¿Debe un escritor publicar todo lo que escribe? Nunca he escrito literatura, pero sí muchos artículos científicos. Si se parecen en algo los dos procesos, entonces la respuesta es NO. La imagen transmitida por el cine hasta la saciedad del escritor que se sienta ante una máquina de escribir con una pila de papel blanco a su izquierda, que introduce una hoja en la máquina y teclea el título, y que introduce la siguiente y empieza a teclear diciendo en voz alta «Capítulo 1. Mike se despertó en el suelo aún dolorido del golpe...», y que tras un fundido a negro se le vuelve a ver tecleando «F I N», sacando la hoja y apilándola en un grueso montón, bien cuadrado, a su derecha, para a continuación estirarse con cara de satisfacción, esa imagen, digo, es una soberbia gilipollez. El proceso de escritura (desde luego de un artículo científico, pero también, estoy seguro, de una novela o un relato... de esta entrada de blog incluso) es mucho más tortuoso. Ni siquiera se empieza por el principio necesariamente, y por supuesto las correcciones, reescrituras y reorganizaciones completas del texto son constantes. Y algo más: mucho de lo que se escribe no sirve para enviarse a publicar. Desde luego yo he escrito mucho más de lo que he publicado. Casi continuamente me hago notas de las ideas que voy teniendo, notas muy elaboradas, muchas de ellas muy interesantes —que podrían publicarse incluso—, pero cuyo único fin es ayudarme a pensar y organizar mis ideas. Con mucha frecuencia poco o nada de ellas va a parar a un artículo y acaba en prensa.
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sábado, 6 de diciembre de 2014
viernes, 6 de enero de 2012
El temor de un hombre sabio, de Patrick Rothfuss
Publicado por
José Cuesta
...hace unos meses apareció la segunda parte de la trilogía, y todo rastro del equilibrio de la primera novela ha desaparecido. Esta es una novela de género sin paliativos y, a diferencia de la primera entrega, aquí la fantasía pasa al primer plano. Imagino que los seguidores del género estarán encantados, pero a mí personalmente me ha decepcionado. No quiero decir con esto que sea mala: desde mi punto de vista, el talento narrativo de Rothfuss es incuestionable, y la novela tiene momentos y pasajes realmente buenos. Sin embargo creo que le falta un hervor.
No sé si será así o no, pero mi conjetura de por qué este cambio es esta. Aparte de ser una ópera prima (en las que según Mario el autor echa el resto porque quiere deslumbrar y porque lleva muchos años madurándola), yo creo que esas constantes reescrituras durante años, probablemente muchas de ellas consecuencia de distintas críticas, convirtieron el relato original (que desconozco) en la novela que fue. Y se nota en que posee una fuerte coherencia, pese a que está dividida en claros episodios diferenciados. Esta segunda novela se ha escrito, por una lado, bajo una fuerte presión editorial por sacarla al mercado (su fecha de publicación se retrasó al menos un par de veces), y por otro, con la garantía de que iba a ser un éxito comercial fuera como fuera. En esas circunstancias el perfeccionismo está fuera de lugar.
Esto ha tenido tres consecuencias (malas) en la novela. La primera, que esta se ha convertido en una serie de relatos débilmente relacionados. Da la impresión, de hecho, de que se podía haber empezado y terminado en cualquier parte, o incluso haberse dividido en más novelas si el autor no hubiese avanzado en la primera que iba a ser una trilogía. La segunda, que carente de presión sintética (los amantes del género aprecian las novelas tochas), el autor ha decido incluirlo todo, absolutamente todo, en la novela (incluso, creo yo, partes que debió cortar de la primera), con el resultado de que en el ladrillo de más mil doscientas páginas hay largos pasajes claramente superfluos y sumamente aburridos que, convenientemente sintetizados o eliminados, lo habrían reducido en al menos cuatrocientas páginas (si no más), y otros están estirados más de la cuenta (pormenorizados relatos de aprendizaje, exasperantes relaciones amorosas que nunca llegan a cuajar, prolijas relaciones de mezquinos enfrentamientos con personajes "malos"...) y resultan muy cansinos. Y finalmente, cautivados ya por la primera novela todos los fans de la literatura fantástica y conociendo su fidelidad, el autor (al parecer uno de ellos) ha salido definitivamente del armario no precisamente haciéndoles guiños, sino directamente brindándoles un genuino ejemplar del género. Con ello casi nos ha perdido a los demás.
¿La recomiendo? No sé. No es tan terrible que no se pueda leer (aunque hay ratos que te dan ganas de saltarte capítulos) y tiene pasajes brillantes. Por otro lado, como ya he dicho, el talento narrativo del autor está presente a lo largo de la novela. Pero honestamente, a mí se me ha atragantado un poco. Al final (es decir, ¡en las últimas quinientas o seiscientas páginas!) he tenido que esprintar para acabarla cuanto antes y pasar a otra cosa. Esto, más que nada, os dará una idea más cabal de lo que me ha parecido: dejarla era excesivo, pero la lectura ya no era especialmente placentera. No obstante, si os habéis leído la primera no vais a poder evitar leer esta, así que...
El nombre del viento, de Patrick Rothfuss
Publicado por
José Cuesta
En la navidad de hace dos años, buscando algún libro para leer durante las vacaciones, me topé con este tocho de más de ochocientas páginas que, además de llevar nosecuantas ediciones, se presentaba con estas palabras:
He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día. He hablado con dioses, he amado a mujeres y escrito canciones que hacen llorar a los bardos.Me llamo Kvothe. Quizás hayas oído hablar de mí.
Además, la contraportada afirmaba que gustaba por igual a los amantes del género fantástico y a los que no le tienen mucha simpatía. Me atreví a comprarlo y no me arrepentí.
Al parecer su autor, un profesor de literatura bastante friqui que llevaba años reescribiendo el libro y sufriendo rechazo tras rechazo en una editorial tras otra, había conseguido por fin que se lo publicaran. De la noche a la mañana la novela se había convertido en un éxito tan fulminante que permitió a su autor dejar su puesto de trabajo y dedicarse por entero a escribir. La novela es la primera de una trilogía llamada Crónica del asesino de reyes que ha creado una legión de fans por el mundo en ávida espera de las sucesivas entregas. Si hacéis una pequeña búsqueda en Google comprobaréis que el fenómeno es comparable al de El Señor de los Anillos, y que no hay friqui que se precie que no la haya leído y haya formado una sesuda opinión de la misma y contribuido profusamente en los correspondientes foros.
Dejando claras las coordenadas del libro, aquí va mi modesta opinión. La novela, en efecto, es muy buena, y lo es independientemente del género. Quiero decir que es un gran relato de aventuras, muy bien contado, muy equilibrado y con buenos personajes. Es la historia de un gran héroe de acción, contada por sí mismo a un Cronista en la posada que ahora regenta en una aldea perdida donde se oculta del mundo y de su pasado, huyendo de una historia que parece pesarle sin que sepamos a ciencia cierta por qué. Como en las buenas novelas de género, este no es tan importante como la historia en sí; no es más que un marco particular, con sus leyes y sus reglas, donde los conflictos se desarrollan y se resuelven. A menos que detestes el género por razones personales, nada de esto es muy relevante en esta novela. El relato es apasionante y su lectura se vuelve obsesiva. A mí, desde luego, me encantó y lo recomiendo sin dudarlo como en su día recomendé (por razones parecidas) Juego de tronos.
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