lunes, 11 de mayo de 2015

Hic sunt dracones: Cuentos imposibles, de Tim Pratt

Algunos recordaréis la serie que se emitió en España a mediados de los 90 bajo el título Más allá del límite (Rumbo a lo desconocido en Latinoamérica). Se trataba de un remake de la serie The Outer Limits, que triunfó en los 60 en los Estados Unidos y de la que en los 90 hicieron siete nuevas temporadas. Eran historias de ciencia ficción, pero de una ciencia ficción «al límite de la realidad». Seguían siempre un esquema más o menos similar: en nuestro mundo se producía algún fenómeno que transgredía la realidad, y la historia se construía a partir del modo en que los personajes lidiaban con esa anomalía. Los episodios normalmente terminaba sin que se explicara la anomalía; las historias no tenían personajes profundos, y los finales solían ser sorprendentes, inquietantes o impactantes. Eran entretenimiento en lata, un chicle mental, la versión modernade los cuentos de la abuela... Y estaban bien.

viernes, 1 de mayo de 2015

Así es la música, de John Powell

Cuentan que cuando Stendhal visitó la Basílica de la Santa Croce de Florencia le sobrecogió su belleza de tal manera que empezó a sentirse mal: «Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme.» Por este motivo se ha dado en llamar síndrome de Stendhal a este cuadro psicosomático que se manifiesta en «un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión, temblor, palpitaciones, depresiones e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando éstas son particularmente bellas o están expuestas en gran número en un mismo lugar» (véase la Wikipedia al respecto).

sábado, 11 de abril de 2015

Los asesinos del emperador, de Santiago Posteguillo

Después de haber leído su trilogía de Escipión el Africano y ahora este primer volumen de su nueva trilogía sobre el emperador Trajano, me declaro fan de este hombre. Es muy posible que nunca se le estudie entre los autores de la Literatura Española; es también cierto que a menudo echa mano de muchos recursos del best-seller, y que detrás de sus novelas hay una clara vocación cinematográfica; pero lo que nadie me va a poder negar es que Posteguillo se ha ganado un puesto entre los mejores autores de novela histórica a nivel mundial. Su maestría para desarrollar tramas y su rigor histórico son sus mejores armas. Tal vez no sea un genio literario, y su estilo, probablemente forjado en talleres de escritura, sea un poco «de libro», pero como los buenos artesanos, Posteguillo mejora con cada novela que escribe. Cada vez se atreve con personajes más complejos, con tramas más difíciles y con recursos narrativos más arriesgados. Así que, alejándose del tópico de que segundas partes nunca fueron buenas, el comienzo de esta segunda trilogía supera, desde el punto de vista narrativo, la de Escipión.

viernes, 27 de marzo de 2015

Vacío perfecto, de Stanisław Lem

La inmensa mayoría de los libros son malos (muy malos incluso); algunos libros son buenos y leerlos resulta muy placentero; muy de vez en cuando alguno es genial, y cuando topas con uno de ellos se nota porque terminarlos deja un vacío, cuesta empezar otro libro y tu mente vuelve a ellos una y otra vez. Y después están esos libros, aquellos que salvarías de una quema salvaje, que te llevarías a una isla desierta, que cuando los recomiendas te pones incluso plasta, que mitificas de tal manera que, en tu recuerdo, elevas su lectura a la categoría de epifanía. No diré que te cambian la vida, porque queda muy cursi, pero sí que hay un antes y un después de leerlos. Vacío perfecto, para mí, es uno de esos libros. Lo leí hace mucho tiempo, pero lo he releído (¡lo cual conlleva el serio riesgo de descubrir que entre el mito y la realidad hay toda una vida!) y lo he disfrutado aún más que la primera vez.

jueves, 26 de marzo de 2015

El misterio de los hititas, de C. W. Ceram

Vosotros habréis oído que si los asirios esto... que si los asirios lo otro... Pues para que os hagáis una idea: los asirios, ¡una mierda al lado de los hititas!

¿Y quién carajo eran los hititas? Porque... admitámoslo: ¿qué sabemos de los hititas? No, no se trata de que faltáramos a clase el día que tocaban los hititas, es que la humanidad desconocía este pueblo hasta el siglo XIX, y ni siquiera tomó conciencia de su importancia hasta bien entrado el XX. Porque en el segundo milenio antes de Cristo el imperio hitita (sí, sí, imperio), que ocupaba prácticamente toda la península de Anatolia, era la tercera potencia de Oriente Próximo al lado de los egipcios (nada menos) y los asirios. Y pese a eso, aún hoy no es mucho lo que sabemos de ellos.

sábado, 14 de marzo de 2015

El contador de historias, de Rabih Alameddine

Que la del entretenimiento esté entre las diez industrias que más dinero mueven a escala mundial (la mitad de las cuales son ilegales) sólo significa una cosa: nos gustan las historias. Nos gusta contarlas y nos gusta que nos las cuenten. Vemos cine, series, leemos libros, oímos cuentos cuando somos pequeños, contamos anécdotas en reuniones, contamos verdades y mentiras, indagamos en ruinas y cavamos la tierra para intentar rescatar historias del pasado, que luego reconstruimos, adornamos y contamos en libros, charlas, películas... Conocemos historias que proceden de la antigüedad: de Roma, de Egipto, de Mesopotamia... La guerra de Troya, la epopeya de Gilgamesh, la historia del diluvio y las demás historias de la Biblia están entre las más antiguas que nos han llegado en palabras, e incluso conocemos historias aún más antiguas que las palabras escritas, dibujadas con bisontes y caballos en las paredes de Altamira. Hasta los cráneos, los huesos y las piedras nos cuentan historias. Desde que el primer Homo sapiens se puso de pie en África (y seguramente antes) nos pasamos la vida contando y oyendo historias. Nuestra propia existencia la definimos a base de historias: nuestra infancia, nuestros amores, nuestras hazañas... Contar historias es posiblemente la actividad que mejor define al ser humano.

domingo, 8 de marzo de 2015

How to Lie with Statistics, de Darrell Huff

Hace 60 años Darrell Huff decidió escribir este libro para poner de manifiesto todos los trucos sucios con los que gobiernos, empresas, publicistas e incluso periódicos (normalmente a sueldo de los anteriores) manipulan los datos estadísticos para hacerles decir cosas que no dicen. Desde muestras sesgadas a representaciones tramposas de los datos, Huff nos explica en diez capítulos cómo ver esos datos con perspectiva, de qué recelar y qué preguntas debemos hacernos para encontrar las trampas con las que nos los presentan. A cualquiera con cierta familiaridad con la estadística el libro no le descubre nada nuevo, pero la mayoría de la gente no sólo no tiene tal familiaridad, sino que suele experimentar un bloqueo mental cuando de números se trata. El analfabetismo numérico, como nos alertaba John Allen Paulos, es el mal más extendido de nuestra cultura y al que nadie parece saber cómo o estar interesado en poner remedido.

sábado, 28 de febrero de 2015

Volver a empezar, de Ken Grimwood

Los viajes en el tiempo, un clásico de la ciencia ficción, y esta novela un clásico dentro del subgénero, si hemos de creer lo que decía la selección de «las 30 mejores novelas de viajes en el tiempo» donde di con ella. Claro que entre ellas también figuran El fin de la eternidad, que a mí me parece mala, o Flashforward, que es un indiscutible truño; pero también están La mujer del viajero en el tiempo, El libro del día del juicio final o Cronopaisaje, novelas que he leído y me parecen buenas. Así que me dije que había que dar una oportunidad a algunas de ellas, que sonaban especialmente bien, y a esta le tocó ser la primera de la lista.

domingo, 15 de febrero de 2015

Rebelión en la Granja, de George Orwell


¿Cómo empezar esta reseña? La verdad es que debería simplemente escribir algo como:

Una obra maestra de la sátira. De lectura obligada. Imprescindible.

O bien 

¿Cómo es que no la has leído? Deja lo que estés haciendo y ponte a leerla. 

Dicho así le ganaría a Jose el premio a la reseña más corta, pero eso me parece poco serio. Más aún si tenemos en cuenta el libro de que hablamos.

viernes, 13 de febrero de 2015

Materia extraña, de Juan José Gómez Cárdenas

No sé muy bien como llegó esta novela a mi e-reader, si me la recomendaron, si me llamó la atención y la busqué yo mismo, si me le regalaron... El caso es que estaba en el kindle. Cuando terminé la última (una historia de la mafia recomendada en este blog) decidí pillar algo ligero pues Cosa Nostra es un libro realmente duro y que te deja (al menos a mí) con una sensación de impotencia (especialmente cuando descubres cómo se parece la sociedad en que vives a la que retratan allí). Como me gusta la ciencia ficción (ya sé que lo he dicho mil veces en este blog, pero es lo que hay) y, en general, los libros de ciencia ficción bastante digeribles (¿os he dicho que me gusta la ciencia ficción?) pillé uno al azar de mi colección del kindle y salió este.