sábado, 20 de febrero de 2016

Los códigos secretos y El enigma de Fermat, de Simon Singh


He de reconocer que llevo un tiempo sin publicar ninguna entrada en el blog. No es que no haya leído nada, es que he ido mal de tiempo. Hace ya unos años varios de los colaboradores del blog escribieron una queja por las tremendamente profesionales reseñas de Jose en el blog y dimitiendo de escribir nada más, a lo que Jose les contestó que bastaba con una simple reseña, unos comentarios simples que diesen una idea del libro, casi un «me gustó» o «no me gustó». Concuerdo con los colegas que a veces las reseñas de Jose son apabullantes y que te dejan pocas ganas de escribir nada, pues te «ponen en evidencia», pero la verdad es que al final Jose tiene razón. Hay libros que he he dudado en leer y que una recomendación positiva en el blog me ha resuelto el dilema de leerlo y ha sido un acierto. En pocos casos no me han gustado (bueno, para gusto, como bien se sabe, los colores) pero para eso están los comentarios del blog. Lo que a mí me gusta no tiene que gustarle a los demás. Por ejemplo, a mi me encantó la novela No será la Tierra, de Jorge Volpi (que fue una de las primeras que reseñé en el blog) y a Jose no le gustó demasiado, y lo mismo me ha pasado a mí, alguna que otra novela que otros han disfrutado no me ha hecho «tilín». Bueno al grano, que me voy por los cerros de Úbeda. Creo que vale la pena reseñar lo que leemos aunque sea una reseña de “aficionado” pues va y a alguien le llama la atención y lo lee (como le pasó a Jose con la novela HhhH que reseñé en el blog) y descubre una obra maestra (para su gusto claro). Siguiendo esa sugerencia de Jose, en esta entrada comentaré dos libros a la vez de manera brevísima. En este caso son ensayos de divulgación de Simon Singh. El primero es Los códigos secretos y el segundo El enigma de Fermat.

domingo, 14 de febrero de 2016

22/11/63, de Stephen King

Nunca había leído nada de Stephen King. No por nada especial, es que no me gusta el género de terror y fenómenos paranormales. Me aburre. (Tampoco he leído a Lovecraft, por el mismo motivo). Admito que lo tenía catalogado entre los escritores de best-sellers como churros (lo que de ningún modo justifica no haberlo leído, porque he leído cosas de otros  «escritores de best-sellers como churros»). De pronto me encuentro con este libro, del King, que no sigue su línea habitual, y que trata nada más y nada menos que de viajes en el tiempo. Indago un poco más y solo encuentro elogios para la novela, e incluso me entero de que van a estrenar una miniserie basada en ella (por cierto, mañana). Demasiado tentador, incluso con mi prevención por el autor.

martes, 9 de febrero de 2016

El secreto de la modelo extraviada, de Eduardo Mendoza

Nueva (ya quinta) entrega del detective loco de Mendoza, y en mi opinión la mejor con diferencia de la que podríamos llamar la «segunda época» de la saga. Las dos primeras entregas, El misterio de la cripta embrujada y El laberinto de las aceitunas, aparecieron a finales de los 70, comienzos de los 80. Con ellas Mendoza se salió, escribiendo dos de las novelas más cómicas que nunca he leído. Los misterios que definen sus argumentos son en realidad sendos macguffins con los que justificar un retrato social en clave de humor de la Barcelona de la época. Las siguientes novelas, La aventura del tocador de señoras y El enredo de la bolsa y la vida, se demoraron veinte y treinta años respectivamente. Otra época, otra ciudad, otra gente, y las novelas habían perdido el fuelle inicial.

sábado, 30 de enero de 2016

Siete casas vacías, de Samanta Schweblin

Leer un cuento de Samanta Schweblin no es como entrar en el mar desde la playa, poco a poco; más bien te obliga a coger aire y a zambullirte de golpe en mar abierto. Sin preámbulos. Sin resolución. Si el cuento debe transmitir una emoción, Schweblin ha decidido que todo lo demás sobra, y te pone de sopetón en el epicentro del desasosiego. Porque, sobre todo, es desasosiego lo que transmiten sus cuentos. Entras en la historia sin saber nada y todo es inquietante. Por comentarios al vuelo aquí y allá reconstruyes la situación, sumergido en pleno conflicto. Y cuando tu mente espera y desea un desenlace, el cuento acaba. Si el objetivo es transmitir la emoción, lo demás sobra. No hace falta planteamiento, dado que está implícito en el desarrollo, y no hace falta desenlace, porque fuera este el que fuera, la esencia del cuento está narrada. Añade tú el que quieras. El cuento no va a cambiar por el desenlace. ¿Cabe mayor economía de medios?

viernes, 29 de enero de 2016

El imperio de Yegorov, de Manuel Moyano

Una novela de intriga. Unos antropólogos japoneses se aventuran a unas montañas del interior de Papúa-Nueva Guinea para estudiar una tribu muy primitiva que vive allí. Al cabo de unos días, y tras comer un pescado mal cocinado, la única antropóloga del grupo enferma. La cosa se pone muy chunga, hasta que una mujer de la tribu la ve, se alarma y le prepara rápidamente una infusión de una planta local. Milagrosamente la antropóloga se cura. La misteriosa enfermedad y su sorprendente curación van a cambiar el mundo.

Con esta reseña, el dato de que la novela quedó finalista del Premio Herralde (el que ganó Bolaño en su día con Los detectives salvajes) y la promesa de estar narrada a través de documentos de distinta naturaleza (fragmentos de diarios, noticias, cartas, entrevistas grabadas...) me pareció que podría estar bien. Cómo engañan las apariencias...

lunes, 25 de enero de 2016

Memorias de una mujer del espacio, de Naomi Mitchison

La contraportada de este raro ejemplar editado por la antigua editorial Bruguera prometía «[u]n gran clásico de la ciencia ficción que explora las posibilidades de comunicación erótica entre seres de distinta naturaleza. Escrito en 1962, cuando la autora contaba sesenta y tres años, este libro narra las aventuras de una astronauta que, en su recorrido por distintos planetas, establece contacto —e incluso relaciones sexuales— con seres no humanos.» Admito que el morbo no fue ajeno a mi decisión de leerlo, pero aclaro que no hay nada (o muy poco) en él de lo que la contraportada promete. Por el contrario, me he encontrado con una curiosa novela, una especie de versión femenina de los Diarios de las estrellas de Lem, escrita por una no menos interesante autora.

domingo, 24 de enero de 2016

Una breve historia de casi todo, de Bill Bryson

«La historia más grande jamás contada» no es, como pretendieron David Lean y otros, la historia de Jesús de Nazaret; la historia más grande jamás contada es la que narra este libro, que lleva el mucho más modesto título de Una breve historia de casi todo. Es la historia del universo conocido, desde su inicio tras el Big Bang hasta la aparición de alguien capaz de narrarla. Y es una historia que ha sido escrita, no por una única persona, sino por un buen montón de autores que, a lo largo de los siglos, han ido poco a poco añadiendo pequeños fragmentos al gran relato, hasta darle su forma actual. Y también es la historia de esos autores. En comparación, la de Jesús de Nazaret no es más que el cuento de niños que siempre ha sido.

jueves, 14 de enero de 2016

Fragmentos de Apocalipsis, de Gonzalo Torrente Ballester

Torrente Ballester es uno de los escritores más originales que ha dado este país. En su extensa obra ha experimentado con todo tipo de narrativa, desde el realismo al relato fantástico, pasando por la metaliteratura, la novela histórica, el humor... Varias de sus novelas figuran en mi lista corta. Su trilogía Los gozos y las sombras, concebida como novelón decimonónico pero moderna en su factura —buena parte de la trama se desarrolla en diálogos, al estilo de Niebla, de Unamuno—, está al nivel de La Regenta. Filomeno a mi pesar, la novela con la que ganó el premio Planeta, la novela autobiográfica de un personaje peculiar, me gustó muchísimo. Y me encantó la corta, pero magnífica, Crónica del rey pasmado —incomparablemente mejor que la película, que no es mala. Pero por encima de todo lo que ha escrito y en un lugar muy alto de la novelística en lengua castellana está La saga/fuga de JB, obra desmesurada en todos los sentidos donde incorpora —yo creo que por vez primera en la narrativa española— el género fantástico. Algún verano me animaré a releerla y haré una reseña de ella que hará palidecer cualquier cosa que haya escrito en este blog, porque es muchísimo lo que se puede decir de esa novela singular.

domingo, 3 de enero de 2016

Buenos presagios, de Terry Pratchett y Neil Gaiman

Decir que esta novela es una versión delirante del Apocalipsis sería una estupidez, porque la famosa comedia negra de San Juan (quien al parecer seguía una dieta de hongos en su prisión de Patmos) ya es bastante delirante de por sí. Lo que sí se puede decir de Buenos presagios es que es una versión mucho más divertida que la original. Terry Pratchett, famoso por su saga sobre Mundodisco, y Neil Gaiman, conocido novelista gráfico (en terminología hipster) por estos lares, son dos de los muchos autores que se han percatado de las posibilidades narrativas de la iconografía católica, cuyo libro fundacional parece escrito aposta como una colección de propuestas para guión de cómic. Y la mezcla que han hecho de humor british y fantasía sobrenatural desbocada les ha salido redonda.

sábado, 2 de enero de 2016

El lector, de Bernhard Schlink

Mucho se ha escrito, y en particular en este blog, acerca del nazismo. Buena parte de la fascinación que ese periodo ejerce —y de lo que nos ha movido a leer sobre ello y comentar en el blog— es la pregunta ¿cómo pudo una sociedad entera ser partícipe de semejante monstruosidad sin que hubiera ninguna voz discordante? Pero lo que a los demás nos fascina, para los propios alemanes es un terrible conflicto. Y no sólo para quienes participaron en ello (de hecho, como revela El nazi perfecto, para los más implicados puede que ni hubiera conflicto): las generaciones posteriores han «heredado» la culpa y tienen que vivir con ello. Cualquiera que tenga algún amigo alemán habrá notado lo sensibles que son a hablar de este asunto.