lunes, 17 de octubre de 2011

El gaucho insufrible, de Roberto Bolaño

Al parecer, el grueso de la producción de Roberto Bolaño son relatos. Bolaño escribió mucho durante su vida; escribía compulsivamente, llenaba cuadernos y cuadernos, y escribía de todo: diarios, reflexiones, cuentos, poemas... Una parte de ese material que escribía incansablemente acabó integrado de una forma u otra en sus obras. Por eso su forma favorita es el relato: hasta sus novelas están construidas sobre relatos. El gaucho insufrible es una de las múltiples colecciones de relatos de Bolaño que se han publicado. Y en mi opinión, una colección bastante desigual. Las narraciones que componen este libro están escritas en muy diversas claves, desde el cuento intimista, casi poético, hasta la reflexión pura y dura; desde el cuento borgianos a la feroz crítica literaria. No todos me han gustado: los hay que me han dejado frío, o que me sobrepasan o que me parecen demasiado obvios. Pero también hay algunos que me parecen brillantes. En particular destacaría dos, que a mi modo de ver son los más auténticos porque en ellos habla Bolaño por su propia boca: el que se titula Literatura + enfermedad = enfermedad, en el que nos cuenta su vivencia de la enfermedad hepática que lo llevó a la tumba mientras esperaba un trasplante, y el que se titula Los mitos de Cthulhu, donde da cera a la "literatura" española actual con una ironía y una mala hostia magistralmente administradas.

De todos modos, lo más impresionante de Bolaño es cómo escribe. Lo lees y su prosa parece sencilla, sin excesivos artificios, casi natural; pero cuando lo piensas bien y la relees con cuidado te percatas de que nada hay en ella dejado al azar. Como en el último Borges. No es trivial escribir así, lo fácil es caer en el preciosismo, el adjetivo rebuscado, el retruécano, el barroquismo (como me ocurre a mí cuando me dejo llevar, vaya). Para llegar a escribir así hay que trabajar duro. Y no todos lo consiguen. Eso sí, el resultado lo merece.