domingo, 8 de noviembre de 2015

Grandes simios, de Will Self

Will Self es uno de los autores británicos de moda. Vende mucho en su país, ha estado recientemente cerca de ganar el Booker y tiene seguidores incondiconales por todo el mundo. Sus novelas son fantásticas, ambientadas en Londres y los temas que trata están muy relacionados con la psiquiatría y el consumo de estupefacientes. Todo esto lo he leído por ahí, pero podría ser una descripción de Grandes simios, la novela que traigo hoy aquí.

Simon Dykes es un pintor famoso muy dado a beber y a consumir drogas de todo tipo en sus parrandas con sus amigotes. Tras una de ellas se despierta en la cama de su novia para descubrir que Londres se ha convertido en «el planeta de los simios», y que tanto él como su novia son ahora chimpancés. Como entra en pánico lo ingresan en el ala de psiquiatría de uno de los cutres hospitales londinenses para estudiar por qué el chimpancé Simon Dykes, famoso artista, está convencido de que antes era humano. Porque una cosa está clara: los humanos nunca han llegado evolutivamente más allá de ser una versión estúpida del chimpancé. Y desde luego, ni se comunican ni tienen una elaborada estructura social, como sí la tienen los chimpancés.

domingo, 1 de noviembre de 2015

El retroceso, de Javier Beltrán

En el blog Microsiervos aparecen de vez en cuando reseñas de libros, cortos o películas de ciencia ficción. El otro día apareció la reseña de este relato. Su autor, Javier Beltrán, lo es también del blog El manual del viajero del tiempo, de lectura obligada para los fans de los viajes temporales. @Alvy hablaba En Microsiervos muy bien de este relato, autoeditado por su autor y publicado en amazon al módico precio de 0,78 euros (en ePub; en papel son casi 10 napos). En amazon tiene también muy buenas reseñas, así que me dije que el precio, las loas y mi afición al time-travelling justicaban darle una oportunidad. Pues no.

jueves, 29 de octubre de 2015

Cuentos breves y extraordinarios, de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares

Ando últimamente un tanto obsesionado con los relatos breves. He leído unas cuantas recopilaciones de ellos y, buscando, buscando, acabé encontrando esta de... ¡nada menos que Borges y Bioy Casares! Soy fan extremo de Borges (como ya he mencionado alguna vez). Quiero decir que me dan ganas de darle una patada en la boca a quien se atreve a proferir cosas como «Borges está sobrevalorado» o alguna otra gilipollez por el estilo. Pero dicho esto, y como lo cortés no quita lo valiente, admito que Borges era muy proclive a la pedantería, rasgo de su carácter que se exacervaba cuando se juntaba con su coleguita Bioy Casares (de quien no tengo demasiado buena opinión: me da la sensación de que Borges manifestaba una profunda admiración por escritores mediocres; quizá otra manifestación más de su pedantería...).

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Magnitud imaginaria, de Stanisław Lem

Como prometí en la reseña de Vacío perfecto, aquí está el segundo volumen de la Biblioteca del Siglo XXI, una saga que Lem proyectó y que recoge colecciones de sus prólogos y reseñas de libros imaginarios. Se conoce que al acabar Vacío perfecto Lem quedó tan satisfecho con el invento que decidió seguir explorando sus posibilidades, para gran satisfacción de sus incondicionales —entre los que me cuento. Este volumen recopila  cuatro prólogos a obras inexistentes, y si tuviera que calificar la obra de forma global, diría que no es tan brillante como Vacío perfecto, donde la variedad de temas, la sutileza de las reflexiones y la cantidad de registros distintos es mayor, pero aun así Magnitud imaginaria tiene pasajes realmente memorables.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Trucos para escribir mejor, de Carlos Salas

Para qué lo voy a negar: este es un libro de autoayuda. Te promete mejorar algún aspecto de tu vida (la escritura, en este caso). Pero no es un libro de autoayuda al uso; te da lo que promete el título: trucos para escribir mejor. No te vende teorías, ni filosofías, ni se anda por las ramas llenando páginas de paja. Va al grano. Cada (breve) capítulo trabaja algún truco concreto y los ejemplos demuestran que funcionan.

Os voy a contar el truco con el que me enganchó y me animó a leer el libro. Imaginad que os piden un texto que hable sobre la contaminación en Ciudad de México. Podría ser algo así:

viernes, 18 de septiembre de 2015

De repente en lo profundo del bosque, de Amos Oz

Amos Oz es un autor israelí de gran predicamento mundial (periodista, premio de literatura en Israel, premio Príncipe de Asturias, recurrente candiato al Nobel...). Como no había leído nada de él me animé con esta novela, que tiene sobre otras la ventaja de ser corta. Se trata de una fábula. En un pueblo imaginario no hay animales. Ninguno. Ni cucarachas. Los niños jamás han visto un animal, y si saben de ellos es por lo que les cuenta la maestra. Algo ocurrió en el pasado que hizo que los animales desaparecieran de la noche a la mañana; algo que lo adultos saben pero de lo que no quieren hablar, porque les avergüenza. Adentrarse de noche en el bosque es peligroso. A quien lo hace le ocurren cosas extrañas y la gente le da la espalda. Y es que en este pueblo ser distinto es muy chungo: todo el mundo se burla de quien no se ajusta a la norma. Como es de esperar, hay alguien —un par de niños en este caso— que decide averiguar qué pasa internándose en el bosque. Y acaban resolviendo el misterio.

domingo, 13 de septiembre de 2015

El sistema periódico, de Primo Levi

Creo que fue el título lo primero que me llamó la atención de este libro, aunque la decisión de leerlo estuvo más motivada por la buena crítica que tiene, por los comentarios sobre su originalidad y porque Primo Levi es uno de los grandes autores italianos —y yo tengo cierta debilidad por gli autori. Tenía cierta prevención: Primo Levi estuvo en Auschwitz, y con el Holocausto me pasa como con la Guerra Civil: que ya me resulta cansino. El horror de la experiencia y la compasión por las víctimas nadie las cuestiona (nadie que puede llamarse humano), pero tanta película, tanto documental, tanta novela sobre el tema... a mí me han llegado a saturar. Ya sólo leo sobre esos temas muy dosificadamente y si preveo algún enfoque original. Y este libro parecía entrar en esa categoría.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Shogun, de James Clavell


Uno de los períodos álgidos de la historia japonesa, fascinante donde las haya, es la aparición del Shogunato de Tokugawa, en torno al 1600. Japón había sido un estado dominado por señores feudales durante siglos, con continuas guerras civiles y luchas por el poder, hasta que Tokugawa Ieyasu decidió que ya estaba bien de aquello, y que él iba a poner orden en las islas. Y vaya si lo hizo: el shogunato duró hasta 1868, cuando la influencia extranjera, entre otros muchos factores, fomentó una revolución que acabaría, no solo con el shogunato, sino con todo el sistema social japonés (adiós a los samurais, a las katanas, etc.). A día de hoy, el shogunato de Tokugawa sigue siendo el mayor período de estabilidad en TODA la historia de Japón (que se dice pronto).

Pruebas y refutaciones, de Imre Lakatos

Canelón de calamar en su tinta con leche de almendras tiernas de Fran Martínez; ravioli de bimi y piel de leche de Sergio Bastard; langostinos en tempura con romescu de cacahuetes de Alberto Chicote; foie en costra de pan ahumado sobre higos salados, pil-pil de rúcula y gelée de Pedro Ximénez de Andra Mari. Son algunas de las recetas de grandes chefs que uno puede encontrar en la red. Son platos «perfectos», de sabores sorprendentes, equilibrados, de presentación impecable. Cuando uno los degusta en sus respectivos restaurantes son una experiencia para los sentidos. Ahora imaginad que queréis ser uno de esos grandes chefs y aprender a inventar y elaborar recetas como esas. ¿Os parece que sería una buena estrategia recorrer todas las catedrales de la gastronomía degustando cuanta exquisitez se os ofrezca? Porque esa es exactamente la forma en que se enseña hoy día la matemática en todas las universidades del mundo.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Evolución, de Stephen Baxter

Inesperadamente, una de las mejores novelas de ciencia ficción que he leído en los últimos tiempos. Digo inesperadamente porque la propuesta no es fácil y parece abocada al fracaso: novelar la evolución de la estirpe humana desde el primer primate de finales del Cretácico (−65 millones de años, contemporáneo del T-Rex) hasta el último descendiente en el futuro profundo (+500 millones de años, un habitante de Nueva Pangea). ¡Con un par y sin despeinarse! Normalmente este tipo de novelas, con una perspectiva histórica, de gran escala temporal, no suelen funcionar. Y la razón es muy simple: no se puede mantener una trama centrada en personajes, a menos que éstos sean inmortales, y aun así, el riesgo de resultar inverosímil es muy alto. Entonces, os preguntaréis, ¿por qué leer ésta? Y sobre todo, ¿por qué ésta es tan buena?