jueves, 25 de octubre de 2012

La mano de la buena fortuna, de Goran Petrović

Supe de este autor serbio, y de este libro en concreto, por un blog que sigo. En él aparece como “muy recomendable”, que es la máxima calificación del blog. Por supuesto, una opinión como esa es muy personal, pero el argumento me pareció atractivo: unos lectores que se “meten” en los libros como en una segunda realidad y son capaces de encontrarse allí con otros lectores. Sí, bueno, como en Matrix pero a lo clásico: con libros en lugar de simulaciones de ordenador. Ciertamente el argumento no es completamente original; además de la película me viene a la mente La historia interminable. Y para ser sinceros, tras haber leído el libro, lo que parece el letmotiv del argumento en realidad es secundario, una excusa para presentar unos personajes, cada uno con su propia historia y sus motivaciones personales, cuyas vidas se entrelazan gracias al libro que todos leen. En realidad ese es el atractivo de la novela. El retrato de los personajes es muy bueno, y a través de sus historias vamos siguiendo, de una forma un poco tangencial, la historia de la Yugoslavia del siglo XX. Nunca en primer plano: sabemos de ella lo necesario para contextualizar los personajes, pero no hay duda de que la historia desempeña un papel muy relevante en esas vidas cruzadas.

La novela empieza cuando un corrector de libros que trabaja en una revista cutre de turismo de Belgrado recibe el encargo de revisar un libro extrañamente encuadernado, de título Mi legado, escrito por un tal Anastas Branica. No solo la encuadernación es peculiar: el contenido es aún más raro porque en el libro no ocurre nada, no hay personajes ni historia, tan solo hay una descripción pormenorizada hasta la exasperación de una mansión rodeada de bosques y jardines. Cuando empieza a leerlo descubre dos cosas: que en realidad el libro no necesita corrección y que su lectura le adentra de verdad en ese escenario; que puede ver, tocar, oler todo lo que figura en la descripción e incluso aquello que ni siquiera el autor ha mencionado. Y no solo eso, en el libro empieza a encontrar gente. A partir de ahí desfilan todos los personajes. Y sus historias, incluida la del corrector, forman una cadena de relaciones amorosas “descabalgadas”: C ama a B, que en relalidad está prometida a A, pero aparece D que conoce a C y se enamora de él, y todavía hay un E que descubre a D para hacerla la mujer de su vida, un amor absolutamente inviable que le hace tomar decisiones que cambiarán su destino. Tan solo una de las historias de amor tiene un final feliz, y así es como acaba la novela (tranquilos, se ve venir de lejos). Y todo ocurre por ese libro y dentro de ese libro.

Pese a ser una novela romántica es una buena novela. Con una prosa muy fresca y ágil, y un ritmo muy conseguido. Para algunos es una obra maestra, parecen fascinados por el juego de las dos realidades; yo no afirmo tanto porque, como ya dicho, ni es original, ni me parece que sea lo más relevante de la novela. Pero obra maestra o no, merece la pena.