jueves, 7 de junio de 2012

Fahrenheit 451, de Ray Bradbury


Descubrí a Ray Bradbury gracias a una rara serie de televisión que se echaba en la tele cuando era pequeño. En mi casa nadie quería verla, pero el primer capítulo me enganchó, y, esta vez, conseguí que me dejaran seguirla. El siguiente pasó lógico era acudir a la biblioteca, y leer todo lo que tenían de él. Fahrenheit 451 fué uno de esos libros.

En el instituto, en primero, teníamos la opción de elegir una asignatura llamada EATP. Yo seleccioné "Geometría Esférica", pero, al parecer, fuí el único que la eligió y no se impartió. A cambio me apuntaron a "Cine y Literatura", y se convirtieron en las mejores clases del mundo ya desde la primera sesión. El profesor era un enamorado de la ciencia ficción y del cine, y compuso la asignatura haciendo girar el contenido alrededor de buenas novelas de ciencia ficción y buenas adaptaciones. Así descubrí la película de Farenheir 451.

Desde entonces, mi relación con Ray sigue siendo la misma, veo una buena película, resultado de la adaptación de sus libros, o al contrario, pero nunca he dejado de ver la película, si existe, o leer el libro, si existe. Es un escritor muy usado en el cine, muy original y con un gran volmen de cuentos cortos y novelas.

No se qué puedo contar sobre las novela Fahrenheit 451. Todo el mundo la ha leído, todo el mundo la conoce. Es la historia de un futuro, aterrador para mí, en el que se quemaban los libros porque el conocimiento daña a la sociedad, la historia de los bomberos que quemaban libros y las casas que los contenían, en un mundo en el que ya nada más que los libros ardían, la historia de los hombres-libro, cuyo objetivo es preservarlos para el futuro, con la esperanza de que la locura de la estupidez desaparecerá algún día.

Es una novela pare leer en un rato, casi un cuento corto. La película es algo menos aterradora, pero espectacular. No hay excusa para no haberlo leído ni para no haber visto la película. Y más nos vale ir memorizando libros...