Me pasó algo curioso cuando acabé 2666: no me apetecía leer nada. Todo me parecía, por comparación, insulso. Es tan inmensa esa novela (en todos los sentidos) y su interrupción final te deja tan en coitus interruptus, que en realidad lo único que me apetecía era seguir leyendo a Bolaño, y no lo hice por el miedo a saturarme. Así que hice lo que suelo hacer en esos casos: leer ensayos, relatos y novelas policiacas o de ciencia ficción para volver a coger ritmo. Y cuando lo recuperé me dije que ya era hora de retomar a Bolaño, y elegí, al azar, una de las novelas suyas que aún me quedan por leer. Le tocó el turno a Una novelita lumpen... y me equivoqué.
miércoles, 2 de julio de 2014
martes, 1 de julio de 2014
La llegada de los gatos cuánticos, de Frederik Pohl
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Renato
El libro que traigo esta vez es un clásico de la ciencia ficción escrito por uno de los autores más conocidos. Se trata del mítico autor de Mercaderes del espacio, Frederik Pohl. Esta es su contraportada:
Divertida novela de ciencia ficción sobre los universos paralelos escrita por Frederik Pohl en 1986. En esta novela, difícil de narrar, por su complejidad argumental, un sorprendente avance de la física cuántica ha hecho pedazos las fronteras entre los universos paralelos, convirtiendo la historia en un caos, al entrar en colisión diferentes mundos alternativos. Los protagonistas de esta singular novela tienen sus múltiples “yoes” en los diferentes mundos alternativos: De Sota, Nyla, Larry, etc. El caos se produce cuando las personas de este universo se encuentran con sus otros alternos, que hubieran podido ser si hubieran tomado otras decisiones o hubieran vivido otras experiencias distintas.
Hitler. Un perfil del poder, de Ian Kershaw
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Renato
Cada vez que estoy de viaje por Alemania, según constata Jose (creador de este blog), siempre leo algo relacionado con los nazis (según él es el entorno), así que para no contradecirlo empezé a leer un libro que él mismo descubrió: Quiero dar testimonio hasta el final, de Victor Klemperer. Dicho libro son los diarios del Profesor alemán (de la Technische Hochschule de Dresden) de lenguas románicas Victor Klemperer.
domingo, 29 de junio de 2014
Oceánico, de Greg Egan
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José Cuesta
Greg Egan es un autor de ciencia ficción no demasiado conocido. Yo lo descubrí hace años con su novela Ciudad Permutación, aunque ya no recuerdo por qué razón decidí leerla o quién me la recomendó. Egan es matemático e informático, y un escritor de ciencia ficción «dura», es decir, de aquella que plantea cuestiones científicas de manera solvente —evitando saltos al hiperespacio, teleportaciones y otras «habilidades» similares, frecuentes en la literatura del género. Para mi disgusto, tiene debilidad por la física de altas energías y toda su parafernalia metafísica; pero al mismo tiempo, es capaz de plantear cuestiones filosóficas de calado. Así ocurría en Ciudad Permutación, y fue el aspecto de la novela que más me gustó. Sin embargo, como novela, Ciudad Permutación hacía aguas por diversas razones, entre ellas la falta de una trama sólida y la inconsistencia de sus personajes.
martes, 24 de junio de 2014
Los cuerpos extraños, de Lorenzo Silva
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José Cuesta
Terminada de leer esta séptima novela de la saga Bevilacqua-Chamorro, parece un buen momento para abandonarla definitivamente, dado que está claro que no da más de sí. Esta vez la pareja (extendida, porque desde hace un par de novelas el equipo cuenta con más gente) se enfrenta a un crimen con un trasfondo de corrupción política. La trama no es ni más ni menos interesante que cualquier otro crimen novelístico (si acaso algo oportunista), pero su resolución, como viene ocurriendo en las últimas novelas, descansa sobremanera en un despliegue de «magias» tecnológicas a la manera de un capítulo del CSI, donde siempre hay un liquidito morado que detecta la pista clave. Escuchas autorizadas a tutiplén a quien sea menester; ordenadores hackeados como el que abre un bote de colacao; subalternos que curran como y cuando haga falta, y que ríete tú de los de Grissom, y colaboración local sin reservas. Razones, éstas, similares a las que hicieron que dejara de ver el CSI o a las que me hacen evitar la literatura fantástica (donde una pócima adecuada obra milagros). Sé que todo esto tiene su público, porque vivimos una edad de oro de las historias de crímenes (series, novelas, películas...) y a mucha gente le va el rollo (a mi señora, sin ir más lejos), pero yo no me cuento entre ellos.
jueves, 29 de mayo de 2014
Dioses, tumbas y sabios, de C. W. Ceram
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José Cuesta
Aunque ahora está de moda la «fusión» de géneros, como ocurre con las novelas poéticas o las novelas ensayo, la idea no es nueva. Este libro de 1949 ya explica en su título (Götter, Gräber und Gelehrte. Roman der Archäologie) que se trata de uno de tales géneros híbridos: «novela de arqueología». En su prólogo el autor defiende que la ciencia tiene potencial de sobra para escribir libros en los que se mezclen la intriga y la emoción de la novela de aventuras o el relato detectivesco con el rigor del ensayo científico. Se trata de limar todas las arideces, tecnicismos y erudiciones y destacar el aspecto humano, la búsqueda y el hallazgo, los éxitos y los fracasos. Y no se postula como creador de este nuevo género, sino que apela a una incipiente tradición citando un famoso precursor: Cazadores de microbios, de Paul de Kruif, y otro libro publicado casi simultáneamente con éste, también sobre arqueología: Lost Worlds, de Anne Terry White.
martes, 13 de mayo de 2014
El hombre que quiso matarme, de Shuichi Yoshida
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Renato
Hace unos años descubrí la literatura japonesa y me leí algunos libros que ya reseñé en este post (de Murakami, por ejemplo,
que aunque me gustaron hay que confesar que son raros). Hubo un libro en especial, La devoción del sospechoso X, de Keigo, una novela policíaca que me gustó mucho (he comprado y regalado varios ejemplares a algunos amigos), así que pasado un tiempo elegí otra novela policíaca japonesa. Como siempre copio la contraportada no iba a hacer una excepeción…
Pero ojo que tiene spoliers pues te dice quién es el asesino. Y no sólo, te lo repiten otra vez en la primera página (saber quién
es el asesino es tan irrelevante en la historia, que habiendo leído la contraportada y la primera página me olvidé del nombre del sospechoso hasta que este confesó su crimen en cierto momento posterior). En eso se parece al libro de Higashino: desde el inicio sabes quien es el asesino.
martes, 29 de abril de 2014
El teorema, de Adam Fawer
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Renato
Contraportada: David Caine es epiléptico, posee una espectacular capacidad para las matemáticas y el cálculo mental y pasa todas las noches jugando al póquer. A causa de sus frecuentes y terribles ataques de epilepsia ha perdido su trabajo de profesor de estadística en la universidad, ha recaído en su adicción al juego y su vida se ha convertido en un infierno. Confía en su don para calcular probabilidades y así ganar mucho dinero, lo que le permitiría empezar de nuevo, pero lo improbable no es imposible y acaba debiéndole una fortuna a un peligroso capo de la mafia rusa.
lunes, 28 de abril de 2014
Los ojos de Heisenberg, de Frank Herbert
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Renato
En una reciente visita a la web de
libros de epubgratis di con esta novela corta, y aunque había
decidio leerme una de las muy recomedadas en el blog, teniendo en
cuenta mi debilidad por la ciecia ficción, que estaba de viaje, quetenía que pasar varias horas muertas, y que Herbert escribió Dune,
pedazo de novela (al menos la primera), decidí arriesgarme. La
contraportada clama:
La manipulación por ingeniería genética del embrión de los Durant generará un monstruo, un ser humano excepcional con un potencial inédito de inteligencia, fertilidad e inmortalidad. Se trata de una amenaza clara para la estable y compartimentada civilización de los Optimen, genéticamente superiores e inmortales pero estériles.
jueves, 10 de abril de 2014
Memorias póstumas de Blas Cubas, de Joaquim Maria Machado de Assis
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José Cuesta
Machado de Assis nació en Brasil, en 1839, hijo de un pintor (de paredes) mulato descendiente de libertos y de una lavandera de Azores, que tabajaban a jornal en la casa de la viuda de un senador del imperio. De salud frágil, epiléptico y tartamudo, apenas se sabe de su infancia más que no fue a la escuela. A pesar de ello, aprendió francés con el dueño de la pastelería donde empezó a trabajar, y, de manera autodidacta, adquirió rápidamente una sólida formación intelectual que le permitió ascender socialmente, siendo primero cronista de un periódico, después tipógrafo y por último funcionario del Ministerio de Obra Públicas. Quien lo conoció dice de él que era elegante en el vestir, de gesto lento y pocas palabras, y que «[t]odo en él concordaba con la gravedad del hombre distinguido y del alto funcionario, [...] nada en él ofrecía el vigor de los que se hacen a sí mismos, el ímpetu de los victoriosos». En suma «su aspecto era el de un hombre perfectamente bien hallado» (las citas están sacadas de la Introducción de Lucia Miguel Pereira). Nada, pues, en su aspecto o su biografía lo delata como autor de una novela tan rompedora como las Memorias póstumas de Blas Cubas.
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