martes, 16 de octubre de 2012

La Vida y la Muerte me están desgastando, de Mo Yan

En vista de que acaban de darle el Nobel a Mo Yan y que José me pidió hace tiempo una reseña de este libro para La Cuesta, me animo a hacerla hoy.

Compré el libro sólo por el título (no tenía ni idea de quién era Mo Yan). Me encantó la mezcla de algo grave, como es el ciclo de la vida y la muerte, y el "me están desgastando", que suena a tipo que vuelve de la oficina.

La academia sueca describe a Mo Yan como un autor, "who with hallucinatory realism merges folk tales, history and the contemporary". No sé cómo serán las otras novelas, pero ésta se ajusta perfectamente a esta descripción.

La novela recorre la historia de China desde la revolución en 1950 hasta la actualidad. Es el relato de una saga familiar pero con la peculiaridad de que el narrador principal es la misma persona, el patriarca, asesinado al principio de la novela, y reencarnado en distintos animales, un burro, un buey, un cerdo, un perro, que conviven con las sucesivas generaciones de la familia.

De modo que observamos las distintas etapas de la China del siglo veinte, la revolución, la revolución cultural, la transición al capitalismo, a través de la mirada de todos estos bichos. Y son realmente "miradas animales", porque Mo Yan domina increíblemente los recursos narrativos y de estilo como para que la voz de cada narrador (que es el mismo siempre, el patriarca, y es también un animal distinto en cada parte del libro) sea realmente la voz de un burro, la voz de un buey, un cerdo, un perro. Incluso el ritmo de cada parte se ajusta a cada animal: ligero para el burro, pesado para el buey, un poco grotesco para el cerdo.

El modo de narrar es peculiar desde el principio. No presta mucha atención a la psicología de los personajes (tampoco la prestaría un burro). Pero es minucioso para muchas otras cosas: los olores, el aspecto físico de los personajes, los detalles de las mil historias que van apareciendo en la narración. Parece el estilo propio de las fábulas o las historias populares, pero es a la vez sofisticado y poético. Esa mezcla, y una escritura increíblemente ágil, es lo primero que le engancha a uno, sobre todo en la primera parte (la del burro). Después la narración se hace más pesada y más compleja.

Yo diría que no es el mejor libro para conocer (en el sentido occidental) la China de la segunda mitad del siglo XX. No lo es porque los personajes son muy arquetípicos y algo desdibujados y maniqueos, salvo en el final de la novela. Pero, en cualquier caso, Mo Yan es un gran escritor, con un dominio absoluto de las voces y los ritmos, y una capacidad narrativa excepcional. Así que lo recomiendo vivamente.

PD: Recomendé hace tiempo el libro a un amigo escritor, Alejandro Gándara, que me ha medio dedicado un cariñoso (creo) blog. En cualquier caso, a Gándara no le gustó mucho la novela, como podréis comprobar.