El chauvinismo histórico que padecemos (no sólo en España, sino en todas partes) nos hace tener una visión egocéntrica de la Historia que nos convierte en unos perfectos ignorantes a la que nos alejamos 1000 km de nuestro país. La Historia de España se estudia con exhaustividad —no en vano «España es una gran nación con 3.000 años de historia» (sí, a veces la ignorancia empieza en el km 0)—, pero la del resto del mundo, sólo en la medida en que nos afecta. Por eso sabemos cosas de la historia de Francia, Inglaterra, Italia o Alemania, pero lo ignoramos todo de los Balcanes o del Imperio Otomano (casi cinco siglos de historia despachados bajo el alias de «los turcos»). Y, paradojas del chauvinismo, aunque eso debiera significar que Latinoamérica tendría ser una extensión de nuestros libros de Historia, pues resulta que no, que sabemos mucho de las hazañas de Colón, Cortés o Pizarro, pero a la que los respectivos países se fueron independizando fueron cayendo en el más olímpico olvido («¿Cómo? ¿No queréis tener nada con nosotros? Pues que os den...»).
jueves, 24 de julio de 2014
sábado, 12 de julio de 2014
La mujer del viajero en el tiempo, de Audrey Niffenegger
Publicado por
Pablo
Dice la Wikipedia que Audrey Niffenegger (que de ahora en adelante será “la autora” porque yo no vuelvo a escribir ese apellido) escribió esta, su primera novela, inspirándose en sus fallidas relaciones amorosas. Lo del viaje temporal no sé de dónde le vino, pero gracias a eso me dieron ganas de leerlo.
Hacia rutas salvajes, de Jon Krakauer
Publicado por
Pablo
En septiembre de 1992, unos excursionistas se encontraron el cadáver de un joven (aparentemente muerto de hambre) en un autobús abandonado en mitad de Alaska. La noticia pronto saltó a los medios nacionales estadounidenses, y Jon Krakauer escribió un artículo sobre el asunto para la revista Outside. Sin embargo, al profundizar en la vida del muerto para escribir el artículo, Krakauer sintió que la historia daba para mucho más y decidió escribir un libro, Hacia rutas salvajes (Into the Wild).
miércoles, 2 de julio de 2014
Una novelita lumpen, de Roberto Bolaño
Publicado por
José Cuesta
Me pasó algo curioso cuando acabé 2666: no me apetecía leer nada. Todo me parecía, por comparación, insulso. Es tan inmensa esa novela (en todos los sentidos) y su interrupción final te deja tan en coitus interruptus, que en realidad lo único que me apetecía era seguir leyendo a Bolaño, y no lo hice por el miedo a saturarme. Así que hice lo que suelo hacer en esos casos: leer ensayos, relatos y novelas policiacas o de ciencia ficción para volver a coger ritmo. Y cuando lo recuperé me dije que ya era hora de retomar a Bolaño, y elegí, al azar, una de las novelas suyas que aún me quedan por leer. Le tocó el turno a Una novelita lumpen... y me equivoqué.
martes, 1 de julio de 2014
La llegada de los gatos cuánticos, de Frederik Pohl
Publicado por
Renato
El libro que traigo esta vez es un clásico de la ciencia ficción escrito por uno de los autores más conocidos. Se trata del mítico autor de Mercaderes del espacio, Frederik Pohl. Esta es su contraportada:
Divertida novela de ciencia ficción sobre los universos paralelos escrita por Frederik Pohl en 1986. En esta novela, difícil de narrar, por su complejidad argumental, un sorprendente avance de la física cuántica ha hecho pedazos las fronteras entre los universos paralelos, convirtiendo la historia en un caos, al entrar en colisión diferentes mundos alternativos. Los protagonistas de esta singular novela tienen sus múltiples “yoes” en los diferentes mundos alternativos: De Sota, Nyla, Larry, etc. El caos se produce cuando las personas de este universo se encuentran con sus otros alternos, que hubieran podido ser si hubieran tomado otras decisiones o hubieran vivido otras experiencias distintas.
Hitler. Un perfil del poder, de Ian Kershaw
Publicado por
Renato
Cada vez que estoy de viaje por Alemania, según constata Jose (creador de este blog), siempre leo algo relacionado con los nazis (según él es el entorno), así que para no contradecirlo empezé a leer un libro que él mismo descubrió: Quiero dar testimonio hasta el final, de Victor Klemperer. Dicho libro son los diarios del Profesor alemán (de la Technische Hochschule de Dresden) de lenguas románicas Victor Klemperer.
domingo, 29 de junio de 2014
Oceánico, de Greg Egan
Publicado por
José Cuesta
Greg Egan es un autor de ciencia ficción no demasiado conocido. Yo lo descubrí hace años con su novela Ciudad Permutación, aunque ya no recuerdo por qué razón decidí leerla o quién me la recomendó. Egan es matemático e informático, y un escritor de ciencia ficción «dura», es decir, de aquella que plantea cuestiones científicas de manera solvente —evitando saltos al hiperespacio, teleportaciones y otras «habilidades» similares, frecuentes en la literatura del género. Para mi disgusto, tiene debilidad por la física de altas energías y toda su parafernalia metafísica; pero al mismo tiempo, es capaz de plantear cuestiones filosóficas de calado. Así ocurría en Ciudad Permutación, y fue el aspecto de la novela que más me gustó. Sin embargo, como novela, Ciudad Permutación hacía aguas por diversas razones, entre ellas la falta de una trama sólida y la inconsistencia de sus personajes.
martes, 24 de junio de 2014
Los cuerpos extraños, de Lorenzo Silva
Publicado por
José Cuesta
Terminada de leer esta séptima novela de la saga Bevilacqua-Chamorro, parece un buen momento para abandonarla definitivamente, dado que está claro que no da más de sí. Esta vez la pareja (extendida, porque desde hace un par de novelas el equipo cuenta con más gente) se enfrenta a un crimen con un trasfondo de corrupción política. La trama no es ni más ni menos interesante que cualquier otro crimen novelístico (si acaso algo oportunista), pero su resolución, como viene ocurriendo en las últimas novelas, descansa sobremanera en un despliegue de «magias» tecnológicas a la manera de un capítulo del CSI, donde siempre hay un liquidito morado que detecta la pista clave. Escuchas autorizadas a tutiplén a quien sea menester; ordenadores hackeados como el que abre un bote de colacao; subalternos que curran como y cuando haga falta, y que ríete tú de los de Grissom, y colaboración local sin reservas. Razones, éstas, similares a las que hicieron que dejara de ver el CSI o a las que me hacen evitar la literatura fantástica (donde una pócima adecuada obra milagros). Sé que todo esto tiene su público, porque vivimos una edad de oro de las historias de crímenes (series, novelas, películas...) y a mucha gente le va el rollo (a mi señora, sin ir más lejos), pero yo no me cuento entre ellos.
jueves, 29 de mayo de 2014
Dioses, tumbas y sabios, de C. W. Ceram
Publicado por
José Cuesta
Aunque ahora está de moda la «fusión» de géneros, como ocurre con las novelas poéticas o las novelas ensayo, la idea no es nueva. Este libro de 1949 ya explica en su título (Götter, Gräber und Gelehrte. Roman der Archäologie) que se trata de uno de tales géneros híbridos: «novela de arqueología». En su prólogo el autor defiende que la ciencia tiene potencial de sobra para escribir libros en los que se mezclen la intriga y la emoción de la novela de aventuras o el relato detectivesco con el rigor del ensayo científico. Se trata de limar todas las arideces, tecnicismos y erudiciones y destacar el aspecto humano, la búsqueda y el hallazgo, los éxitos y los fracasos. Y no se postula como creador de este nuevo género, sino que apela a una incipiente tradición citando un famoso precursor: Cazadores de microbios, de Paul de Kruif, y otro libro publicado casi simultáneamente con éste, también sobre arqueología: Lost Worlds, de Anne Terry White.
martes, 13 de mayo de 2014
El hombre que quiso matarme, de Shuichi Yoshida
Publicado por
Renato
Hace unos años descubrí la literatura japonesa y me leí algunos libros que ya reseñé en este post (de Murakami, por ejemplo,
que aunque me gustaron hay que confesar que son raros). Hubo un libro en especial, La devoción del sospechoso X, de Keigo, una novela policíaca que me gustó mucho (he comprado y regalado varios ejemplares a algunos amigos), así que pasado un tiempo elegí otra novela policíaca japonesa. Como siempre copio la contraportada no iba a hacer una excepeción…
Pero ojo que tiene spoliers pues te dice quién es el asesino. Y no sólo, te lo repiten otra vez en la primera página (saber quién
es el asesino es tan irrelevante en la historia, que habiendo leído la contraportada y la primera página me olvidé del nombre del sospechoso hasta que este confesó su crimen en cierto momento posterior). En eso se parece al libro de Higashino: desde el inicio sabes quien es el asesino.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







