anillos o Dragonlace, u otro cualquiera de ellos. Nada más lejos de la verdad. Aunque el hilo conductor de la historia es el que mencioné antes, lo mejor de la saga son las historias paralelas, o más bien las historias que aderezan la trama. Es como un guiso de carne de caza: si bien la carne es el objetivo del plato, son sus aderezos (ciruelas pasas, piñones y nueces, vino, especias y demás) los que lo hacen realmente delicioso. Aquí lo mejor son las historias que ocurren paralelamente a la búsqueda de Ciri. Especialmente las de Geralt. Los personajes con los que se va encontrando el brujo y que terminan formado equipo con él son deliciosos. Hay uno especialmente interesante que es Emiel Regis. No quiero desvelar aquí quien es el susodicho… sólo decir que los diálogos de Regis son, en general, magistrales (en uno de ellos se pone a explicar a Geralt la teoría de la selección natural). Por otro lado la historia tiene numerosos giros y muchísimos cabos sueltos. A mí particularmente, eso, más que disgustarme, me agrada. Una historia sin cabos sueltos es demasiado artificial… y ¿por qué no?, tirando de algunos de ellos puede que hasta aparezcan nuevas historias interesantes. Un detalle curioso es que Sapkowski utiliza distintas jergas para la forma de hablar de muchos personajes. Probablemente esta idea está tomada del Señor de los Anillos (en su versión original Tolkien usa distintos dialectos del inglés, aunque en la traducción al castellano yo no he sido capaz de diferenciarlas) y en su traducción han intentado mantener esa distinción. Además todos los libros están aderezados con muchísimo humor e ironía.

Por último, y no por ello menos importante, está la forma de escribir de Sapkowski. Escribir los libros de forma lineal es muy estándar en la literatura fantástica, y parece que a Sapkowski no le gusta ser muy clásico a ese respecto. Así que esencialmente los tres primeros libros están escritos en tercera persona, un narrador externo que nos cuenta la historia. Eso cambia en los dos últimos. En ellos se mezcla la forma de contar. En el cuarto, parte de la historia es contada por Jaskier (más bien leemos lo que Jaskier ha escrito en un libro contando sus aventuras, muchas de las cuales van a la par de las de Geralt), el bardo amigo de Geralt, mezclada con el narrador externo de siempre, pero que esta vez deja de ser un simple narrador y pasa a ser un “cuentacuentos”. En el quinto y último libro, gran parte de la historia son flashbacks: nos lo cuentan hechiceras que estudian lo que realmente ocurrió, pues la verdadera historia se ha perdido en el tiempo. En desenlace es bastante abierto dentro de lo que cabe y en ciertos aspectos hasta delirante, pero al fin y al cabo es una aventura fantástica.

Podría desvariar un rato más, contar detalles, hacer spoilers, pero creo que no vale la pena. La saga entera (incluyendo los libros de cuentos) no sólo me ha gustado, sino que ha sido uno de los libros que más he disfrutado en los últimos años (algunos pasajes prácticamente me arrancaban las carcajadas) y me parece de lo mejor y más original que he leído dentro de la literatura fantástica desde El Señor de los Anillos. Una lectura más que recomendable (y obligada si te gusta este tipo de literatura).